Hoy quiero escribir sobre esas pequeñas costumbres que le dan orden a nuestros días. Yo necesito ciertas rutinas, son seguridades chiquitas que me tranquilizan el corazón y me permiten mantener los pies en la tierra. Desde hace algunos meses me levanto muy temprano, a las 5:30 empiezo a abrir los ojos. Los días ahora son un poco más largos y eso implica que a esas horas de la madrugada aún no ha salido el sol. Abro la ventana del baño y veo la luna brillante, el cielo que se adivina despejado. Estos días, a esa hora, me he sentido triste... me he dejado llevar por la tristeza por aquello de que "nunca se debe estar triste de estar triste". Me baño despacio y me quedo envuelta en mi toalla, sentada por ahí, pensando en la luna, en otras cosas, en las horas del día que me faltan por vivir. Es un momento mío, que tiene sus tiempos y su orden.... el jabón, el shampoo, la crema en la cara... De ahí salgo a enfrentar el día.
Tengo otro momento, hacia las siete de la noche, cuando me acuesto con mis hijas a leerles historias. No importa qué haya pasado ese día, ni qué tan triste, desesperada o aburrida haya a estado, ese momento me llena de tranquilidad. Apago la luz, me quedo con ellas, a veces me quedo dormida allí un rato y es un sueño reparador y tranquilo. Salgo de allí y siento que empieza otro momento, horas nocturnas sola en el silencio de mi casa o la noche abriendose en abanicos de posibilidades. Los dos son, a su manera, momentos de recogimiento, necesito ambos.
miércoles, enero 18, 2006
lunes, enero 09, 2006
El nuevo año
Empezó el año. Por delante se vislumbran unas meses nuevecitos listos para estrenar. El 2005 me deparó innumerables sorpresas y cambios, supongo que no termino por asimilar la mayoría. Al lado mío hay un bambú, imposible no recordar las historias de antiguas filosofías chinas que hablan de aprender a ser flexible como el bambú que no pelea contra el viento sino danza con él. La lección es entregarse y soltar.
El año empieza, hoy es mi último día de vacaciones... estoy sola en mi casa y la casa, por instantes se siente grande y vacía, a ratos siento que está llena solo conmigo y mis libros. Veremos que nos deparan los días por venir.
El año empieza, hoy es mi último día de vacaciones... estoy sola en mi casa y la casa, por instantes se siente grande y vacía, a ratos siento que está llena solo conmigo y mis libros. Veremos que nos deparan los días por venir.
El jardinero fiel
Título original: The Constant Gardener.Año de producción: 2005.Dirección: Fernando Meirelles.Guión: Jeffrey Caine, basado en la novela de John le Carré.Actores: Ralph Fiennes, Rachel Weisz, Danny Huston, Bill Nighy, Pete Postlethwaite, Gerard McSorley, Hubert Koundé.
A veces es difícil creer que nos aman. Me es imposible no empezar mi reflexión sobre El jardinero fiel con esa frase. Dirigida por el brasilero Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) la película se encargará de contarnos los horrores que cometen las industrias farmacéuticas en África. De una manera sentida y cuidadosa Meirelles nos interna por barrios oprimidos, hospitales hacinados y la asistencia médica que llega hasta allá condicionada a la experimentación de nuevos medicamentos. Con el corazón oprimido asiste uno a la constatación de que para muchos es el dinero el que mueve el mundo y que la vida humana, el respeto por los otros o por lo menos la consideración no significan nada para muchos. Como si esto fuera poco ese recorrido lo hacemos de la mano de un singular matrimonio, Tessa y Justin, ella joven, decidida y con un profundo compromiso humanitario ha decidido casarse intempestivamente con un diplomático dulce y pacifico, al poco tiempo de conocerlo, y seguirlo a África. A Tessa no la deja descansar el dolor ajeno y está decidida a hacer lo que sea necesario para aliviar, aunque sea un poco el sufrimiento de ese pueblo oprimido, es vehemente, apasionada y hermosa y para Justin es evidente dudar de la inconsistencia del amor de esa muchacha impulsiva. Lo triste y lo que definitivamente está muy bien contado en la película es que conocemos esa historia de amor solo después de que Tessa ha sido brutalmente asesinada. Justin que aparte de su trabajo es un jardinero consumado que cuida con esmero y paciencia sus plantas, decide, con la misma paciencia y empeño descubrir quién o qué están detrás de la muerte de su esposa. Lo afortunado de la película es que nunca termina por convertirse en un clásico thriller, (recordé de una u otra manera mucho a La interprete en la forma en que nos es contada la historia), finalmente no hay sorpresas en la investigación de Justin, sabemos con antelación que los gigantes corporativos han decidido utilizar a los africanos como conejillos de indias, “¿quién lo notará?, ¿acaso no ha visto los índices de mortalidad?”. Lo conmovedor es contemplar como Justin aprende a ver el mundo de la manera en que lo hacía su esposa. Seguimos a ese hombre acercándose al corazón de su esposa y entendiendo que la traicionó de la peor manera: perdió la fe en el amor que ella le tenía. Su búsqueda es un peregrinaje de expiación contada de una manera hermosa y pausada, que termina por revelarnos una historia de amor sentida y trágica.
A veces es difícil creer que nos aman. Me es imposible no empezar mi reflexión sobre El jardinero fiel con esa frase. Dirigida por el brasilero Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) la película se encargará de contarnos los horrores que cometen las industrias farmacéuticas en África. De una manera sentida y cuidadosa Meirelles nos interna por barrios oprimidos, hospitales hacinados y la asistencia médica que llega hasta allá condicionada a la experimentación de nuevos medicamentos. Con el corazón oprimido asiste uno a la constatación de que para muchos es el dinero el que mueve el mundo y que la vida humana, el respeto por los otros o por lo menos la consideración no significan nada para muchos. Como si esto fuera poco ese recorrido lo hacemos de la mano de un singular matrimonio, Tessa y Justin, ella joven, decidida y con un profundo compromiso humanitario ha decidido casarse intempestivamente con un diplomático dulce y pacifico, al poco tiempo de conocerlo, y seguirlo a África. A Tessa no la deja descansar el dolor ajeno y está decidida a hacer lo que sea necesario para aliviar, aunque sea un poco el sufrimiento de ese pueblo oprimido, es vehemente, apasionada y hermosa y para Justin es evidente dudar de la inconsistencia del amor de esa muchacha impulsiva. Lo triste y lo que definitivamente está muy bien contado en la película es que conocemos esa historia de amor solo después de que Tessa ha sido brutalmente asesinada. Justin que aparte de su trabajo es un jardinero consumado que cuida con esmero y paciencia sus plantas, decide, con la misma paciencia y empeño descubrir quién o qué están detrás de la muerte de su esposa. Lo afortunado de la película es que nunca termina por convertirse en un clásico thriller, (recordé de una u otra manera mucho a La interprete en la forma en que nos es contada la historia), finalmente no hay sorpresas en la investigación de Justin, sabemos con antelación que los gigantes corporativos han decidido utilizar a los africanos como conejillos de indias, “¿quién lo notará?, ¿acaso no ha visto los índices de mortalidad?”. Lo conmovedor es contemplar como Justin aprende a ver el mundo de la manera en que lo hacía su esposa. Seguimos a ese hombre acercándose al corazón de su esposa y entendiendo que la traicionó de la peor manera: perdió la fe en el amor que ella le tenía. Su búsqueda es un peregrinaje de expiación contada de una manera hermosa y pausada, que termina por revelarnos una historia de amor sentida y trágica.
martes, diciembre 27, 2005
Crimen ferpecto
Director: Alex de la IglesiaGuión: Jorge Guerricaechevarría y Alex de la IglesiaInterpretes: Guillermo Toledo RAFAEL, Mónica Cervera LOURDES, Luis Varela DON ANTONIO, Enrique Villén INSPECTOR CAMPOY,Fernando Tejero ALONSOKira Miró ROXANNE
“La vida es absurda, estúpida y desagradable” esta frase, que sale de boca del protagonista de la última película de Alex de la Iglesia sintetiza la manera de ver el mundo de este particular director español. En sus películas el humor negro, la exageración, lo absurdo y efectivamente, la estupidez están a la orden del día. Al igual que en El día de la bestia, en Crimen ferpecto un hombre tiene una misión en apariencia absurda, en la primera un cura se propone encontrar al anticristo que está por nacer (lo sabe porque ha descifrado el Apocalipsis); en esta última película Rafael está decidido a convertirse en jefe de planta del almacén por departamentos en el que vino al mundo (literal, su madre lo tuvo allí) y en el que trabaja hace años. “Pasaré toda mi vida aquí” murmura con decisión… Él es el mejor vendedor que ha existido en la sección de mujeres, galante, decidido, reina en su pequeña sección. Aspira, en esencia a vivir como en un centro comercial en el que todo está ordenado, pulcro, huele bien y, en esencia, está perfecto. Las cosas parecen funcionar hasta que termina matando accidentalmente al único que estaba entorpeciendo la realización de su sueño. La trama se complica cuando Lourdes, la único testigo del incidente, decide convertirse en sus cómplice con tal de poder chantajear a ese hombre que ha deseado durante años y que nunca la ha querido por ser fea.
He de decir que la primera media hora es francamente inolvidable. El ritmo ágil, la narración en off, las tomas rápidas; es un deleite de cinismo y crítica. Ahí esta el hombre prisionero de sus sueños “sé cuál es el auto que quiero, la casa que quiero” reinando en su pequeña parcela de mundo creyéndose ganador y después abocado al infierno de lo absurdo.
A mi parecer la película pierde ritmo hacia el final, o mejor aún, entra ya de grueso en el delirio absoluto (eso no está mal pero el personaje del fantasma conciencia no me gustó mucho). Algo similar, aunque mejor logrado, ocurre en El día de la bestia tras que los personajes ingieren LSD. En este caso Rafael ha pasado de la depresión a la neurosis y de ahí a la locura. Atrapado en la red de Lourdes , hasta se ha casado con ella, intenta, en medio del delirio idear la manera de deshacerse de su esposa sicópata, necesita un plan perfecto, sin fisuras. Mientras tanto desfilan los integrantes de la familia de Lourdes, especimenes propios de la fauna del director: la hermana de 8 años que asegura testar embarazada y tener SIDA, el padre que vive dormido. Mención aparte merece la inclusión de shows televisivos con los que el director realiza una sátira a ciertos programas, en El día de la bestia lo había hecho con un programa de misterios al que llamó “Mas allá de lo imposible”, y transmitía en vivo, por ejemplo, un exorcismo a un niño. En este caso será el programa en el que las novias van a pedirles a sus novios, en vivo, que se casen con ellas “tranquilo, piénselo, solo lo están mirando seis millones de televidentes.”
