miércoles, mayo 25, 2005

La venganza del Sith Episodio III






El 19 de mayo se realizó el estreno mundial del tercer capítulo de Star Wars; hubo colas enormes en todo el mundo, fanáticos acamparon disfrazados esperando con sus espadas de láser poder ingresar de primeros a las salas de cine. Quizás eso ya no nos sorprende ahora que vemos a los niños abarrotados para asistir a la premier de Harry Potter o que Barney vende millones de su último éxito “Feliz en la granja”, es decir, es evidente que el ser humano es propenso a esas manifestaciones exageradas y propenso, como en el caso de Barney, al desarrollo del mal gusto desde temprana edad. Sin embargo, es necesario aclarar que la saga de Star Wars es pionera en estas lides de la mercadotecnia, antes de que el mercado se inundara de muñequitos, libros para colorear y cómics de personajes de películas la gente ansiaba tener un Yoda o un Luke SkyWalker consigo. El fenómeno mediático que logró George Lucas es difícilmente igualable y le sirvió para consolidar un imperio. Es cierto que ahora te venden cualquier cosa con buena publicidad (vuelvo a Barney o, peor aún, a los Teletubbies) pero para haber iniciado ese mercado era necesario contar con un buen producto y Stars Wars lo es. Para decirlo de manera concreta es una buena historia con personajes entrañables y que está muy bien contada. Así de simple. Hay cientos de páginas en Internet que intentan descifrar la fascinación de estas películas, en apariencia tan simples, y la seducción que han logrado ejercer en varias generaciones. Yo quiero señalar algunos de los aspectos que me parecen esenciales para comprender ese fenómeno y que, además, me permitirán hablar con propiedad de lo que produce este cierre magistral, a mi modo de ver, que es La venganza de los Sith.
Jorge Luis Borges solía alabar las virtudes del gaucho valiente que sabía luchar con cuchillo, hombre osado que no temía el enfrentamiento directo que permite el puñal y que apreciaba el sutil código de honor, el respeto por el enemigo desarmado, la tradición y la palabra. Lo cierto es que es una figura que seduce a muchos y que se encuentran estrechamente emparentada con la idea del Caballero propia de la Edad Media. El cine actual viene hace unos años sucumbiendo ante este modelo de héroe en el que un hombre enfrenta con dignidad a su enemigo, baste citar algunos ejemplos recientes como, El último Samurai, El señor de los anillos o Cruzada, y miren ustedes cómo en las tres el héroe realiza un camino de autodescubrimiento estrechamente relacionado con la manera en que aprende a usar la espada. Los héroes épicos pelean cuerpo a cuerpo, se espera verlos enfrentar a sus enemigos directamente, vencerlos en combates limpios en lo que prime la fuerza, la destreza y la inteligencia sobre la potencia de cualquier arma como lo hace Sin Nombre en Héroe o Balian de Cruzada.
En 1977 George Lucas presentó Una nueva esperanza (capítulo IV de la saga) realizando una aventurada fusión: la idea de una orden de caballería, los Jedis, trasladada hacia el futuro. Es así como en Star Wars, aunque los adelantos tecnológicos permiten viajar a la velocidad de la luz, las diferentes razas interplanetarias interactúan y existen nuevas y poderosas armas, las batallas decisivas se libran cuerpo a cuerpo con la ayuda de las espadas láser. Los Jedis respetan, en esencia, los parámetros establecidos desde el rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda y aquí es importante aclarar que las adaptaciones cinematográficas al respecto del séquito de Arturo se centran en las batallas olvidando, muchas veces, el trasfondo mítico y mágico que tienen esas historias. En resumidas, la búsqueda de los caballeros por el Santo Grial se asemeja muchísimo a la búsqueda de los Jedis por lograr la comunicación con la Fuerza y convertirse en instrumento de ella. En los dos casos hacerse caballero es internarse en una ardua y dispendiosa experiencia espiritual que exige numerosas pruebas y sacrificios (muchos comparan a los Jedis con budistas Zen). Lucas, que conoce muy bien los mitos, sabe que a toda fuerza positiva hay que oponer una negativa, en este caso serán los Sith, avezados guerreros que han optado por abandonar la Fuerza y unirse al Lado Oscuro. En últimas, lo que traduce esto es que los Sith han decidido destinar sus capacidades no en beneficio de algo más grande (la Fuerza) si no en beneficio personal. El Sith es ambicioso, vengativo, traidor, y claro, liberar esas bajas pasiones le otorga mucho poder (cualquier parecido con nuestros políticos es pura coincidencia). Mientras el Jedi intenta por todos los medios controlarse, el Sith explora los desafueros de las pasiones, es allí de dónde se nutre su fuerza.
