domingo, octubre 08, 2006

El Temazcal


El centro del temazcal es un corazón caliente, un corazón de piedras milenarias en las que la vida chispea.
Dentro del temazcal oscuro, en contacto con la tierra, puedes sentirte enloquecer. Encerrado en ese sitio tus miedos más profundos emergen despacio... Después viene la música, las peticiones, los rezos de un ritual ancestral que busca conectarte con tus orígenes, regresarte a la tierra, regresarte al utéro.
Decides entregarte a tus temores, abrir la puerta del dolor y dejar que todo se limpie lentamente rodeada en la oscuridad de cuerpos que comparten lo mismo, rodeada por bebés que se entregan inmediatamente al calor de ese lugar porque hasta hace muy poco era su hábitat natural.
El ritual tiene u ritmo y un orden. Las puertas se van abriendo lentamente. Cada puerta deja entrar aire, te permite ver las estrellas y el fuego inmenso de afuera, ese que ha calentado las piedras que ingresan al temazcal, las piedras rojas en las que el copal podrá fundirse.
Realizas tus peticiones y tus rezos y pides bendiciones para todos aquellos que están en tu corazón, visualizaste caminos floridos y confirmaste que hay ciertos viajes, ciertos encuentros que es necesario realizar.
Liberaste el amor y pediste su transformación.... amor generoso y completo, amor total.
En silencio te entregaste a la tierra.
Saliste del temazcal y contemplaste las estrellas bajo el aire frío de la sabana que rodeó tu cuerpo húmedo.
Abajo la laguna fría.
Arriba la luna llena.
El camino, iluminado por luz blanquecina se veía claro mientras escuchabas, a lo lejos, el canto de un pájaro misterioso y el bullicio de la casa a la que te acercabas lentamente.

Maya pregunta...

Maya pregunta:
-¿Por qué me pusieron este nombre?
Tras la explicación que no parece convencerla mucho reclama
-Pero me hubieran puesto un nombre más bonito.
-¿Sí?, ¿Cómo cuál?
- No sé... como Florecita, por ejemplo, algo así....
Tras discutir si era posible cambiarse el nombre complementó...
-¿Por qué los papás pueden escoger el nombre de sus hijos?

El osito


Voy saliendo de mi casa en la noche.
Juana, preocupada, me detiene.
-Mámá, llévate este osito, así sí te da miedo puedes agarrarlo...
Desde entonces está en mi maleta, ¿no deberíamos todos tener uno?

viernes, octubre 06, 2006

Colofón de una historia

He aquí la desmotración de que los sucesos no ocurren de manera aleatoria o que, por lo menos, es posible pensar que no es así. Escribí aquí la historia de Andrés y Felipe hace poco más de un mes. Conté los pormenores de una historia que marcó mi adolescencia y creí, en ese exorcismo, limpiar sucesos que en su momento me marcaron. Lo extraño, lo mágico, lo inexplicable... es que terminé por encontrarme con Felipe la semana pasada y me parció imposible no consignar ese encuentro en este lugar. Supongo que era lo que faltaba para poder cerrar de una buena vez esa historia. Durante muchos años me imaginé cómo sería ese momento y siempre desee sentirme ese día segura y feliz. Me imaginaba, cual sueño hollywoodense barato, que yo me vería hermosa, eso implicaba, a veces en mi inconsciente, estar peinada, bien vestida, qué sé yo... Lo cierto es que yo no soy muy así, no soy el estereotipo de chica guapa ni nunca me ha interesado serlo y con los años, lentamente voy encontrando el equilibrio de cómo quiero verme. El día del encuentro había estado en una clase de Yoga durante tres horas, con la particularidad de que se hacía en un salón con temperatura alta. La idea era limpiar, purificar... puedo decir que funciona porque llevaba dos días sintiéndome un tanto triste y melancólica y el calor vino a limpiarlo todo. Esa era yo ese día, me miraba al espejo y me veía los ojos grandes y brillantes, era yo con mi pelo húmedo y la camisa quizás muy grande y con la cara limpia. Así me lo encontré, sin maquillajes y aspavientos vanos, sin ser otra, en una fiesta a la que jamás habría asistido de no ser porque ahora "consiento siempre las experiencias de lo imprevisto", como diría Reyes, y lo reconocí, fue lo íncreible,al verle de espaldas el cuello. Los cuerpos que hemos tocado se quedan como tatuados en algún rincón del inconsciente, algo de sus particularidades físicas nos acompaña siempre: una mirada, un olor, una textura, la redondez de un hueso... el cuello de Felipe. Él me reconoció también...
¿Qué decir? que me impresionó constatar el paso del tiempo... que "nosotros los de entonces ya no somos los mismos" y que eso que debería ser tan evidente es muy impresionante cuando ves la expresión del otro al que le han pasado, como a ti, quince años.Vi la inutilidad de anclarse en el pasado, de repasar historias que han cumplido un ciclo y confirmé, una vez más, la nueva etapa que empiezo ahora.
Felipe se sonrío, me sonrío... sigue igual de chistoso, de ligero. Nos miramos desde la distancia y en medio de los cuerpos que bailaban, de la aventura de una noche en la que estuve contenta, se me acercó y me abrazó con fuerza, y estuvimos así por un buen tiempo y con eso, yo creo, honré la historia que construí en la adolescencia y la dejé partir. Me despedí, nos despedimos, de manera afectuosa y sentida y yo le dije adiós...