Al final, hay una fisura, el crimen no es perfecto sino ferpecto como lo es la realidad misma… Una película, lejos del humor tradicional, para divertirse un buen rato y mirar, con otros ojos, las vitrinas del centro comercial.
viernes, diciembre 23, 2005
La mujer de mi vida
Director: Dover Kosashvili
El título de esta película no deja de ser irónico después de haberla visto. La historia es sencilla, Doobie, al parecer, ha encontrado a la mujer de su vida, para su mala suerte no es ninguna de las cientos de candidatas que su mamá insiste en presentarle a ver si al fin consigue organizar a ese hijo de treinta y un años que insiste en ser soltero. Doobie estudió humanidades y prepara su doctorado pero que esto no engañe al lector, este soltero que parece tan independiente no es más que "un hijo de mami", que vive de sus padres y accede sin mayores enfrentamientos a los requerimientos de su tradicional familia judía. Su problema es que lleva meses enamorado de una mujer unos años mayor que él, divorciada y con una hija que jamás, él lo sabe, será aceptada por su familia. Ricardo Silva insiste en su reseña sobre esta película en la verosímil escena de sexo que hay en ella, es cierto, allí está, sin complicadas maniobras, una emotiva escena, creíble y sentida, percibimos el amor y complicidad en medio de ese acto intimo en el que no faltan las risas y las torpezas. Sin embargo, que este amor llegue a feliz término requiere que Doobie decida asumir su vida por sí mismo, se necesita que este personaje decida convertirse en hombre y asumir con valentía su amor. No es posible, este niño no puede hacerlo. La película nos lleva lentamente a deducirlo, no solo la escena de sexo nos impacta, las peleas también. Diálogos vacíos, silencios largos, miradas reprobatorias el ambiente cargado.
La escena entre la madre y la divorciada tras la terrible irrupción de la familia de Doobie entre los dos, es más que una reconciliación entre dos mujeres. En ese breve momento consiguen comunicarse y entenderse cada una desde su posición. La primera entenderá la farsa que ha querido creer para preservar su matrimonio y sabrá que el verdadero amor, de una u otra manera, le ha sido vetado para siempre. Sabrá también que en su afán de casar a su hijo de una buena manera lo ha alejado para siempre de una mujer decidida y capaz. La segunda aceptará que desea a su lado a un hombre y que lo que ese temeroso niño tiene para ofrecerle no le interesa más,
se asume sola junto a su hija en una sociedad donde aquello, de por sí, es un acto de osadía.
Los hombres, mientras tanto, asumen el papel otorgado por las mujeres y
con profunda rabia contemplamos la caída del impotente Doobie y la
aceptación de un destino que él no escogió para sí. No nos duele que
la pierda, no la merecía.
El título de esta película no deja de ser irónico después de haberla visto. La historia es sencilla, Doobie, al parecer, ha encontrado a la mujer de su vida, para su mala suerte no es ninguna de las cientos de candidatas que su mamá insiste en presentarle a ver si al fin consigue organizar a ese hijo de treinta y un años que insiste en ser soltero. Doobie estudió humanidades y prepara su doctorado pero que esto no engañe al lector, este soltero que parece tan independiente no es más que "un hijo de mami", que vive de sus padres y accede sin mayores enfrentamientos a los requerimientos de su tradicional familia judía. Su problema es que lleva meses enamorado de una mujer unos años mayor que él, divorciada y con una hija que jamás, él lo sabe, será aceptada por su familia. Ricardo Silva insiste en su reseña sobre esta película en la verosímil escena de sexo que hay en ella, es cierto, allí está, sin complicadas maniobras, una emotiva escena, creíble y sentida, percibimos el amor y complicidad en medio de ese acto intimo en el que no faltan las risas y las torpezas. Sin embargo, que este amor llegue a feliz término requiere que Doobie decida asumir su vida por sí mismo, se necesita que este personaje decida convertirse en hombre y asumir con valentía su amor. No es posible, este niño no puede hacerlo. La película nos lleva lentamente a deducirlo, no solo la escena de sexo nos impacta, las peleas también. Diálogos vacíos, silencios largos, miradas reprobatorias el ambiente cargado.
La escena entre la madre y la divorciada tras la terrible irrupción de la familia de Doobie entre los dos, es más que una reconciliación entre dos mujeres. En ese breve momento consiguen comunicarse y entenderse cada una desde su posición. La primera entenderá la farsa que ha querido creer para preservar su matrimonio y sabrá que el verdadero amor, de una u otra manera, le ha sido vetado para siempre. Sabrá también que en su afán de casar a su hijo de una buena manera lo ha alejado para siempre de una mujer decidida y capaz. La segunda aceptará que desea a su lado a un hombre y que lo que ese temeroso niño tiene para ofrecerle no le interesa más,
se asume sola junto a su hija en una sociedad donde aquello, de por sí, es un acto de osadía.
Los hombres, mientras tanto, asumen el papel otorgado por las mujeres y
con profunda rabia contemplamos la caída del impotente Doobie y la
aceptación de un destino que él no escogió para sí. No nos duele que
la pierda, no la merecía.
Reseña Contra la pared
Dirección y guión: Fatih Akin. País: Alemania. Interpretación: Birol Ünel (Cahit), Sibel Kekilli (Sibel), Catrin Striebeck (Maren), Güven Kiraç (Seref), Meltem Cumbul (Selma), Cem Akin (Yilmaz Güner), Aysel Iscan (Birsen Güner), Demir Gökgöl (Yunus Güner), Stefan Gebelhoff (Nico), Hermann Lause (Dr. Schiller
El amor tiene caminos insospechados. Eso es lo que uno piensa durante los primeros minutos de Contra la pared. Allí están los dos personajes principales Sibell y Cahit recluidos en una clínica siquiátrica tras frustrados intentos de suicidio. Sibell es joven y decidida y ve enCahit, al que la vida hace rato dejó de importarle, una vía de escape. Ella lo reconoce en medio de los demás pacientes y decide que sólo él,ese vago alcohólico podrá rescatarla del destino amargo que vive juntoa su familia. La muerte ya no es una posibilidad para ella, elmatrimonio, intuye, podrá alejarla de su familia y su yugo opresor sincausarles más vergüenzas a sus padres y hermano. Se sabe que cuando a una mujer se le mete una idea en la cabeza después es difícil hacerla cambiar de parecer. Cahit accede a tan extraña petición por diversas razones, por un lado no tiene nada que perder, qué mas da si hace tiempo es más un muerto en vida que otra cosa y por otro lado, es difícil negarse después de que Sibelll, ante su primera negativa, se corta las venas frente a él. A Cahit ya no le importa su propia vida pero no quiere ser responsable de la muerte de esa joven muchacha. La convivencia, se supone, será un pacto de amigos. Cahit pedirá su mano de manera formal, accederá a todas las formalidades del matrimonio y ya en la fiesta vemos el proceso de trasformación que empezará a efectuarse en él cuando lo vemos festejar feliz, libre por un rato de esa amargura que se le ha metido por dentro, al lado de su nuevaesposa. El intercambio, de momento parece justo, Cahit tendrá, por cuenta de Sibell, un apartamento limpio y ordenado, comida deliciosa y la joven esposa habrá ganado, al fin, su libertad tan deseada. Las actuaciones son contundentes y el ritmo de la película se mantiene sin quiebres. Cada cierto tiempo la acción es interrumpida por la aparición de un grupo de música tradicional y que funciona como el coro de las tragedias griegas. Ese coro nos adelanta el surgimiento del amor y el inicio de la tragedia. Mientras un personaje encuentra la redención, la película nos da indicios de la trágica muerte de la anterior esposa de Cahit, otro se perderá en el frenesí de la libertad adquirida. Nota aparte merecen las escenas de sexo en la película que, de manera significativa, muestran la evolución de los personajes y el amor del amor. El director se apoya completamente en sus dos personajes y junto con ellos recorremos caminos oscuros y dolorosos, sobre todo junto a Sibell y la drástica transformación que sufrirá.
La película es triste y dolorosa…. Duele la imposibilidad del amor. Sin embargo, sabemos que solo un amor profundo podía sanar las heridasque cargan estos dos personajes y darles la posibilidad de seguirviviendo. Tras estar "contra la pared" el amor llegó a devolverles su lugar en el mundo y otorgarles una razón para respirar por sí mismos más allá de los parámetros sociales y de los viejos dolores; no siempre se puede estar junto a aquel que se ama, no es justo pero quién dijo que la vida lo era...
El amor tiene caminos insospechados. Eso es lo que uno piensa durante los primeros minutos de Contra la pared. Allí están los dos personajes principales Sibell y Cahit recluidos en una clínica siquiátrica tras frustrados intentos de suicidio. Sibell es joven y decidida y ve enCahit, al que la vida hace rato dejó de importarle, una vía de escape. Ella lo reconoce en medio de los demás pacientes y decide que sólo él,ese vago alcohólico podrá rescatarla del destino amargo que vive juntoa su familia. La muerte ya no es una posibilidad para ella, elmatrimonio, intuye, podrá alejarla de su familia y su yugo opresor sincausarles más vergüenzas a sus padres y hermano. Se sabe que cuando a una mujer se le mete una idea en la cabeza después es difícil hacerla cambiar de parecer. Cahit accede a tan extraña petición por diversas razones, por un lado no tiene nada que perder, qué mas da si hace tiempo es más un muerto en vida que otra cosa y por otro lado, es difícil negarse después de que Sibelll, ante su primera negativa, se corta las venas frente a él. A Cahit ya no le importa su propia vida pero no quiere ser responsable de la muerte de esa joven muchacha. La convivencia, se supone, será un pacto de amigos. Cahit pedirá su mano de manera formal, accederá a todas las formalidades del matrimonio y ya en la fiesta vemos el proceso de trasformación que empezará a efectuarse en él cuando lo vemos festejar feliz, libre por un rato de esa amargura que se le ha metido por dentro, al lado de su nuevaesposa. El intercambio, de momento parece justo, Cahit tendrá, por cuenta de Sibell, un apartamento limpio y ordenado, comida deliciosa y la joven esposa habrá ganado, al fin, su libertad tan deseada. Las actuaciones son contundentes y el ritmo de la película se mantiene sin quiebres. Cada cierto tiempo la acción es interrumpida por la aparición de un grupo de música tradicional y que funciona como el coro de las tragedias griegas. Ese coro nos adelanta el surgimiento del amor y el inicio de la tragedia. Mientras un personaje encuentra la redención, la película nos da indicios de la trágica muerte de la anterior esposa de Cahit, otro se perderá en el frenesí de la libertad adquirida. Nota aparte merecen las escenas de sexo en la película que, de manera significativa, muestran la evolución de los personajes y el amor del amor. El director se apoya completamente en sus dos personajes y junto con ellos recorremos caminos oscuros y dolorosos, sobre todo junto a Sibell y la drástica transformación que sufrirá.