Para este enfrentamiento de poderes Lucas se aventura en la creación de todo un orden intergaláctico en el que seres de diferentes planetas intentan cohabitar (muy al estilo de Tolkien y sus diferentes razas). La fuerza dramática de la saga recae sobre todo en los humanos, y es uno de ellos quién tejerá las redes para conseguir el triunfo del lado oscuro, y otro, el elegido para reestablecer el orden (de nuevo muy por la línea de El Señor de los anillos). Sobre los personajes secundarios sólo quisiera añadir que es admirable la capacidad de Lucas para crear inusuales personajes y hacerlos entrañables como es el caso de R2 D2 (qué decepción saber que no se llamaba Arturito) este robot que carece de mirada y expresiones faciales y que sin embargo es capaz de trasmitir emociones, o el fiel Chewaka una especie de afgano gigante, leal a quien lo liberó de la esclavitud y que como lenguaje solo posee una especie de gemidos.
He aquí el logro de Lucas, la creación de un mundo imaginario, ubicado en el futuro pero con referencias que hacen parte de nuestra memoria colectiva y todo esto utilizado como escenario para la narración de una historia profundamente humana.
Ahora bien, sobre La venganza de los Sith, este tercer capítulo y el cierre de la saga, se pueden decir muchas cosas y el problema más grande que he enfrentado a la hora de escribir estas palabras ha sido decidir en qué centrarme. Lo que diré, sin duda alguna, es que cualquier seguidor de Star Wars esperaba con ansias esta película y que verla permite redimensionar lo ocurrido en todas las anteriores; para mí la epopeya épica que había sido hasta ahora esta saga se transformó, tras dos horas y media, en una tragedia (entendiendo tragedia en el sentido clásico del término) en la que el gran protagonista no es otro que el atormentado Anakin Skywalker.
Si las pudiéramos ver todas seguidas y sumergirnos sin parar en esa aventura de más de 12 horas la historia que veríamos sería el nacimiento del elegido, este niño diferente a todos (su madre lo concibió sin haber tenido ninguna relación sexual) y que parece ser podría ser el llamado a nivelar el poder de la Fuerza y doblegar el Lado Oscuro (mito mesiánico). Pero este tercer capítulo nos depara una sorpresa inesperada, tras un dialogo del temible Senador, que busca seducir al impetuoso, creativo y apasionado Anakin, nos es posible deducir que quién ha “creado” a Anakin es un perverso Sith. La revelación lo cambia todo y sobre todo permite ver con nuevos ojos las, muchas veces, criticadas películas anteriores que tienen como sentido crear el piso para comprender la tragedia que se cierne sobre el protagonista. El “inocente” muchacho a quien creemos que le cuesta trabajo controlar su temperamento en realidad hace esfuerzos sobrehumanos por doblegar las fuerzas oscuras que se debaten en su interior, él es, para decirlo claramente, el anticristo, el enviado del mal para darle poder al lado oscuro (los Jedis, obviamente, ignoran esta terrible verdad)
El atribulado Skywalker no consigue sosiego, los Jedis lo salvan de vivir como esclavo junto a su madre en el desierto pero no pueden evitarle el sufrimiento que le acarreará dejarla a ella ahí. El final de la madre será cruel, morirá torturada en total abandono. Anakin descubre, de la peor manera, que a pesar de su entrenamiento y poder evidente este no le sirve para evitar tan fatal desenlace, y que le fue imposible a él, todo un avezado guerrero, defender a su madre. Atormentado y culpable asesina sin miramientos al pueblo que considera responsable de esa muerte. Es una escena oscura en la que la furia del joven se desata. Por si toda esta tragedia fuera poca, se enamora de manera inevitable de Padmé, amor al que se ve predestinado desde el primer capítulo, no puede luchar contra ese sentimiento y es una relación imposible que debe permanecer oculta. Vale la pena aclarar que Anakin es el único Jedi al que se le conoce pareja. Mientras los demás Jedis buscan desapegarse del mundo material Anakin busca con desespero su lugar en el mundo, algo que le dé respuestas que lo ayude a encontrarse y para ello, crea con ansiedad lazos que le permitan hacerlo. El terreno está abonado, el confuso Anakin intenta balancear las exigencias entre su formación espiritual como Jedi, las esperanzas que recaen sobre él y el matrimonio clandestino que sostiene con Padmé (historia de amor trágico que tiene resonancias con Romeo y Julieta). El sutil equilibrio se rompe ante la noticia de que pronto será padre, realidad que hará que el matrimonio ya no pueda esconderse