lunes, octubre 02, 2006

jueves, septiembre 28, 2006

Corredor II

Una canción

De esas que te topas y la letra queda resonando, resonando....


A la orilla de la chimenea
Joaquín Sabina

Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo, tu todo,
tu esclavo, tu fiebre, tu dueño y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu Dios, tu asesino,
o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor
que me falta algo para atarte a mi cama,
puedo ponerme digno y decir toma mi dirección
cuando te hartes de amores baratos de un rato, me llamas
y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío,
o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnuda.
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar...

Corredor I

Un domingo

The Office

Tarde de jueves y yo pensando en The Office. No he visto la versión gringa, ni ganas me han dado, porque la inglesa me la vi por partes pero la vi completa y total. No sabría ni cómo describir mi sensación tras ver el primer capítulo pero si puedo decir que de la extrañeza y el desapasionamiento que experimenté inicialmente pasé a un fervor ilimitado a medida que vi los siguientes. Es cuestión de conocer a los personajes, sus extrañezas, sus contradicciones y de repente estás adentro, te involucras en sus vidas y sus problemas. La serie no tiene consideraciones de ningún tipo, la condición humana aparece reflejada en su totalidad, sin tapujos y si uno se ríe se ríe de ver retratadas de esa manera tan cruda nuestra incapacidad para escuchar al otro, nuestras luchas de egos, los pequeños poderes, casi que la imposibilidad total de trascendencia. Es fácil recordar capítulos de The office en nuestra vida diaria, las mezquindades, los malentendidos, lo absurdas que pueden ser ciertas situaciones. Pero hoy pensaba en otra cosa, pensaba en la historia de Tim el personaje con el que es más fácil sentir cierta simpatía. En esa oficina de locos (o de normales) Tim mira con extrañeza, no entra en los juegos de poder evidentes y parece aspirar a un mejor destino. Está enamorado de la chica de la recepción, Dawn, y a pesar de que podemos ver que ella no es indiferente prefiere seguir con un novio patán que nos cae mal. El golpe certero nos lo dan el día en que Tim acepta quedarse en su empleo por una promesa de ascenso, ahí está... nuestro muchacho se han trasnsformado y ahora se parece a los otros. Deja atrás sus sueños, se entrega a esa vida desapacible de la oficina y por si fuera poco, tras un acto de valentía, abre su corazón y es rechazado por Dawn, todo parece perdido. Sin embargo, al final las cosas cambian, a Tim lo redimirá el amor y su acto de perdición cobrará sentido cuando al fin, tras larga espera, su amor podrá ser correspondido. Pero el camino no fue fáci para llegar allí, tanto Tim como la chica deberán, de manera individual, enfrentarse a su vida, sus ambivalencias y problemas y solo al final podrán actuar de una manera diferente. En medio de tanta incomunicación, incoherencia e individualismo patético, el amor termina por otorgar sentido a esas existencias. Creamos que puede ser posible....