La película es triste y dolorosa…. Duele la imposibilidad del amor. Sin embargo, sabemos que solo un amor profundo podía sanar las heridasque cargan estos dos personajes y darles la posibilidad de seguirviviendo. Tras estar "contra la pared" el amor llegó a devolverles su lugar en el mundo y otorgarles una razón para respirar por sí mismos más allá de los parámetros sociales y de los viejos dolores; no siempre se puede estar junto a aquel que se ama, no es justo pero quién dijo que la vida lo era...
miércoles, diciembre 21, 2005
Carta al Niño Dios
Siguiendo la buena idea de María Paula me dispongo a realizar mi carta para estas fechas....
Lo cierto es que he perdido la costumbre y, hasta debo confesar, me he vuelto una persona un tanto desagradable para compartir estas festividades. No me resigno fácil a no encontrar regalos encima de mi cama el 25 y, sobre todo, no me resigno a que mi vida sea tan diferente a la que era antes, que la gente que compartía conmigo estas fechas ya no esté.
No es momento para nostalgias porque precisamente lo que quisiera este año, Niño Dios, de ser posible, es regocijarme con lo nuevo y aceptarlo y asumirlo con plenitud.
Pero pasemos a deseos más concretos, quisiera pedirte una corona... he decidido que deseo ser reina y reinar en mis dominios. Eso significa muchas cosas, no tener temor de asumir decisiones porque la reina está segura de quién es y de lo que desea. La reina ha desterrado los temores de su corazón y no solo pide si no que recibe a manos llenas.
Me aburrí de mendigar amor, la reina, ya coronada, espera ser tratada como tal. Sentada en mi nuevo trono estoy dispuesta a dar pero, para variar, espero recibir.
Otórgame, también Niño Dios, la dicha de albergar alegría en mi corazón, de desterrar las sombras que me quitan la respiración por las noches y los temores al olvido y la soledad.
Aleja de mí el dolor en el pecho y la mirada lejana. Permíteme estar siempre aquí, en el presente, no divagando sobre lo que ya pasó y lo que de pronto será.
Quiero que mis pensamientos más recurrentes sean míos, sobre mis deseos y anhelos...
Dame la gracia de estar con mis hijas liviana y alegre, dispuesta siempre al juego y al goce de tenerlas, por ahora, junto a mí.
Dame el gusto de sentirme ganadora, de sentirme satisfecha, de creer que tengo todo lo que deseo, de que me amen como yo quiero, de que me vean sin tener que hacer esfuerzos para ello.
Niño Dios, otórgame la corona, limpia mis lágrimas..... déjame reinar
martes, noviembre 08, 2005
De regreso...
En estos días estuve pensando en Cesar Pavesse quien realizó un mapa negro de la ciudad en la que vivía. ¿Qué significa eso? Bueno, imaginense pegar en su cuarto un mapa e ir señalando, permanente y metódicamente, con un punto negro todos los lugares donde les ha ocurrido algo desagradable.... Aquí perdí un libro, aquí Pedro me dijo que no me amaba, en esa esquina me humillaron, en este parque me sentí miserable... Claro, quizás sería más productivo elaborar un mapa feliz de la ciudad pero eso es otra historia, a veces, solo queremos ver lo malo y pensar en negativo.. no está mal, supongo, si es solo por un rato, un invierno largo del cual se regresa para contemplar la vida , esta vez, con lentes color rosa.
Pavesse, antes de suicidarse escribió en su diario: No más palabras. Ahí está todo, ya no necesitaba el lenguaje para comunicar, ni pensar nada más. Después de días de rumiar su desazón y tristeza en la habitación de un hotel finalmente sintió que podía morir tranquilo. Hay suicidios así, métodicos, pensados, con la conciencia clara de que ya no hay nada más para decir, ni pensar. Quiero imaginarme que las últimas horas de Pavesse trascurriern en calma, que se fumó un cigarro mientras miraba por la ventana y que sintió que ese era un buen día para morir, sin miedo, sin ataduras.
Pienso en todo esto después de varios días de estar leyendo los poemas de Raul Gómez Jattín, poeta colombiano nacido en Cereté. Sus poemas sencillos y contundentes han sido una revelación por estos días. Los he compartido con mis alumnos adolescentes y a unos cuantos la vida tumultosa de este costeño los ha tocado. Les impresiona, como a mí, la firmeza al escoger un destino y entregarse a él. En algun momento Raúl Gómez decidió asumirse como poeta, alejado de cualquier pretensión de tener una vida normal o de adquirir bienes; sobrevivía dolorosamente entre la escritura de versos y los desenfrenos que le producían una particular condición sicológica agravada por el uso de estimulantes y drogas alucinógenas. Raúl divaga, sus poemas dolorosos emergen mientras el sale de una clínica siquiatrica para ingresar a un pabellón de salud mental. Duerme en la calle y después va e insulta a algún amigo que no ha querido abrirle la puerta tras hospedarlo durante quince días. Raúl murió atropellado por una buseta. Algunos dicen que fue un accidente, una tragedia ocurrida en medio de alguna alucinación; no era la primera vez que Raúl salía a la calle a torear automóviles. Otros dicen que quería morir, que buscó adrede terminar con su dolor y sufrimiento bajo las ruedas de ese bus.... supongo que nunca se sabrá la verdad, quizás ni importe. En lo dos casos se sentía solo y desesperanzado, vivió una vida plena a su manera pero fue más el sufrimiento que el gozo, al final, lo que subsiste es su poesía y quería hoy, tras invernar durante varios días reacomodando mis palabras, reaparecer en este espacio y dejar aquí algunas poesías de este poeta.....
Canción del Amor Sincero
Prometo no amarte eternamente,
ni serte fiel hasta la muerte,
ni caminar tomados de la mano,
ni colmarte de rosas,
ni besarte apasionadamente siempre.
Juro que habrá tristezas,
habrá problemas y discusiones
y miraré a otras mujeres
vos mirarás a otros hombres
juro que no eres mi todo
ni mi cielo, ni mi única razón de vivir,
aunque te extraño a veces.
Prometo no desearte siempre
a veces me cansaré de tu sexo
vos te cansarás del mío
y tu cabello en algunas ocasiones
se hará fastidioso en mi cara
Juro que habrá momentos
en que sentiremos un odio mutuo,
desearemos terminar todo y
quizás lo terminaremos,
mas te digo que nos amaremos
construiremos, compartiremos.
¿Ahora si podrás creerme que te amo?
Yo tengo para ti mi buen amigo...
Yo tengo para ti mi buen amigo
un corazón de mango del Sinú
oloroso
genuino
amable y tierno
(mi resto es una llaga
una tierra de nadie
una pedrada
un abrir y cerrar de ojos
en noche ajena
unas manos que asesinan fantasmas)
Y un consejo
no te encuentres conmigo
De lo que soy
En este cuerpo
en el cual la vida ya anochece
vivo yo
Vientre blando y cabeza calva
Pocos dientes
Y yo adentro
como un condenado
Estoy adentro y estoy enamorado
y estoy viejo
Descifro mi dolor con la poesía
y el resultado es especialmente doloroso
voces que anuncian: ahí vienen tus angustias
Voces quebrada: ya pasaron tus días
La poesía es la única compañera
acóstumbrate a sus cuchillos
que es la única
jueves, septiembre 22, 2005
Transiciones
Hace días Carolina Alonso en su blog reflexionó sobre los puntos de giro. Sé que ahora yo estoy en uno de esos puntos, el camino que conocía ha cambiado o , más sútil pero igual de cierto, yo he cambiado y el camino ya no se ve igual. Quiero pensar que yo determino los pasos que doy, que cada vez son más mis pasos y que los zapatos prestados los he devuelto, que los caminos que recorro ahora los he escogido y no me han sido impuestos, quiero creerlo pero no termino por estar convencida. Por alguna razón he escogido caminar junto a otros, enseñar para mí es eso, vivo rodeada de estudiantes, de miradas que todos los días tienen algo para decirme: me juzgan, me acompañan, me inquietan, me escuchan.... Es dificil explicar la multitud de sensaciones que se tienen en una hora de clase y más con adolescentes, lo único que se me ocurre en este momento es pensar que en 50 minutos logran condensarse todas las emociones. Las clases son grandes organismos los 20 alumnos terminan por hermandarse y construir una unidad que se relaciona con el profesor. Hay grupos que te quieren, que se adaptan rápido a tu personalidad, que entienden lo que dices, lo que quieres decir y lo que no alcanzas a decir. Son miradas que vibran contigo, corazones que te escuchan. Hay grupos hostiles que se debaten entre castigarte por estar ahí, representando una autoridad que quisieran derrocar, o ignorarte un poco... Todos los días, de una u otra manera, se aprende algo de la naturaleza humana de lo bueno y lo malo que puede haber en el interior de una persona, y todos los días, si uno es buen observador, se puede aprender algo de sí mismo. Claro, hay muchas lecciones amargas pero esa es otra escogencia que hice, no dejar de mirarme mientras camino. Por estos días me encontré una publicación en la que contaban como para Sting el oficio de enseñar no distaba mucho al de ser un cantante de rock ya que "en ambos casos, eljuego consiste en encerrarse durante una hora con un puñado de posibles delincuentes, tratar de entretenerlos y además, salir ileso."