más, a lo que se suman unos sueños en los que parece presagiar la muerte de su esposa. Es el momento que esperaba el Senador que ha acompañado al muchacho desde su infancia, es en el momento de debilidad que necesita el “diablo” para ofrecer el trato que condenará al mortal (como en Fausto). Acorralado, Anakin flaquea, su talón de Aquiles, el temor. Es el miedo que ha conseguido anidar en su corazón (como lo percibe sabiamente Yoda) y nutrirse de las fuerzas oscuras que lo concibieron el que terminará perdiéndolo. ¿De qué le sirve la fuerza que dicen que tiene, el riguroso entrenamiento si su destino es quedarse solo? Los Jedis, ciegos a su desesperación, lo abandonan en el peor momento, le cierran puertas y ahí se entienden las palabras de Obi Wan Kenobi cuando en medio de la lucha final que sostiene con él le dice “te fallé Anakin”. Porque en últimas tanto los Jedis como el Senador esperan beneficiarse del muchacho pero no ayudarlo a resolver sus conflictos.
La decisión de unirse al lado oscuro atormenta a Skywalker, no es un paso fácil, baste anotar la hermosa escena simultanea de Padmé y Anakin contemplando el horizonte desde una ventana, desasosegados, ya incapaces de luchar contra un destino que los arrasa. Vale la pena aquí anotar la interpretación de Hayden Christensen como Anakin, en la que se mantiene contenido pero torturado. Los que gustan de las actuaciones melodramáticas, de rostros contorsionados, no verán satisfecha esa expectativa. La tribulación del joven Skywalker es interna y así la mantiene el actor, la carga dramática está en su mirada cargada de inquietud, de dolor, de rabia; asesina sin piedad pero las lágrimas corren por sus mejillas. Se ha iniciado su caída y es una caída dolorosa y sufrida. El espectador sufre con él, desea que no lo haga, se conmueve con sus silencios, pero se estremece horrorizado cuando Anakin saca su espada frente a los indefensos niños que se encuentran en formación para convertirse en Jedis.
Cada muerte injustificada lo pierde más y más, le otorga poder, el poder del Lado Oscuro, pero lo esclaviza a su nuevo maestro, a su nuevo amo, se ha convertido, de nuevo, en un esclavo. Por el camino Anakin lo pierde todo, pierde a Obi Wan su maestro y amigo que desilusionado le reclama con el corazón partido “pero si tú eras el elegido”; pierde las piernas, los brazos, se convierte en una masa deforme que aún es capaz de gritar “te odio” un te odio que es muchas cosas, que es un alarido herido y lastimero… te odio por que sabías quién era y quién pude haber sido, te odio porque estuviste conmigo y ahora quedo solo, te odio porque ya no compartimos el mismo destino…. Pierde a Padmé a la que intenta asesinar ya presa del delirio de aquel que se ve absorbido por el poder (“este será mi imperio” masculla enloquecido), y con ella pierde la justificación a su caída. El Senador lo sabe y por eso le hace creer que la mató, sin lazo que lo una al mundo Anakin no tendrá el valor de levantarse contra su destino, no tendrá motivos para desafiar el Lado Oscuro, se convertirá en Darth Vader mitad hombre, mitad robot, quien deberá ahora mirar el mundo desde su traje negro, alejado de la luz, atrapado por la culpa. En su afán por evitar la muerte de Padmé termina ocasionándola, cumple su destino (como Edipo). La tragedia fue anunciada y el héroe caído desciende a su infierno personal. Sus hijos serán los encargados de conseguir su redención y es ahí cuando los últimos capítulos adquieren nuevos significados. El amor prohibido de Leia y Han Solo se convierte en un homenaje al amor trunco de Anakin y Padmé; la frase trágica de Padmé al morir: “él es bueno” será pronunciada de nuevo por Luke tras el enfrentamiento con su padre. Luke termina siendo la versión mejorada de Anakin (como Leia lo es de Padmé) y en el enfrentamiento final con Darth Vader (ese padre oscuro “dark father”) le devolverá el valor a Anakin para levantarse contra el emperador (como lo vaticina Yoda en este tercer capítulo al advertirle al Senador sobre los peligros de confiar ciegamente en su aprendiz) y liberarse de ese yugo. Libre al fin, podrá quitarse la máscara y entregarse a la muerte ya no como el esclavo que paradójicamente terminó siendo sino como aquel elegido capaz de devolverle el equilibrio a la fuerza. Anakin toma las riendas de su destino y es capaz de cambiar la suerte a la que estaba predestinado por su procreación oscura. ¿Cuál es su premio tras tan extenuante periplo? Verse libre al fin de las fuerzas oscuras que lo habitan e integrarse a la Fuerza convertido, al fin, en maestro Jedi y contemplar la celebración del triunfo, junto a Obi Wan Kenobi y Yoda.