domingo, septiembre 24, 2006

Quiero mi tigre viejo


Al levantar el tigre de plástico inflable este tocó el bombillo caliente y ¡Zas! se le hizo un orificio que lo arruinó.... Primero fue la sorpresa, ¿Qué ocurrió? Ni la niña, ni el tigre desean asumir la responsabilidad de tan triste incidente aunque es cierto que la niña lo alzó más de lo que debiera y que probablemente el tigre se sintió atraído por esa luz que brillaba. El resultado es que el aire se le escapa al tigre y la niña empieza a entender que algo muy grave ha ocurrido.
¡Mi tigre!, ¡miiiii tigreeeeeeeeeee! Se ha dañado le contestan, no funciona. La niña lo sabe porque el tigre está ahí tirado, todo desinflado, pero no se resigna a que las cosas terminen de ese modo.
-¡Quiero mi tigreeeeeeeeee!
- Se dañó
-No me importa
-Te compraré otro
-Noooooo, este es el que quiero...
-Pero ya no funciona.....
-Pónle una curita, una cinta......
-Funcionará por un rato pero se volverá a dañar.
-No importaaaaaa, no importaaaaaa, era mi tigre, es mi tigreeeee y ese es el que quiero.
- ¿Lo quieres aunque todo salga mal?, ¿aunque se vuelva a dañar porque la cinta se caiga?, ¿aunque la cabeza nunca le vuelva a quedar bien inflada?, ¿segura, segura?
La niña no contesta. Para de llorar. No dice ni sí ni no y quizás no está muy segura, lo cierto es que esa noche duerme mejor porque se abraza a la masa de plástico informe que es su tigre ahora y sin embargo, hoy pidió que no le colocaran la curita.

martes, septiembre 19, 2006

Sobre los hombres lobos

Hay noches así en las que uno puede terminar coonociendo a un hombre lobo. Ellos andan por ahí, se pasean con su mejor sonrisa, con desfachatez y soltura. Los hombres lobos siempre se hacen sentir porque hablan fuerte, están seguros de sí mismos, te miran con desenvoltura. Es dificil no ser caperucita frente a ellos y caperucita, como se sabe, se detuvo a pesar de las advertencias a hablar con el lobo y le confiódetalles de su vida. Los lobos son así, te hacen creer que son inofensivos y cuando menos lo crees se han zampado a tu abuelita y te esperan vestidos con camisón para engatusarte y qué díficil es resistirse a sus juegos y halagos y fingir que no te interesa saber por qué ahora lleva puesto ese rídiculo sombrerito rosa. Hay caperucitas furibundas como la que creó Andres Caicedo en su cuento Los dientes de caperucita pero la mayoría son, somos, más ingenuas. El hombre lobo al sonreir muestra sus dientes y tú sabes que corres peligro y el después puede arguir en su defensa que siempre se mostró así lo que pasa es que una caperucita que se respete creerá que es posible doblegarlo con cariño, vaya uno a saber.
En mi caso, por lo menos, tengo buenas migas con el cazador del pueblo y el rumor se ha corrido rápido, los lobos se me alejan porque se imaginan que terminaran con la panza abierta, es probable porque no soporto la claustrofobia por mucho tiempo. Pero bueno, ¿qué sería de nuestro bosque sin sus acechos, sus aullidos y la inquietud de su presencia fugitiva?

domingo, septiembre 17, 2006

9 recuerdos


32 recuerdos para mi cumpleaños 32

Los últimos....

24. Margarita baila entre los árboles, con soltura y decisión. Aún no se ha ido a Nueva York, aún no asume su destino como bailarina. Los demás la vemos con nuestras máscaras de colores sobre el rostro. Yo me acerco y bailo con ella, todo parace sincronizado, suave y dulce, nos envolvemos en una tela larga.