También por estos días he pensado en el amor... en lo extraño que es escoger a alguien en medio de la multitud y decidir vincularse a él.En cómo la manera en qué amamos va cambiando con los años... y bueno, lo cierto es que vamos aprendiendo a amar sobre la marcha y a veces confundimos el amor con otros sentimientos. No sé ni cómo expesar lo que quiero decir pero creo que muchas veces se confunde el miedo con el amor, el miedo de estar solos, el miedo de dejar ir a ese que creemos especial, el miedo a no ser querido de nuevo. Me parece que las heridas que nos van dejando determinan después la manera en que creemos que debemos relacionarnos con otros, quedamos llenos de campos minados y ante el menor asomo de algo que creemos conocido saltamos "eso no me volverá a pasar" pensamos asustados y levantamos nuestros muros de protección... Quisiera creer que aún es posible erradicar tantos temores, limpiar para siempre las viejas cicatrices y creer... Creer en que la mano que está junto a tí puede tomarte con suavidad y acompañarte durante un tiempo, sin afanes, sin angustias... ¿Será posible?
También por estos días he pensado en el amor... en lo extraño que es escoger a alguien en medio de la multitud y decidir vincularse a él.En cómo la manera en qué amamos va cambiando con los años... y bueno, lo cierto es que vamos aprendiendo a amar sobre la marcha y a veces confundimos el amor con otros sentimientos. No sé ni cómo expesar lo que quiero decir pero creo que muchas veces se confunde el miedo con el amor, el miedo de estar solos, el miedo de dejar ir a ese que creemos especial, el miedo a no ser querido de nuevo. Me parece que las heridas que nos van dejando determinan después la manera en que creemos que debemos relacionarnos con otros, quedamos llenos de campos minados y ante el menor asomo de algo que creemos conocido saltamos "eso no me volverá a pasar" pensamos asustados y levantamos nuestros muros de protección... Quisiera creer que aún es posible erradicar tantos temores, limpiar para siempre las viejas cicatrices y creer... Creer en que la mano que está junto a tí puede tomarte con suavidad y acompañarte durante un tiempo, sin afanes, sin angustias... ¿Será posible?
domingo, septiembre 04, 2005
Sobre La interprete
Fueron largos días de silencio, supongo que a veces es necesario resguardarse, "limpiar el closet" y mirar el sol desde la ventana...
En días pasados vi La interprete, película dirigida por Sydney Pollack y protagonizada por Sean Penn y Nicole Kidman.
Más que hacer una larga y extensa reseña crítica quería decir, simplemente, que la película me conmovió mucho…. Por alguna razón llegué a ella sin muchas expectativas y sobre todo, porque alguien que me escribió en este blog me la había recomendado. Me conmoví con la historia humana y dolorosa de los personajes principales y con las actuaciones de esos dos grandes actores que son Penn y Kidman (ella ha sabido demostrarlo con creces en sus últimas películas). Ahí están estos dos seres abatidos, Silvia, la interprete solitaria, que se ha construido un mundo donde habitar con su tristeza. Esta mujer de apariencia frágil que por dentro ha sobrellevado las más terribles pruebas, que está llena de dolor, de rabia de impotencia y que con eso intenta, como puede, buscar su lugar en el mundo. Nacida en África creció con la ilusión de que un líder lleno de ideales sería capaz de devolver el rumbo a su país, con el tiempo lo que comprueba es que el poder corrompe y que los ideales se remplazan con mezquindades y muertes. Silvia ha creído en una causa y ha visto a los suyos perecer por ella, ¿qué le queda frente a la desolación y el desconsuelo?, ¿de qué asirse cuándo ya no se puede creer en nada ni en nadie? Penn, por su parte, le da vida a Tobin, un policía que perdió a su mujer hace apenas dos semanas. El hecho de por sí doloroso lo es aún más cuando sabemos que ella era una cabaretera que usualmente lo abandonada y después regresaba arrepentida, hasta que tras sufrir un inesperado accidente de tránsito no lo puede hacer más. Penn carga ese dolor cuando se encuentra a Silvia y de alguna manera consigue sintonizarse con ella desde la rabia y la impotencia… Mirándose con recelo y desconfianza, Tobin debe acercarse a esta mujer, testigo clave de un complot de asesinato. Con el paso de las horas consiguen sobreponerse a las barreras que los separan y acompañarse desde lo más profundo de sus corazones. Los que esperan besos románticos, miradas aleladas no verán aquí satisfechas esas necesidades porque lo que une a esta pareja de solitarios es el dolor, lo que puedo decir es que encontrar compañeros durante trances de esos genera vínculos muy fuertes y eso es lo que uno siente con esta pareja… que aunque no vayan a estar juntos, aunque el camino de cada uno los separe, hay un lazo que los ha unido y que les dará fuerzas para seguir porque en últimas, lo que todos necesitamos para respirar sin dolor el aire que nos rodea y no ahogarnos en nuestras propias lágrimas es tener la certeza de que no estamos solos.
Al final, la cámara planea en el inmenso agujero que dejaron las desaparecidas Torres Gemelas, nada mejor para culminar una historia en la que la rabia y el deseo de venganza deben superarse para poder, al fin, respirar en paz.
domingo, julio 31, 2005
Sobre el pasado

Te levantas un día y piensas en el pasado.
Es un buen momento para releer tus diarios, poner canciones tristes y preguntarte sobre tu vida, sobre lo que ha hecho de ti la persona que eres hoy (un domingo soleado que te quedaste en casa pensando cosas).
Lo primero que entiendes (aprendiste la lección) es que el pasado es móvil. Los recuerdos no son estáticos, se modifican gracias al significado que les otorgas a medida que van pasando los años. Por ejemplo, tienes un encuentro inesperado durante las pruebas del ICFES con el hermano de una amiga, lo reconoces vagamente tras estrellarte contra él saliendo de una cafetería. Un tiempo después, tras otro encuentro casual, él consigue convertirse en parte importante de tu vida. Han pasado años de eso, ¿cómo no recordar ese estrellón fortuito como un indicio, una pista, que presagiaba lo que ocurriría después? ¿Es o no es cierto?, probablemente no importa. Relees cartas de amor de personas que, ahora piensas, nunca hubieras querido dejar entrar en tu vida... Sin embargo lo hiciste... Entonces buscas un sentido a una serie de malencuentros, malquerencias que te dejaron dolorido el corazón.
Así es el pasado de cambiante, así son los sutiles lazos que crea con nuestro presente.
Veo una foto mía cuando era niña y pienso cómo veía el mundo y cómo el tiempo se me iba en construir mi presente, en inventar a la persona que quería ser, que iba a ser. El ejercicio era complejo porque hasta imaginaba mi cuerpo, el color de mi cabello, la altura que tendría... Me imaginaba solitaria cuidando helechos en alguna casona; me imaginaba vestida de monja, guardando voto de silencio, barriendo el patio de un convento soleado; me veía trabajando en teatro, protagonizando películas, o enseñando en algun salón... El futuro incierto se abría ante mí y yo me imaginaba decidida y tenaz, tomando las riendas de mi vida, cantando ingobernable como Tina Turner, contestataria, diferente.
No fuí tan alta como me lo imaginaba, ni me atreví a las minifaldas atrevidas que visualizaba, muchas cosas no fueron así, simplemente, no sucedieron como lo imaginé. El futuro ya no se ve tan extenso y usualmente consigo imaginarme cómo voy a lucir en tal o tal situación futura.
Es extraño crecer, es extraño tomar decisiones que nos lleven a construir una vida, es dificil resignarse a perder tantas posibilidades. Pero lo más extraño de todo es verse en esas fotos infantiles, con extrañeza, como intentado recordar quién es ese que está ahí fotografiado y por instantes reconocerse... reconocer una sonrisa, una sensación, un recuerdo y tener la certeza absoluta de que siempre hemos sido el mismo.
jueves, julio 28, 2005
Charlie y la fábrica de chocolate
Director: Tim Burton,Productor: Brad Grey, Richard D. Zanuck,Guión: Roald Dahl, John August Fotografía: Philippe Rousselot, Música: Danny Elfman, Freddie Highmore .... Charlie Bucket, Johnny Depp .... Willy Wonka, Helena Bonham Carter .... Mrs. Bucket, Sandra Darnell .... Translator, James Fox .... Mr. Salt , Jordan Fry .... Mike Teavee Dominique Gerrard .... Salts Nuts Girl , Adam Godley .... Mr. Teavee, Garrick Hagon .... Denver Reporter, David Kelly .... Grandpa Joe, Christopher Lee .... Dr. Wilbur Wonka, Missi Pyle .... Mrs. Beauregarde, Annasophia Robb .... Violet Beauregarde, Deep Roy .... Oompa-Loompas , Harry Taylor .... Mr. Gloop
Tras ver la última película de Tim Burton, salí del teatro feliz con la clara sensación de haber tenido una verdadera experiencia cinematográfica, ¿en qué puede consistir eso? Yo diría que es aproximarse a la realidad con nuevos ojos, no alejarse de ella como aseveran algunos detractores, es multiplicar nuestra pequeña existencia en otras miradas, redescubrirnos. Los que disfrutamos el cine lo hacemos porque, como la literatura, nos brinda posibilidades de “leer” el mundo, de “leer” nuestro interior.
En general me encantan las películas de Tim Burton, su estética oscura y particular me seduce. Me parece que tiene una manera muy personal de contar lo que quiere decir y que en ella lo visual (como buen cineasta) está cargado de significado. He de decir también que su estética se ha ido depurando y que sus películas suelen depararme agradables sorpresas. Charlie y la fábrica de chocolate, no solo no me decepcionó si no que además superó mis expectativas. El punto de partida que escogió Burton para su proyecto no pudo ser mejor: adaptar la conocida novela de Roald Dahl del mismo nombre. Para los que no conocen la obra de este inglés de antecedentes noruegos se las recomiendo vividamente, sus libros son aproximaciones lúcidas al mundo infantil llenas de ironía y desparpajo. En sus relatos no faltan lo siniestro, los temores, lo oscuro y el humor, elementos propios de la niñez que Dahl desarrolla de maneras muy afortunadas.. Pienso en Matilda con esos padres que no la aceptan ni comprenden (¿qué puede ser peor que ser rechazado por sus propios padres?), en los Cuentos en verso para niños perversos en dónde Dahl toma relatos clásicos como Caperucita roja, La cenicienta o Los tres cerditos y les da giros inesperados. El lector de Dahl ( niño o adulto) difícilmente no queda seducido con sus guiños, su ironía y la inclemencia con la que trata ciertos personajes.