Star Wars, como se ve, permite diversas lecturas, es una historia de iniciación, caída y redención, es la búsqueda de la expiación tras el crimen, es un canto heroico para aquellos que creen en la creación de un mundo mejor y en un llamado, por qué no, a convertirnos en los héroes de nuestra propia vida. Es, también, la esperanza de ver derrotado el mal cuando creamos, de una buena vez , que uniendo fuerzas sería posible hacerlo (finalmente, en la saga, es gracias al pueblo más primitivo y humilde que se consigue la victoria).

Por su parte, La venganza del Sith es un llamado de alerta contra todos los discursos totalizadores, contra aquellos que en nombre de la “justicia” y “la verdad” oprimen a otros para obtener su propio beneficio. Es un lamento por aquellos que toman sus armas para luchar por falsas causas y destinos prometedores en los que solo consiguen perder el alma y servir a un “maestro maligno”. Es una oda al hombre que debe dejar atrás sus pasiones para mirar con claridad, un llamado a buscar el centro, a aventurarse en la lucha y a no flaquear frente al miedo; y, finalmente, es una película que condensa tantas referencias, tantos mitos y comparaciones posibles que no deja de ser una invitación a dejarnos seducir por el poder de la fabulación, ese en el que creíamos de niños y en el que algunos aún creemos, ese que nos susurra que una historia bien contada si puede cambiar el mundo, nuestro mundo.

sábado, mayo 07, 2005

Reseña Cruzada(Kingdom of heaven)

Duración: 145 min.Interpretes: Orlando Bloom (Balian de Ibelin), Eva Green (Sibylla), Jeremy Irons (Tiberias), David Thewlis (Hospitalario), Brendan Gleeson (Reynaldo), Marton Csokas (Guy de Lusignan), Liam Neeson (Godofredo de Ibelin), Alexander Siddig (Imad), Ghassan Massoud (Saladino), Velibor Topic (Almaric).
Guión: William Monahan.Producción: Ridley Scott.Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía: John Mathieson.Montaje: Dody Dorn.Diseño de producción: Arthur Max.Vestuario: Janty Yates.