25. A Felipe lo reconocí entre la multitud.
Es un hermano que reencontré...
Felipe acostado me da la mano.
Felipe sentado junto a mí escucha el disco de Ilya Kuriaky y nos encanta porque podemos percibir la textura de las canciones.
Felipe, desde su computador, me escribe y me piensa y me da el regalo de sentirlo presente.

26. Me despierto en la madrugada. Estoy estrenando casa. Es la primera vez que vivo completamente sola. Voy a la cocina y me preparo un té. Me siento en mi comedor y miro por la ventana de mi casa nueva... Sé que soy feliz.

27. En San José, durante un mes, mis días se concentran en verme crecer la barriga, en prepararme comida deliciosa y disfrutar el verano que se avecina con visitas a la piscina y largas siestas. ..

28. A Maya me la ponen sobre el pecho y la veo enorme.. pesa casi 4 kilos y mide 51 centimetros. Es Maya y desde ese día me mira con esos ojos enormes que tiene. Viene a caminar junto a mí, a que nos enseñemos cosas durante la ruta. Nos conocemos de una manera profunda e intuitiva, es un lazo creado tras días y noches de abrazarnos, de sentirnos y respirar el mismo aire, recuerdos que quizás ella nunca recuerde conforman nuestro pasado en común. En noches largas ha tocado mis mejillas y en momentos de equivocación ha sabido perdonar mis falencias y egoísmos,

29. Juana sonríe todas las mañanas, agradece las pequeñas cosas. Juana y yo estuvimo conectadas durante su nacimiento y juntas superamos ese momento en el que respiró por primera vez con valentía y entereza. Todo mi cuerpo estuvo despierto y consciente para recibirla y fuí inmensamente feliz con esa chiquitina en mis brazos . Juana vino a difrutar la vida y a inundarnos con su amor y su dulzura.

30. Andrés T aparece en mi conferencia sorpresivamente. Hace años no nos vemos pero antes supimos inundarnos de cartas, música y libros. Ese día regresó... las largas conversaciones pueden retomarse en la mitad del camino y lo íncreible es que siempre quedan cosas por contarse.

31. Bailo frente a la pared de mi cuarto... Bailo sola en alguna fiesta... Bailo junto a Diana, junto a Margarita.... Bailo boleros con el chico rubio, bailo gitana con Feddy antes de dar una vuelta por el universo y despedirnos... Bailo sola, bailo acompañada, bailo con Plinio una y mil veces antes de entender que lo que los cuerpos comunican no es siempre lo que la mente cree...
bailan para mí, junto a mí y conmigo...

32. Es año nuevo. Tras un viaje por carretera accidentado llegamos hasta un hotel precioso. Comemos bajo arcos una comida que nos parece deliciosa. Suena la música, mis hijas bailan felices, yo soy feliz y el hombre que me ha acompañado hasta ahí hoy usa un sombrero que lo hace parecer mago. Ese hombre deja atrás su miedo y sus reservas y me sonríe desde su esquina. él me va a abrazar con fuerza a las doce. Miramos los fuegos artificiales desde la ventana y dormimos los cuatro entre esas sábanas blancas. Ese día solo nos tuvimos a nosotros y la promesa de una año que se abría nuevo ante nosotros.

Ignacio

32 recuerdos para mis 32

23. Ignacio

Manejamos un volvo por alguna carretera de Wyoming. Empieza a nevar. El acontecimiento es sorpresivo porque estamos en diciembre. Los copos empiezan a caer cada vez más fuertes, a nuestro alrededor no se ve ninguna casa. Campos nevados y el volvo, de repente, se detiene. La nevada es cada vez más fuerte y nosotros estamos detenidos en la mitad de la nada. Un auto se detiene y nos recoge, nos llevan a la población más cercana, algo como Rapid City. Desde un puesto de tacos, atentido por un infaltable mexicano, llamamos una grúa, Lograremos recoger el carro y llegar hasta un hotel donde deberemos esperar hasta que la nevada se detenga. Comemos en el restaurante local, vemos televisión y dormimos en cama después de 1 mes de no hacerlo. No hay mucho que hacer. Por la noche caminamos por las calles vacías y nos lanzamos en las montañas de nieve. Dos días después reiniciamos el viaje….
Ignacio estuvo conmigo en la mitad de la nevada, en desiertos insondables, en altas montañas y verdes valles…
Compartimos casas en Suesca, Bogotá, San José y México… nos reímos, nos odiamos y nos dimos la mano cuando nacieron nuestras hijas.
Desde la distancia miro la carretera que tantas veces transitamos, ahora vacía y sola y me parece que, sin embargo, desde el otro lado de la carretera alcanzamos aún a sonreirnos.