Tim Burton percibe con claridad el lado subversivo y perverso de Dahl y lo explota al máximo en su adaptación cinematográfica. El protagonista de la historia es Charlie, un niño sumamente pobre que vive con su familia (papás y abuelos) en una miserable casita muy cerca de la famosa fábrica de Chocolates de Willy Wonka de la cuál salen los mejores chocolates del mundo pero a la que nunca se ve que nadie entre. Charly es un niño sabio y generoso porque ha aprendido tras las difíciles adversidades económicas que lo importante no se encuentra en lo material o, por decirlo al estilo Principito parafraseando a Saint - Exupery “que lo esencial es invisible a los ojos.” Charlie no se trasforma durante la película, él ya tiene claro que su fortaleza es tener una familia unida y que el amor de quienes lo rodean es su mejor tesoro, por eso, solo por eso, sabe que los dulces son perfectos porque no sirven para nada porque no tienen ningún sentido ni significado profundo sino que comerlos proporciona placer, un placer que debe apreciarse y compartir con otros. Poder mirar el mundo con esa sencillez y naturalidad lo hace diferente a los otros niños de la película: al glotón convulsivo, que come sin límite; a la niña que ansía ganar a toda costa; a la consentida malcriada que considera que se lo merece todo o al “sabelotodo” que ha adquirido todo su conocimiento a punta de videojuegos y horas interminables de televisión ( ¿no es aterradora la escena del niño de mirada exaltada jugando con su videojuego y gritando “muere, muere” frente a la pantalla de su televisor?). La diferencia esencial entre Charlie y los otros niños de la película es que estos últimos se encuentran embarcados ya en un mundo de adultos en el que se persigue permanentemente la satisfacción de los deseos y se olvidan otras cosas… Tim Burton capta a la perfección la esencia robótica y deforme de estos niños y los contrasta con Charlie y su familia, los únicos que se ven verdaderamente humanos en la película.
Pero retomemos la trama, gracias a que obtiene un tiquete dorado Charlie tendrá la posibilidad de conocer al excéntrico Willy Wonka, suerte de Howard Huhges que tras sus inventos geniales a optado por esconderse del mundo. Tim Burton se centra en ese personaje interpretado de manera magistral por Johnny Deep, del que me declaro fan incondicional, con meticulosidad Deep consigue darle vida a este ser extraño, suerte de Michael Jackson (Deep lo utilizó como inspiración) que no desea crecer y que, por sobre todas las cosas, no ha podido superar la difícil relación con su padre (aporte personal de Burton a la película). Wonka se ha encerrado lejos del mundo y se ha rodeado de los Oompa-Loompa seres de fantasía, que Burton muestra como clones idénticos que terminan por no ser una compañía humana sino más bien una suerte de alteregos trabajadores. (Mención aparte merecen las intervenciones musicales de los Oompa-Loompa cargadas de guiños al espectador.)
El final, en esta particular película llena de colorido, ironía y crítica los niños deshumanizados son castigados y Wonka podrá dejar su temible soledad e integrarse a la familia de Charlie, porque, como le gustaba mostrar a Dahl, a lo largo de nuestra vida tenemos la posibilidad de construirnos una nueva y amorosa familia en la que podremos recibir todo el afecto, cariño y comprensión que merecemos, y ser, al fin, aceptados como somos.
jueves, julio 21, 2005
Los cuatro fantásticos
Director: Tim Story
Ioan Gruffudd (Reed Richards), Michael Chiklis (Ben Grimm), Jessica Alba (Susan Storm), Chris Evans, Julian McMahon (Victor Von Doom), Kerry Washington, Lorena Gale, G. Michael Gray, Gina Holden, Laurie Holden, Aonika Laurent, Colin Lawrence, Stan Lee, Hamish Linklater, Maria Menounos
Hay que decir varias cosas: la primera, me decepcionó el cine de Chapinero, la película, francamente no se veía bien y el sonido era bastante regular. Por si esto fuera poco me metí, sin saberlo, en una versión doblada de la película cosa que tampoco me gustó mucho. A favor diré que iba en buena compañía y que a fuerza de comentarios y chistes terminé por pasar un buen rato. Pero entremos en materia, me propongo intentar explicar por qué no me convenció la película. Aclaro que no fui con muchas expectativas al cine, no conozco el cómic original de los 4 fantásticos (primer gran éxito de Marvel, creado en 1961 por Stan Lee y Jack Kirby), en mi niñez había visto la serie de dibujos animados pero tampoco tenía muchos recuerdos de ciertos pormenores así que no iba en ánimo de cortar cabezas por profanadores. La historia no es muy complicada, bajo el mando de Reed Richards, un inteligente científico pero poco hábil en la cotidianidad, un grupo de especialistas incursiona en el espacio para investigar el ADN, una tormenta cósmica los tomará por sorpresa y afectará su cadena genética otorgándoles superpoderes.
Empecemos con lo bueno, a la película le abono que mantiene vivo un espíritu ochentero propio del momento en que la serie de dibujos animados cosechó sus éxitos; por ejemplo, Sue Storm parece toda una diva pop de la época con su peinado enbombado y su pelo dorado. La ropa en general mantiene también ese estilo y todos se ven muy bien con su trajecito de los 4 fantásticos (pregunta capciosa: ¿quién y en qué momento le cosió, al final, el pantalón a la mole?) La historia de amor cumple también los parámetros de los 80, el esperado beso llega solo hasta el final tras una larga sucesión de coqueteos de los protagonistas. Además de la onda un tanto retro los efectos especiales están bien logrados y varias escenas están muy bien hechas, como la secuencia en la que los protagonistas empiezan a tomar conciencia de sus poderes o el accidente que ocasiona la mole en el puente. ¿Qué falla? En general me parece que la historia, (paradójico teniendo en cuenta que el apellido del director es Story) y el desarrollo de los personajes. Es realmente difícil encariñarse con ellos, el “cerebro” del grupo es demasiado dubitativo, temeroso e indeciso y no trasmite muchas emociones, la linda Sue también queda bastante plana y la historia de amor no consigue conmover ni un poco. No vemos verdaderas “miradas” de enamorados, la resolución del conflicto amoroso también es muy simple el salto abrupto de “¿por qué te dio miedo vivir conmigo? “ a “Sí, acepto ser tu esposa” me pareció bastante traído de los cabellos, pero, lo más seguro es que estas sean sutilezas. La antorcha humana, el personaje divertido y ligero lo es quizás demasiado…. La antorcha espera ver satisfechos sus deseos de manera fácil y rápida (quizás por eso es puro fuego), en resumidas el sólo espera cosechar los frutos de su nueva condición, entiéndase esto como tener mujeres y carros lujosos. La idea refleja muy probablemente el sentir de muchos quinceañeros (y no tan quinceañeros) y no está mal para comedia americana pero es difícil sentir mucha empatía por un superhéroe tan frívolo, por lo menos en mi caso. El malo es Van Doom, un famoso malvado de los cómics conocido con el nombre de Doctor muerte o Magneto, el actor Julian McMahon tiene el reto de encarnarlo y de mostrar su trasformación (a él también lo afecta la tormenta cósmica) sin embargo, McMahon no tiene la fuerza, ni el carisma para desarrollarlo y su personaje es francamente una burda imitación de su papel como demonio en Charmed en el que se veía mucho más convincente. Para rematar, la historia no lo ayuda, este malévolo personaje no aspira, en la película, a controlar el mundo o acabar con la especie humana como cualquier archienemigo que se respete, él se conforma con hacerle pasar un mal rato a su ex prometida Sue y a su rival Reeds, así que todo queda reducido a unas historias muy personales y mezquinas. El mejor personaje de la película, a mi gusto, es, sin duda, la mole quizás porque en él sí se mantienen ciertas características que disfruto de las películas de superhéroes. La tormenta lo afecta a él drásticamente y cambia su aspecto físico de una manera que parece irreversible. El padecimiento de la mole me recordó mi película favorita del género de los superhéroes Spider man 2 en la que Parker tiene una crisis debido a que desearía abandonar su papel como benefactor con tal de gozar de una existencia normal. La mole, por su parte, no tarda en descubrir que al cambiar su físico su vida entera se verá afectada, somos lo que ven de nosotros y su trasformación lo aleja de la vida que llevaba hasta entonces; la gente lo mira aterrada, su novia que lo amaba lo abandona decepcionada tras su metamorfosis y, para no ir más lejos, los actos más cotidianos, tomar un vaso o agarrar un tenedor se le convierten en verdaderas odiseas. La mole ve afectada su identidad, como ocurre con otros superhéroes, Spider man, Batman o aún los X-men… seres que por su particular condición se ven imposibilitados de llevar una vida común, llamados a vivir un destino extraordinario se debaten constantemente entre el deber y la desazón que les hace sentir no poder ser “normales”, signo claro de esa separación de esa escisión que afrontan, es el hecho de tener que ocultar su verdadera identidad ya sea a través de máscaras, disfraces o buscando escondites. El conflicto interno del “héroe” es permanente y lo obliga a ratificar su condición de exilado del mundo e intentar asumirla con valentía. Pero la mole es la excepción, los demás fantásticos (bautizados así por la prensa), no se ocultan (no esconden su rostro o verdadera identidad), por el contrario son rápidamente reconocidos por la calle, esperados por fanáticos, y convertidos en portada de revista. Tras 1 hora y 40 minutos de película y acción a estos “héroes” no se les ha pasado por la mente utilizar sus poderes por el bien de la humanidad (¿no es lo mínimo?) lección que Parker aprende de la manera más dura en la primera parte de Spider Man “un gran poder implica una gran responsabilidad”. Los fantásticos se debaten entre sus niñerías, sus pequeñas vidas y ni siquiera nos convencen sus precarios discursos científicos en los parecieran interesarse por el bienestar mundial; las pocas vidas que salvan lo hacen tras ellos mismos haber iniciado el problema y al final aceptan sus destinos pareciera más por el embeleso de los flashes y las cámaras que por un nuevo compromiso o una transformación más profunda. Evidentemente viene una segunda parte y quizás esta sea mejor pero el sabor que me deja esta primera experiencia es un tanto insípido.