Voy a iniciar sin miramientos, me encantó la película. Así de simple. De seguro muchas cosas influyeron, el estado de ánimo, el sol de la tarde, predisposición a lo épico y la extraña fascinación (no soy muy original en eso) que ejerce en mí la presencia de Orlando Bloom desde su papel de Legolas en El señor de los anillos. De todas maneras, yo iba con las expectativas bajas, aún con Orlando a quien prefería rubio y estilizado, esto debido a que la última superproducción de tono épico de Ridley Scott , Gladiador, me había producido calambres abdominales. Todo me había caído gordo, las caras serias de Rusell Crown (creo que no es mi tipo), los clichés romanticones (él caminando hacia su difunta esposa en un reencuentro feliz), la inverosímil escena del emperador abucheado por su gente, en fin, como ven no me gustó nada. Sin embargo, la amarga experiencia no me ha hecho perder la fe en su director, es decir, si Ridley Scott fue capaz de dirigir Blade Runner, Alien o Telma y Louise, por solo citar algunas, es indiscutible que tiene talento y que conoce el oficio. Ahora bien, para hablar de Cruzada (es mejor la traducción El reino de los cielos) lo primero que es necesario anotar es que, en suma, lo que presenciamos es la historia de un héroe, en este caso, un verdadero caballero. Discutir si es verosímil o no que Balian (Orlando Blomm) pase a ser un avezado guerrero tras haberse dedicado a la herrería es creíble o no, no tiene sentido. La película es clara en eso, por las venas de Balian corre la sangre de Godofredo, Barón de Ibelin, el padre que desconocía y que se le aparece cuando ha perdido la fe para mostrarle sus verdaderos orígenes y sus capacidades ocultas. Su padre lo incita a unirse a las cruzadas y obedecer a Balduino IV quien se ha propuesto mantener el frágil equilibrio que se respira en Jerusalén, respetando las diferentes religiones que convergen en ese lugar. Balian asume con valentía y entereza ese destino y no cambiará de opinión aún ante las múltiples tentaciones que se le imponen. Obviamente, este héroe perfecto sirve de contraste frente a los “malos”, otros cruzados que está más preocupados por su lucro y obtener poder que por otra cosa. Ya para entrar en materia anotaría que el conocimiento y manejo de la técnica que posee Ridley Scott, es evidente en Cruzada. Ahí están unos increíbles planos, una fotografía cuidada y una impecable ambientación de la época. Se percibe con claridad el paso del mundo occidental a oriente, de los campos verdes y fríos a las arenas del desierto. Las batallas son impactantes, es cierto que hemos recibido, en los últimos tiempos, una avalancha de películas con este tipo de escenas y que ya, al parecer, nada nos sorprende; yo anotaría, en este caso, que me encantó la confusión que se percibe en estas escenas. En ellas, se escucha el barullo general, desordenado y confuso y es difícil percibir de donde vienen los golpes, quien está detrás o delante, en últimas supongo, recreadas cómo debe sentirse en la vida real enfrentar semejante situación.
Lo que me parece, sin duda el mejor logro de la película es su historia. El tema de occidente avanzando en “nombre de Dios” en busca de la recuperación de ciertas tierras no podía ser más oportuno. Jerusalén, la ciudad sagrada para tantas religiones se convierte en el símbolo de Ridley Scott para denunciar cómo, detrás de lo sagrado, lo que se esconde es la ambición, el ansia de poder y la avaricia. El nombre de Dios se esgrime como justificación para la injusticia y la traición. El enemigo aparente son los musulmanes y me sentí feliz de comprobar que el director toma el riesgo de mostrarlos fieles a su religión pero respetuosos con el extranjero. Saladino (interpretado magistralmente Ghassan Massoud), el rey musulman, es pausado, tolerante y respetuoso, no en vano es el representante de una cultura milenaria. Estos hombres de turbante no son unos fanáticos enceguecidos, ni unos bárbaros de espada, en la película no se les denigra y por el contrario, se menciona cómo han soportado diferentes invasiones sanguinarias y que ha pesar de eso insisten en buscar una convivencia pacifica. . Los cruzados, por su parte, se encuentran divididos entre los que como Godofredo creen en la posibilidad de mantener la paz y el respeto por las otras religiones y entre los que se sienten con derecho a apropiarse de Jerusalén y expulsar a los musulmanes. Para mí fue inevitable pensar en Bush y en los horrores que ocurren a diario en Iraq; la campaña de desprestigio hacia oriente lleva años y me pareció refrescante ver un llamado a vislumbrar otras posibilidades y que se diera espacio para cuestionamientos pertinentes, como el que hace el personaje de Tiberias (interpretado por Jeremy Iron) : “Vine aquí a luchar en nombre de Dios. Con el tiempo descubrí que esta era una batalla para obtener tierras y riquezas. Entonces sentí vergüenza”. Si eso no puede aplicarse a los sucesos de los últimos años en Oriente no sabría qué decir.

El llamado del héroe a la construcción de un mundo mejor, solo será posible si se prefiere la vida humana por encima de las religiones, las diferencias y las riquezas; ¿lugar común?, quizás, pero que millones de estadounidenses (y otros espectadores) paguen su boleta para ver una historia bien contada, con buenas actuaciones, fotografía impactante y una cuidadosa ambientación y, si de pasadita les explican que a los musulmanes los han atacado hace siglos con diferentes excusas y que tras eso ha habido sobre todo ambición y codicia, me parece más que suficiente.