domingo, septiembre 10, 2006

Diana


No recuerdo cómo fue la primera vez que la vi, que realmente la vi después de habernos cruzado por corredores durante años, quizás eso es así porque cuando al fin la vi no fue dificil quererla de inmediato y confiarle mis secretos.
Diana conoce el olor de los pasillos del colegio y la manera, tan particular, como el sol entra por las ventanas. Diana me ayudó a construir historias, revisar acciones y a cantar con felicidad en los ratos libres. Me presentó su mundo sin prevenciones y entró en el mío con el corazón en la mano. Hemos tejido juntas una colcha de recuerdos compleja y enorme que ha superado la distancia y a la que apelamos cuando nos extrañamos mucho.
Esa es Diana y esta nuestra primera foto juntas...

viernes, septiembre 08, 2006

Queremos tanto a Cerati


Hace poco más de un año escribí una entrada muy similar pero sobre Charly. Hace más de un año fui a la Plaza de toros y muchas cosas pasaban dentro de mí en ese momento y otras estaban por cambiar. Charly estuvo presente y me acompañó con sus canciones. En esta oportunidad llegó Cerati y llegó cuando termino de cerrar ciclos. Ahí estuve, en la primera fila desde donde podía mirar su rostro y me parecía mentira estar tan cerca después de media vida de tatararear sus canciones, de asistir a conciertos.... Cerati y su voz se encuentran estrechamente vinculados con mi adolescencia en la que canté canciones de Soda con emoción, desespero y tristeza. Esas letras de Cerati que pueden a veces paraecer tan raras, tan herméticas, parecían hablarme a mí y escuchaba El rito sin parar, El temblor, La ciudad de la furia... Es por eso que durante el concierto era dificil no quedarme medio pasmada cuando Cerati decía.... No seas tan cruel, no busques más pretextos, no seas tan cruel..... y se me acumulaban tantos recuerdos. Muchas de las canciones ni me las sabía pero bastaba con verlo tan cerca y sentir que me sonreía cuando se acercaba mientras yo le gritaba gracias porque me ha regalado la banda sonora de muchos de mis momentos y sus letras resuenan con fuerza en mi cerebro. Y en medio de tanta música, tanta fiesta, tanta felicidad a ratos se me encogía el corazón y yo solo podía mirar ese dolorcito que está ahí, aceptarlo y permitirle existir. Si Charly emana energía, vitalidad, rebelión.. para mí Cerati es sensualidad... un amor sensual y suave que nos envolvía a todos. Pedí muchos deseos en medio del frenesí de la música, los pedí en silencio mientras lo miraba anonadada, los pedí cantando cuando podía acompañar las canciones y los grité con fuerza en los intermedios y a la salida. La vida me dice que vienen caminando hacia mí... que solo es cuestión de esperar...
Como los días pueden dar giros inusuales, después de Cerati terminé viendo a Bonka en vivo bajo una lluvia de abrazos. Abrazos de esos que te recuerdan no solo quién eres sino quién puedes llegar a ser y aunque el corazón no ha podido desplegarse aún del todo ahí estuvieron junto a mí con la promesa de nuevos días, nuevas aventuras y nuevas canciones por tararear....
Ya lo dijo Cerati: Gracias totales.

lunes, agosto 14, 2006

Óscar



32 recuerdos antes de mi cumpleaños...

21.