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jueves, julio 14, 2005
De vez en cuando la vida...
Hoy es un día amable, hay días así, uno se levanta y no importa que esté lloviendo o que haga frío, que las citas se hayan cancelado a última hora... no importa porque en la madrugada tuviste un sueño dulce y tranquilo y te levantaste con esa imagen anidada en el pecho y el aire se respira diáfano y la casa se siente acogedora. Hoy estoy escuhando a Serrat que tiene dobles conecciones conmigo por un lado me recuerda a mi mamá, a los domingos de sol cuando ella dejaba de ser la abogada ejecutiva y andaba por ahí en piyama escuchando Serrat, tirada en el puf rojo (¿sí se escribe así puf?) leyendo alguna cosa. Mi mamá hace muchos años que no se levanta los domingos ni ningún día y han sido tantos los días de no verla que hasta se me diluye el timbre de su voz, el color de sus ojos o las expresiones de su cara. Con extrañeza miro el calendario y no deja de aterrarme la posibilidad de que en tres años tendré la edad que ella tenía cuando murió. Tuvo que pasar todo este tiempo para entender que esa mujer echada en el puf leyendo se parece mucho a mí, o mejor, yo me parezco mucho a ella y que ahora puedo entender sus tristezas y vacíos y que quisiera abrazarla fuerte en estos días que la siento próxima y entiendo su tristeza, en estos días que siento que podríamos ser amigas porque ella siempre tendrá la misma edad mientras que yo hace rato que dejé de tener catorce años. Después de que mi mamá dejó de poner a Serrat a todo volumen por la casa, pasé un tiempo sin oírlo y lo reencontré con el paso del tiempo.Así como Charly te acompaña en ese complejo momento de "hacerte mayor", en la dificultad de acoplarse a un mundo muchas veces hóstil Serrat te susurra que todo está bien porque, como lo escribió Machado, amas "los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón" o, como quiero sentirme hoy, que la vida a veces "nos besa en la boca y a colores se despliega como un atlas, nos pasea por las calles en volandas,y nos sentimos en buenas manos;se hace de nuestra medida,toma nuestro paso y saca un conejo de la vieja chistera y uno es feliz como un niño cuando sale de la escuela." Lo que yo sé es que muchas veces despertarse no es fácil y que la epidemia del mundo moderno es la amnesia. No solo se olvidan fechas importantes, citas, no solo se vive tan rápido que ya no queda tiempo para verse con los amigos, no solo el celular lo interrumpe todo y ya no sabemos vivir sin ruido e intromisiones del mundo exterior si no que olvidamos quiénes somos, quiénes fuímos, quiénes queríamos ser. No quiero realizar muchas divagaciones, prefiero decir que de chiquita alineaba mis muñecos y me colocaba frente a ellos, durante horas les dictaba clase, les corregía las tareas imaginarias y escribía libretas de calificaciones después de sacar promedios. 20 años después lo sigo haciendo,claro ahora tengo alumnos de verdad, probablemente soy la misma. Lo único es que antes no me sentía nunca sola y que era mil veces más fácil comunicarse con los muñecos que con las personas. Lo que pasa es que hay días que me pasa lo de Gregorio Samsa y me despierto convertida en un insecto y ya no sé ni quién soy, me ataca la amnesia y olvido las clases que dictaba a los 8 años, las tardes de soledad mirando las nubes desde mi ventana, las noches escuchando a Serrat, las noches de abrazarme a mi mamá; olvido que quería para mí un destino de sorpresas y de magia... Luis, al que no conozco, se tomó el tiempo de escribirme en el anterior post y me contó de su novia y su apartamento tortuga, de los días que han cambiado.. yo también leí su blog y pensé que no era cierto que ya no existiera la pasión en su vida. Yo creo que los años nos van moldeando pero también que nos van pasando al lado mientras en muchas cosas seguimos siendo iguales, nos modifican las miradas de los otros, las expectativas que tienen sobre nosotros, las responsabilidades reales y, sobre todo, las que nos autoimponemos para cumplir nuestro rol, o, por lo menos, lo que creemos que es nuestro rol... en medio de todo eso nos ataca la amnesia.... "¿Y ahora quién podrá ayudarnos?" La respuesta, claro, debería ser interna, nos levantamos decididos a recuperar lo que dejamos olvidado por ahí pero no siempre es así.. muchas veces necesitamos que nos recuerden que somos amnésicos, alguien que se acerque y nos pregunte por nosotros, por nuestro pasado, alguien que formule la vieja pregunta ¿quién eres? Nosotros, obligados por la buena educación, buscamos una respuesta... y por el camino nos encontramos con lo que habíamos olvidado. Supongo que esa es la aventura de vivir, perderse y encontrarse y, por el camino, encontrarnos con otros.
De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.
De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.
martes, julio 12, 2005
QUEREMOS TANTO A CHARLY
Charly pisó tierra colombiana y nos regaló un hermoso concierto. El telón se descorrió y Charly apareció con su trusa negra y sus tenis plateados. Alto y extremadamente flaco parece un insecto. A ratos un zancudo intrépido, por instantes una mantis religiosa, en ocasiones una araña de múltiples patas girando entre el piano y los teclados. El concierto empezó puntual y la verdad no hubo nada decadente, desplantes extraños o escenas perturbadoras de esas que gustan porque le permiten corroborar a la gente que una vida de excesos termina mal, “Charly está acabado, fue bueno, pero la droga lo acabó… Ya no es el de antes, se echó a perder la voz” … pues sí y no…. Todo es un poco cierto pero igual ahí está y no deja de conmovernos un instante. Si quiero tanto a Charly como lo quieren los otros miles que coreaban sus canciones el pasado viernes es porque ha sabido regalarnos unas canciones increíbles y porque escucharlo es recordar que la música es algo más que ritmos pegajosos, o ideas repetidas hasta la saciedad y que pueden ser verdaderos poemas que consiguen expresar algo que no hubiera sido posible hacerlo de otra manera. Ahí están sus tonadas al amor como cuando cantó Quizás porque no soy un gran poeta puedo pedirte que te quedes quieta hasta que yo termine estas palabras… Pequeñas odas al amor, un amor cotidiano y poético. También están otras canciones :
Cuando viniste a mí
Cerré la puerta pero abrí
Asesíname, asesíname.
Por darte lo que di
Me convertí en un souvenir.
Asesíname, asesíname.
Pero más que nada Charly le canta a la extrañeza de vivir en este mundo, al sentimiento de no encajar en una realidad que ha ratos parece prefabricada, como en Gato de metal
Yo soy un gato de metal
vivo en un agujero
tengo una ansiedad
como de año nuevo.
Nunca se dónde estoy
nunca se dónde voy
tengo miedo de la escena de la calle
tengo miedo que en la calle no haya nadie
esa es la rapsodia de los que
decoran el tiempo.
Por eso vivo en los tejados
viajo en subterráneo
amo a los extraños
mi comodidad sólo es mi aventura
nunca será igual
nunca nada dura.
¿Vos te querías comprar un perro?
pero soy un gato
¿Vos te querías comprar un perro?
pero soy un gato.
Durante el concierto un hombrecito de corbata, una suerte de Natalio Ruiz personificado perseguía a Charly por el escenario, le colocaba sus audífonos, le corría la silla, le recibía la guitarra. Charly lo molestaba, lo palmoteaba, se mofaba de él y la gente parecía disfrutarlo… quizás suena mal pero cada vez que Charly lanzaba un zapato, tiraba un teclado o pedía “agua, pero de la otra” la gente aplaudía a rabiar. Así lo queremos, peleando contra la formalidad, pateando normas, rompiendo reglas. Necesitamos que alguien se arriesgue más que nosotros queremos corear sus canciones y sublimar deseos ocultos, Charly nos da ese regalo invaluable. Supongo que su vida no ha sido fácil, nadie que haya escrito lo que él ha escrito puede decir que pasó por este mundo sin sufrir un poco… yo se lo agradezco, mucha gente sufre a diario y pocos consiguen darle voz a esos sentimientos y pocos, muy pocos, consiguen darle voz a otros.
En la plaza de toros muchos nos sentimos menos solos. Charly, de seguro, también fue feliz y disfrutó una noche más su estatus de vedette.
Yo digo que se lo merece ….
Y para corroborarlo una pequeña muestra de uno de los momentos más conmovedores del concierto:
Eiti Leda
Quiero verte la cara brillando como una esclava negra, sonriendo con ganas.
Lejos, lejos de casa no tengo nadie que me acompañe a ver la mañana.
Ni que me dé la inyección a tiempo antes que se me pudra el corazón,
ni caliente esos huesos fríos, nena.
Quiero verte desnuda el día que desfilen los cuerpos que han sido salvados, nena, sobre alguna autopista que tenga infinitos carteles que no digan nada.
Y realmente quiero que te rías y que digas que es un juego nomás. O me mates este mediodía, nena.
Entrando al cuarto (volando bajo) la alondra ya está cerca de tu cama, nena.
Quiero quedarme (no digas nada) espera que las sombras se hayan ido, nena.
¿No ves mi capa azul, mi pelo hasta los hombros, la luz fatal, la espada vengadora? ¿No ves qué blanco soy, no ves?
Quiero quemar de a poco las velas de los barcos anclados en mares helados, nena. Este invierno fue malo y creo que olvidé mi sombra en un subterráneo.
Y tus piernas cada vez más largas saben que no puedo volver atrás.
La ciudad se nos mea de risa, nena.
Cuando viniste a mí
Cerré la puerta pero abrí
Asesíname, asesíname.
Por darte lo que di
Me convertí en un souvenir.
Asesíname, asesíname.
Pero más que nada Charly le canta a la extrañeza de vivir en este mundo, al sentimiento de no encajar en una realidad que ha ratos parece prefabricada, como en Gato de metal
Yo soy un gato de metal
vivo en un agujero
tengo una ansiedad
como de año nuevo.
Nunca se dónde estoy
nunca se dónde voy
tengo miedo de la escena de la calle
tengo miedo que en la calle no haya nadie
esa es la rapsodia de los que
decoran el tiempo.
Por eso vivo en los tejados
viajo en subterráneo
amo a los extraños
mi comodidad sólo es mi aventura
nunca será igual
nunca nada dura.