PD. He leído muchas críticas a la historia de amor de la película, dicen que es muy breve y que se podría obviar. No me parece, finalmente, el zafarrancho lo termina de armar la mujer (típico). La escenas del romance no se acentúan, no es necesario, porque todas, lo aseguro, suspiramos por el héroe (gracias a los encuadres y primeros planos que le hacen a Blomm), y entendemos el camino de expiación que emprende ella para volverse digna de él.

viernes, mayo 06, 2005

Memorial de agravios (I parte)

En días pasados mis alumnos tuvieron que sopotar mis quejas. Así es la vida, tengo la fortuna de que se me pague por ser escuchada. He de decir que es un espacio privilegiado, conozco todo tipo de personas, nunca dejo de sorprenderme con sus vidas e historias personales y, además, en estos momentos de tan dificil escucha, es un refugio en el que se encuentran, a veces, oídos atentos. La docencia permite tocar vidas, a veces son roces sutiles, otras, ráfagas fugaces de las que no queda nada, con algunos se establece otro tipo de comunicación, algo que permitirá que uno "viva" en la memoria de esa persona. Solo por eso vale la pena enseñar, las penas son muchas, salarios malos, mucho trabajo que no es reconocido, alumnos nsoportables etc.. Pero, de repente, ocurre el milagro y todo cambia. Me gusta pensar que en un país tan convulsionado como este, en el que uno experimenta tanta impotencia, indiferencia y desazón hago mi pequeña contribución. Cuestionar, acompañar o simplemente escuchar a mis estudiantes es mi modesta labor... y creo que así se construye o mejora una comunidad pensante, crítica y respetuosa.
Sin embargo, la idea no era hablar de eso. En realidad mi interés era más prosaico, quería sentar mi protesta por ciertas cosas que me indignan. Por estos días, estoy ofendida con los videos musicales que se trasmiten en diferentes canales. Ni hablar de la riqueza musical o de las letras de la mayoría de las canciones, en general la cosa es para llorar y todo se podría resumir en : me haces falta; te perdí; no puedo vivir sin tí; y la peor, estás muy buena mami, y te daré lo que pides... En fin, independientemente de eso me tiene harta la saturación de caras de cantantes en muecas de simulación de extásis sexual. Francamente insoportable la mirada seductora, la boca entreabierta y las caderas bamboleantes mientras se tocan a sí mismas. De insinuación se pasó a la obviedad... Calzones al aire, brassieres descubiertos, gemidos.. ¿quién canta? todas se parecen: Britney, Cristina, o, lo peor, Shakira. Esa fue, probablemente, la gota que desbordó la copa. Ya había sido un impacto que de Pies descalzos pasará a danzas eróticas y que sin asomo de rumor cantara con el microfono entre las piernas pero bueno, se le perdonó.. pero la expresión de su rostro en su último video se convierte en una verdadera "tortura".



¿No hay nada más?, ¿de verdad todo se limita a los extertores del orgasmo? un instante rápido y efímero (lo que importa es lo que viene después). ¿El éxito en ventas radica en permitirle al publico visualizar la cara de la cantante en cuestión durante la exitación? ¿así se satisfacen los deseos? Qué se yo... pero el lugar común ya me tiene fuera de quicio.

martes, mayo 03, 2005

Coincidencias siniestras

El viernes pasado falleció en la Ciudad de México (lugar donde viví dos años), Mariana Levy. Ella era actriz y presentadora de televisión, y me bastó ver una de sus fotos para saber que alguna vez la había visto. Su muerte fue una sucesión de coincidencias siniestras, el caso es que se dirigía en su carro hacia un parque de diversiones en compañía de su marido y de sus tres hijos, cuando vió (dicen los últimos testimonios) un hombre armado. Ahora bien, el hombre no le apuntaba sino que tenía la pistola al cinto y la miró, al parecer estaba esperando poder atracar a los tripulantes de otro carro. La imagen debió ser muy impactante para Mariana porque de imediato se comenzó a sentir mal, el marido, precupado la llevó al hospital más cercano y un poco después le notificarían que su mujer estaba muerta. A Mariana la mató un infarto producido por el físco susto. La anecdota ni siquiera podría ser usada en alguna de las telenovelas que protagonizó ariana en vida por lo inverosímil que parece. Por estos días, y a eso voy, en El universal de México se podía ver una foto de Mariana en compañía de Eduardo Palomo, otro actor, fallecido hace un año.