En el carro, de regreso de Sopó, Oscar me cuenta sus historias, casi ni nos conocemos y las palabras empiezan rápidamente a fluir entre nosotros.
Días de escucharnos y de construir una hermandad de llamadas y relatos...
Es dificil no querer comunicarse de otras maneras cuando uno se escucha tan bien, es dificil no creer que es posible "darse los mismos besos bajo los mismos árboles" y así lo intentamos varias veces. Es dificil no quererse cuando sentimos que el otro parece haber estado ahí desde siempre y que su historia y la nuestra se entrecruzan desde hace muchos años de diversas y variadas maneras. Es dificil entender que a veces ciertas cosas te quedan grandes porque hay asuntos por resolver en el tintero y porque los relojes, a pesar de girar hacia el mismo lado, no siempre consiguen marcar la misma hora. Y t
ambién es dificil, hay que decirlo, creerse por completo esta historia cuando te despiertas en la mañana con tanta tristeza y te sientes herida de una manera tan injustificada.

No hay mucho más que se pueda decir por ahora, dejemos hablar al recuerdo....

Óscar va sentado en la silla del copiloto. Estamos en Melgar. LLevo días sintiendolo próximo y cálido. No es una sensación nueva pero sí lo es el estar tan relajados... son unos días que se abren como paréntesis y en que parecemos no estar tan asustados o contenidos. Salimos de noche acompañados por su prima, ella maneja. Nos tomamos una avena, nos comemos un helado. De regreso, en el carro, yo le toco el hombro y él me aprieta la mano con su cabeza, amorosamente. Hace calor, es una noche tranquila y silenciosa. Yo siento su rostro contra mi mano y mi corazón cercano al suyo… Todo es claro, no hay temor, no hay reservas y siento con claridad, en ese momento que parece disolverse en la nada, que estaremos así de cerca por mucho tiempo más....




10 recuerdos


32 recuerdos antes de mi cumpleaños....

11. Me acuesto en el piso de mi cuarto de la calle 100 veo el cielo azul y las nubes cambiando de forma rápidamente.

12. Desde la ventana de mi cuarto veo los urapanes grandes de la cien. El que queda enfrente de mi casa lo sembré yo.

13. Los eucaliptos en faca suenan como puertas que se abren.

14. Desde la ventana del carro me despido de Patricia, tengo lágrimas en los ojos y el corazón acongojado por partir.

15. Me acuesto sola al lado del estanque. Me encanta estar así. A lo lejos escucho las voces que me llaman. Guardo silencio. "Diana siempre se va sola por ahí"... dicen.... Yo me quedo un buen rato mirando el cielo. No me siento sola.

16. Organizo mis muñecos con precisión en el cuarto. Guardo mi mecano. Todo tiene un orden y un lugar. Hablo con ellos intensamente y ellos me contestan.

17. Con mi cochecito lleno de ropa y una maleta medio rebosada le digo a mi mamá que si nosotros también debemos irnos ahora que papá no está.

18. Me quedo despierta hasta escuchar el pito del carro de mi mamá en el garage.

19. Furia llegó arrastrandose hasta donde se encuentran sus cachorritos recién nacidos. Está mortalmente herida y ha dejado un rastro rojo de sangre en el pasto. Nos llevan lejos de la casa, lo intuyo todo. A lo lejos escucho el disparo.

20. En el cuarto de mi tío se esconden los mejores tesoros, pilas de cómics que no he leído, el libro de los 10 años de Mafalda, un hombre nuclear y un carro fantástico. Debo esperar siempre el permiso para entrar a ver o tocar sus cosas. Para evitar que entre sin su consentimiento durante su ausencia mi tío me dice que tiene puesta una alarma y que aunque no esté en la casa puede saber, de manera inmediata, si he invadido sus dominios. Yo, claro, le creo.

Mi abuela Emilia

32 recuerdos antes de mi cumpleaños....

10.

Mi abuela podía recitar el poema que quería cuando lo deseaba porque en su cabeza había espacio suficiente para albergarlos a todos. Mi abuela me recita con voz decidida en los mejores momentos y lo hace con amor y entrega. Después me toma de la mano y me lleva a recorrer el mundo mientras me cuenta la historia del lugar y la suya propia. Mi abuela me regaló el futuro y el pasado. Tuve el placer de conocerla de verdad, de quererla con sus defectos y virtudes y de sentir que era correspondida por un amor completo e incondicional.