¿Vos te querías comprar un perro?
pero soy un gato
¿Vos te querías comprar un perro?
pero soy un gato.
Durante el concierto un hombrecito de corbata, una suerte de Natalio Ruiz personificado perseguía a Charly por el escenario, le colocaba sus audífonos, le corría la silla, le recibía la guitarra. Charly lo molestaba, lo palmoteaba, se mofaba de él y la gente parecía disfrutarlo… quizás suena mal pero cada vez que Charly lanzaba un zapato, tiraba un teclado o pedía “agua, pero de la otra” la gente aplaudía a rabiar. Así lo queremos, peleando contra la formalidad, pateando normas, rompiendo reglas. Necesitamos que alguien se arriesgue más que nosotros queremos corear sus canciones y sublimar deseos ocultos, Charly nos da ese regalo invaluable. Supongo que su vida no ha sido fácil, nadie que haya escrito lo que él ha escrito puede decir que pasó por este mundo sin sufrir un poco… yo se lo agradezco, mucha gente sufre a diario y pocos consiguen darle voz a esos sentimientos y pocos, muy pocos, consiguen darle voz a otros.
En la plaza de toros muchos nos sentimos menos solos. Charly, de seguro, también fue feliz y disfrutó una noche más su estatus de vedette.
Yo digo que se lo merece ….
Y para corroborarlo una pequeña muestra de uno de los momentos más conmovedores del concierto:
Eiti Leda
Quiero verte la cara brillando como una esclava negra, sonriendo con ganas.
Lejos, lejos de casa no tengo nadie que me acompañe a ver la mañana.
Ni que me dé la inyección a tiempo antes que se me pudra el corazón,
ni caliente esos huesos fríos, nena.
Quiero verte desnuda el día que desfilen los cuerpos que han sido salvados, nena, sobre alguna autopista que tenga infinitos carteles que no digan nada.
Y realmente quiero que te rías y que digas que es un juego nomás. O me mates este mediodía, nena.
Entrando al cuarto (volando bajo) la alondra ya está cerca de tu cama, nena.
Quiero quedarme (no digas nada) espera que las sombras se hayan ido, nena.
¿No ves mi capa azul, mi pelo hasta los hombros, la luz fatal, la espada vengadora? ¿No ves qué blanco soy, no ves?
Quiero quemar de a poco las velas de los barcos anclados en mares helados, nena. Este invierno fue malo y creo que olvidé mi sombra en un subterráneo.
Y tus piernas cada vez más largas saben que no puedo volver atrás.
La ciudad se nos mea de risa, nena.
miércoles, junio 22, 2005
La mudanza
Estoy escribiendo desde una casa semi vacía, rodeada de cajas... Mudarse es como cambiar de piel, es una pequeña muerte. Empacas tus cosas y descubres pasmado que no necesitas ni la mitad de lo que tienes, atesoras piedrecitas, pequeñas figuras, papelitos ilegibles, viejas camisetas, recuerdos de tu pasado. En esas cajas contienen información que muy probablemente solo yo pueda leer. Los objetos que nos rodean hacen parte de nosotros y alimentan nuestros recuerdos, la imagen que tenemos de nosotros mismos. Mudarse implica cambiar rutinas y hábitos, abandonar un sitio, dejar de saludar a gente que nos cae bien y olvidarnos para siempre de uno que otro vecino ruidoso. Cuando cambiamos de lugar descubrimos algo nuevo de nosotros mismos, los espacios nos ofrecen retos diferentes, posibilidades nuevas, por eso es tan agradable hacerlo porque empiezan nuevos retos, nuevas apuestas... Yo estoy feliz y sin embargo miro con nostalgia por la ventana, me voy de un barrio al que he aprendido a querer, al que voy a extrañar y, ante todo, cierro un ciclo de mi vida para empezar uno nuevo... eso, no siempre es fácil.
domingo, junio 12, 2005
Un domingo sin tristeza
Estos días han sido extraños. Desde el viernes siento que necesito silencio, he estado leyendo, pensando, ocupada con las niñas. Me he topado con distintos blogs.. y en suma me hago la pregunta de cómo seguir escibiendo en mi blog, a ratos se me antoja muy impersonal, es decir, para eso están las revistas donde puedo sacar reseñas o artículos, en mi blog, supongo, el gato puede tomarse el momento con calma para hablar de otras cosas. Hoy domingo, con mucho frío, quisiera decir que han sido unos días desafortunados en cuanto al cine, me vi Birth, traducida como Reencarnación, con Nicole Kidman. No es que tuviera muchas expectativas pero la idea me parecía interesante: un niño que aparaece diciendo ser el esposo difunto hace diez año e intentando impedir una nueva boda. La película peca por pretenciosa, empieza con buenas secuencias, muchos silencios y haciendo un esfuerzo por adentrarnos en el drama interior de la mujer sorprendida por la noticia. Todo se va desdibujando, los personajes pierden cuerpo y la resolución es bastante torpe. Me quedé sintiendo vacía, hacía mucho no me pasaba eso con una película y hay que decir que me veo de todo. Al dia siguiente, buscando una onda más light y divertida me dió por verme La chica de al lado y , aunque a ratos me reí, quizás para justificar la trasnochada, francamente está muy regular. La película pretende imitar aquella cinta ochentera con Tom Cruise y una prostituta, ¿Dinero fácil? ¿negocios sucios? No recuerdo el título, pero tantas, tantas cosas son tan claramente sacadas de allí que dan ganas de llorar de lo barato de la imitación y, para seguir la rima, de la poca imaginación de los guonistas. Claro, quién dijo que no se podían reeencauchar ideas pero, por favor, por lo menos intentar hacer un buen casting (el protagonista parece de 12 años) y crear una historia por lo menos coherente. En fin, ni para qué me detengo a detallar todo lo que no funciona. Afortunadamente la lectura salvó el fin de semana. Además de haber estado repasando los libros de Chigüiro hechos por Ivar Da Coll, unos libros sencillos y preciosos sobre los que espero escribir una reseña (son libros que carecen de texto así que hablar de lectura puede sonar contradictorio pero realmente se "leen"), terminé de leer la novela Relato de navidad en la gran vía de Ricardo Silva. A Ricardo lo conocí hace muchos años en la universidad, teníamos una amiga en común, y terminamos pasando mucho tiempo juntos los tres. Curiosamente gravitabamos alrededor de nuestra amiga.Fueron días que recuerdo con felicidad porque nos divertíamos y eramos felices de maneras muy sencillas, eramos embriones de lo que somos ahora... caminabamos desde la universidad hasta la casa de mi amiga hablando de lo divino y lo humano... Ricardo es muy divertido y un ser humano muy sensible y generoso, era fácil quererlo. Nuestra amiga estaba casada y por eso su casa era el punto de reunión obligatorio para nosotros, jóvenes estudiantes que vivíamos aún con nuestros padres. Ahora, que han pasado muchos años Ricardo y yo nos hemos reencontrado, nuestra amiga está separada hace mucho tiempo y nosotros, cada uno por su lado por supuesto, está casado. Nuca había leído nada de Ricardo, no sé bien que clase de prejuicio tenía pero sentía que no me iba a gustar, por otra parte, tiene a dificultarseme leer a gente muy cercana. Empecé con Parece que va a llover y me encantó y cómo ven, rápidamente busqué otra .. Cuando uno logra conectarse con la voz de un autor, comprender y sentirse a gusto en el universo que crea es delicioso quedarse unos días allí, leer muchos de sus libros. Es una experiencia de verdad placentera. El caso es que Ricardo no ha temido desarrollar una voz muy propia, muy personal.. lo admiro por eso. Y quizás esa imagen sea suficiente para cerrar este instante de reflexión antes de irse a dormir.
Moraleja
Esto quería escribirlo hace días, lo pensé tras escribir el post anterior recordando una de las escenas de Una buena chica:
La moraleja es sencilla, huye y no mires para atrás si alguna vez estás junto a la persona que crees amar, acabas de cometer el acto más extremo del mundo para estar allí, junto a ella, y le propones, aún en medio de la adrenalina, que se escapen juntos y ella te contesta "es que tengo que empacar... mejor mañana"
La moraleja es sencilla, huye y no mires para atrás si alguna vez estás junto a la persona que crees amar, acabas de cometer el acto más extremo del mundo para estar allí, junto a ella, y le propones, aún en medio de la adrenalina, que se escapen juntos y ella te contesta "es que tengo que empacar... mejor mañana"
lunes, junio 06, 2005
Dos historias para pensar en el amor
Curiso caso el de anoche… ayer en A&E Mundo dieron Los puentes de Madison, película protagonizada por Meryll Streep y Clint Eastwook. Durante el día había hablado de esa película y fue una grata sorpresa topársela ya en la noche cuando el silencio se apoderaba de la casa. La película es francamente fantástica, ahí están estos dos veteranos, este fotógrafo de la Nacional Geografic y el ama de casa de un pequeño pueblo de Iowa enfrascados en el descubrimiento de una mutua pasión. El destino se confabula para regalarles unos días y entonces se pueden amar.. los ves bailando, mirándose, temerosos primero, después felices, plenos, pero… claro , es imposible que dure. Francesca decide quedarse junto a su marido en un acto que podría interpretare como cobardía pero que es muchas cosas, es asumir un compromiso establecido, quedarse al frente de un hogar que es un proyecto en el que ya estaba embarcada y dejar esos cuatro días congelados en un recuerdo hermoso e intenso que ya no solo nunca le será arrebatado sino que además será eterno. No abandonar a su familia tras el fotógrafo de estabilidad incierta, tras este “ciudadano del mundo” que ya una vez fracasó en establecer un hogar tiene lógica porque tras esos días intensos vendría otra cosa, el día al día, los amaneceres iguales y la culpa por haber abandonado a sus hijos…. Ella se queda y atesora esos días y los convierte en un recuerdo del que puede nutrirse cuando las mareas están bajas, cuando la vida pierde su sentido. Claro, es una decisión difícil y doloroso que supone, también, un sacrificio. Ahora bien, lo curioso es que ayer dieron, en Fox, al tiempo, Una buena chica, película protagonizada por Jennifer Aniston y Jake Gyllenhaal. En ella Aniston encarna a Justine una cajera de supermercado que ha visto pasar frente así sus mejores años cumpliendo con un trabajo mediocre y al lado de un marido que pasa la mayor parte del tiendo viendo televisión mientras fuma marihuana junto a su amigo Bubba. La película se detiene varias veces en la mirada, cada vez más, perdida y vacía de Aniston que abraza con resignación tan triste destino. Aparece entonces el joven Holden (Gyllenhaal) quien se autodenomina así mismo con el nombre del personaje de El guardian entre el centeno. Este joven apasionado, con ambiciones de escritor, descubre en la acongojada Justine un alma gemela (“los dos somos unos abusados, unos incomprendidos”) e iniciarán un apasionado romance. Lo que al inicio devuelve el brillo a los ojos de Justine termina por convertirse en una trampa, es imposible seguir así. El joven Holden está enamorado y desea acabar, de una buena vez, con esa vida de apariencias, huir, hacer algo, tomar las riendas de una vida que los aplasta. Justine por el contrario parece enfrascase más en su vida miserable, y hasta acepta acostarse con Bubba en una terrible escena de sexo con tal de que su secreto no salga a la luz. Enfrentada a la disyuntiva de si continuar su vida monótona y oprimida o huir con este muchacho desestabilizado, casi un niño, atormentado y depresivo opta por lo malo conocido. Es entendible, como lo es la decisión de Francesca en la película de Eastwook, pero lo que duele y lastima de Una buena chica es que Justine optará por su propio bienestar, ese bienestar mediocre y deslucido, a costa de otros, a costa de su propia vida, y preferirá ser “una buena chica” y sacrificar a Holden de la peor manera, destruir, para siempre, cualquier posible vía de escape. Aunque existe, como se ve, cierto paralelismo entre las dos historias las diferencia algo terrible, en la primera, el amor consigue convertirse en una experiencia intensa de comunicación con otro y, sobre todo, en motor de vida, de autoaceptación e impulso vital. En la segunda, lo que inicia de esa manera termina doblegado por la mezquinad y el egoísmo, por un entorno de incomunicados, de existencias monótonas a las que ya nada puede devolverles la vitalidad. Tras la aventura, qué horror, para Justine no solo nada habrá cambiado sino que ahora sus grilletes son aún más fuertes.
jueves, junio 02, 2005
Reseña Mi nombre es Dina
Jeg er Dina
Northern Lights A/S, 2002, Duración: 125 minutos Dirigida por Ole Bornedal, Escrita por Ole Bornedal y Jonas Cornell, basados en la novela de Herbjørg Wassmo. Interpretes: Maria Bonnevie .... Dina,, Bjørn Floberg .... Padre de Dina,Gérard Depardieu .... Jacob, Christopher Eccleston .... Leo Zhukovsky, Pernilla August .... Hjertrud
La acción ocurre en Noruega a mediados del XIX. La protagonista, Dina, es quien nos contará su historia. “Mi nombre es Dina, no soy nadie” dice muy pronto… Difícil no estremecerse durante los primeros 15 minutos de la película tras la trágica y espantosa muerte de la madre causada, por accidente, por la pequeña Dina. La secuencia es espantosa y es, más que evidente, que la psique de la niña, ya no será la misma a partir de ese momento. (No puedo dejar de señalar que la actriz Pernilla August parece estar especializándose en los papeles de madre que muere trágicamente, recordemos el Capítulo II de Star Wars). Dina se ha quedado sola y su padre la culpa por lo ocurrido, desde ese momento deja de verla, está allí pero la ignora, y si la mira y si por un instante la ve es para castigarla, de alguna manera, por lo ocurrido. Abandonada a su suerte, lacerada y dolida Dina se convertirá en una especie de animal salvaje. Aprenderá a mirar el mundo con ojos asustados pero sabrá exactamente cómo defenderse. De su autismo será rescata por su profesor particular quien logrará conectarla con la realidad a través de la música. Sin embargo, no será esta el epicentro de la película, no es una historia de auto superación a través de la música; la fascinación de Dina hacia ella es, más bien, la de un animal salvaje ante melodías armoniosas. La música consigue calmarla y se convertirá, desde el momento en que será capaz de interpretarla, en una herramienta para canalizar sus pasiones. Porque en la protagonista conviven dos fuerzas, una vital y salvaje, llena de coraje y erotismo (como lo descubre tras su matrimonio por conveniencia) y otra oscura que la vincula para siempre con el mundo de los muertos. Para recuperar un poco la cordura, su mente infantil la ha hecho creer que causar la muerte de su madre era necesario para aliviarla de dolores y sufrimientos y a partir de ese momento se sentirá vinculada fatalmente con la muerte y capaz de producirla en aquellos que la rodean (cosa que de una u otra forma termina por ser cierta).
Dina, fuerte, inteligente, caprichosa y decidida camina descalza con sus vestidos sueltos desafiando una época y un modo de ser. Ama con pasión pero no encuentra sosiego a sus impulsos, a las fuerzas del erotismo y muerte (Eros y Tanatos) que cohabitan en su interior. ¿Quién la puede rescatar de esa disyuntiva? Su maestro, antes de morir, le aconseja que viva y ame, que no se muera sola. Dina lo intenta pero las relaciones humanas son complejas y abrir su corazón es algo que no se aprende en medio de la batalla por sobrevivir.
La película es la adaptación de un libro cosa que se hace evidente en la construcción de personajes complejos y en las múltiples relaciones que entreteje. Precisamente, por el afán de condensar mucha información, algunas historias no se desarrollan del todo y queda uno que otro cabo suelto, pero en general es una historia creíble y trágica, enmarcada por una fotografía cuidadosa que se regodea con los preciosos e imponentes paisajes Noruegos en los que se percibe la fuerza desmedida de la naturaleza. . El sabor del final es ambiguo ( nos recuerda El piano de Jane Campion), Dina no está dispuesta a permitir ser abandonada por quienes ama y ese es un propósito muy difícil y doloroso porque de una u otra forma siempre terminamos solos. Tras los subtítulos queremos pensar que ella se ha liberado, que el amor, quizás, pueda sanar sus heridas, pero la película ha sembrado la inquietud, lo que se pide es difícil, las fuerzas condensadas en Dina conviven en un frágil equilibrio que tiende a resquebrajarse y los deseos formulados por una niña asustada y culpable pueden volverse mortales, ¿no es eso, acaso, lo que esa mirada inquietante del final nos trasmite?
Northern Lights A/S, 2002, Duración: 125 minutos Dirigida por Ole Bornedal, Escrita por Ole Bornedal y Jonas Cornell, basados en la novela de Herbjørg Wassmo. Interpretes: Maria Bonnevie .... Dina,, Bjørn Floberg .... Padre de Dina,Gérard Depardieu .... Jacob, Christopher Eccleston .... Leo Zhukovsky, Pernilla August .... Hjertrud
La acción ocurre en Noruega a mediados del XIX. La protagonista, Dina, es quien nos contará su historia. “Mi nombre es Dina, no soy nadie” dice muy pronto… Difícil no estremecerse durante los primeros 15 minutos de la película tras la trágica y espantosa muerte de la madre causada, por accidente, por la pequeña Dina. La secuencia es espantosa y es, más que evidente, que la psique de la niña, ya no será la misma a partir de ese momento. (No puedo dejar de señalar que la actriz Pernilla August parece estar especializándose en los papeles de madre que muere trágicamente, recordemos el Capítulo II de Star Wars). Dina se ha quedado sola y su padre la culpa por lo ocurrido, desde ese momento deja de verla, está allí pero la ignora, y si la mira y si por un instante la ve es para castigarla, de alguna manera, por lo ocurrido. Abandonada a su suerte, lacerada y dolida Dina se convertirá en una especie de animal salvaje. Aprenderá a mirar el mundo con ojos asustados pero sabrá exactamente cómo defenderse. De su autismo será rescata por su profesor particular quien logrará conectarla con la realidad a través de la música. Sin embargo, no será esta el epicentro de la película, no es una historia de auto superación a través de la música; la fascinación de Dina hacia ella es, más bien, la de un animal salvaje ante melodías armoniosas. La música consigue calmarla y se convertirá, desde el momento en que será capaz de interpretarla, en una herramienta para canalizar sus pasiones. Porque en la protagonista conviven dos fuerzas, una vital y salvaje, llena de coraje y erotismo (como lo descubre tras su matrimonio por conveniencia) y otra oscura que la vincula para siempre con el mundo de los muertos. Para recuperar un poco la cordura, su mente infantil la ha hecho creer que causar la muerte de su madre era necesario para aliviarla de dolores y sufrimientos y a partir de ese momento se sentirá vinculada fatalmente con la muerte y capaz de producirla en aquellos que la rodean (cosa que de una u otra forma termina por ser cierta).
Dina, fuerte, inteligente, caprichosa y decidida camina descalza con sus vestidos sueltos desafiando una época y un modo de ser. Ama con pasión pero no encuentra sosiego a sus impulsos, a las fuerzas del erotismo y muerte (Eros y Tanatos) que cohabitan en su interior. ¿Quién la puede rescatar de esa disyuntiva? Su maestro, antes de morir, le aconseja que viva y ame, que no se muera sola. Dina lo intenta pero las relaciones humanas son complejas y abrir su corazón es algo que no se aprende en medio de la batalla por sobrevivir.
La película es la adaptación de un libro cosa que se hace evidente en la construcción de personajes complejos y en las múltiples relaciones que entreteje. Precisamente, por el afán de condensar mucha información, algunas historias no se desarrollan del todo y queda uno que otro cabo suelto, pero en general es una historia creíble y trágica, enmarcada por una fotografía cuidadosa que se regodea con los preciosos e imponentes paisajes Noruegos en los que se percibe la fuerza desmedida de la naturaleza. . El sabor del final es ambiguo ( nos recuerda El piano de Jane Campion), Dina no está dispuesta a permitir ser abandonada por quienes ama y ese es un propósito muy difícil y doloroso porque de una u otra forma siempre terminamos solos. Tras los subtítulos queremos pensar que ella se ha liberado, que el amor, quizás, pueda sanar sus heridas, pero la película ha sembrado la inquietud, lo que se pide es difícil, las fuerzas condensadas en Dina conviven en un frágil equilibrio que tiende a resquebrajarse y los deseos formulados por una niña asustada y culpable pueden volverse mortales, ¿no es eso, acaso, lo que esa mirada inquietante del final nos trasmite?
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