A Palomo, protagonista de Corazón Salvaje y Ramona, lo mató un infarto en un restaurante frente a su esposa, cayó, literalmente, contra su plato de sopa. El periódico publica la foto de Mariana y Palomo casandose en una telenovela, no comentan nada, claro, pero se sobreentiende que ahora son compañeros en la muerte, en una muerte que los sorprendió jóvenes y se los llevó sin previo aviso. ´
Me es imposible no pensar en esas coincidencias intradscendentes que se anudan hasta producir desenlaces en apariencia inesperados. ¿Si Mariana no hubiera organizado ese paseo al parque ahora estaría viva?, ¿o lo estaría si el señor del carro de adelante no se hubiera detenido a comerse o un helado, o si su bebé de 8 meses no hubiera necesitado cambio de pañal antes de salir de casa? Quién sabe... a muchos les gusta pensar que sí, otros prefieren la clásica : era su día.


No puedo evitar pensar en la película Los amantes del círculo polar en la que los personajes terminan unidos tras pequeños malentendidos, casualidades aparentemente desconectadas entre sí. Después, los mismos elementos los separarán y entonces no volverán a encontrarse porque aunque coincidan en el mismo lugar no consiguen verse; el destino o lo que sea se empeña en que no se volteen en el momento justo o que las cartas no lleguen a tiempo. Ellos, incrédulos y esperanzados leen las señales que se topan e intentan torcerle el brazo a lo que parece predeterminado... Finalmente, no se puede saber si la predeterminación es amarse para siempre o la imposibilidad de estar juntos.


En fin, todo esto para decir que contemplar esa foto de Palomo y Mariana Levy me hace imposible no pensar en que mientras sonríen a la cámara, con la cabeza tal vez en otro lugar, no podían imaginar si quiera en lo mucho que se parecerían sus muertes.

sábado, abril 30, 2005

Breve reflexión sobre el blog

No puedo evitar ponerme a escribir de inmediato. Durante estos días había estado reflexionando mucho sobre la existencia de mi blog. ¿Qué es lo que deseo de él? en primera instancia lo visualicé únicamente como un espacio de reflexión sobre el cine y la literatura, un lugar en el que las discusiones en clase con mis alumnos pudieran continuar y en la que amigos, conocidos y extraños pudieran participar...
Cuando uno escribe siempre se imagina, o mejor dicho se pregunta por aquellos que leerán nuestro escrito. El blog me ha parecido extraño, el hecho de que inmediatamente quede publicado en la red me impresiona y maravilla. No puedo evitar pensar que la idea del artista incomprendido ha quedado, finalmente, sepultada por la realidad, por que ¿cómo vamos a decir que nadie nos entiende si podemos poner nuestros escritos a disposición de una cantidad de lectores? Claro, siempre puede pasar como lo discutía con mi amiga autora de www.pezesgordos.blogspot.com, que uno sea al que no llaman, ni invitan nunca en la “realidad” y corra la misma suerte en la red.(Se plantea aquí una cuestión interesante, ¿es otra la vida dentro de la red, somos los mismos dentro y afuera? Tema para otro blog) En fin, todo este larguero para decir que me he sorprendido mucho con los últimos comentarios a mis escritos porque han sido hechos por personas a las que no conozco. Ellos se han tomado el tiempo para leer y contestarme, yo, curiosa, visité sus blogs y por obra del ciberespacio hemos tenido una especie de conversación a destiempo y aunque en una calle nunca nos saludaríamos, de alguna manera, ya nos conocemos.

lunes, abril 25, 2005

Película recomendada de la semana: Billy Elliot


Director: Stephen Daldry
Año: 2002
País: United Kingdom
Categoria: Drama
Actores: Julie Walters
Gary Lewis
Jamie Draven
Jean Heywood

Billy Elliot narra una historia sencilla: un niño de 11 años, nacido en el seno de una familia de mineros en Inglaterra, descubre, de manera inesperada, su pasión por el ballet y decide, a pesar de un entorno contrario a eso, que desea bailar.
La película, a primera vista, parece entonces una historia de superación personal: el muchacho, a pesar de las adversidades y gracias a su perseverancia triunfa y logra lo que quiere, o mejor, hace realidad sus sueños. Hay de eso, ¿cómo negarlo?, pero la película va un poco más allá. La familia de Billy no solo ha superado diversas vicisitudes, la muerte de la madre por ejemplo, sino que además se enfrenta a la larga huelga de mineros que tuvo lugar en 1984 (la primer ministro Margaret Thatcher, en su momento, llamó a los huelguistas: el enemigo interno). Decididos a luchar por una mejor calidad de vida, el padre y el hermano de Billy, apoyan la huelga y aguantan lo inimaginable. La lucha les da una razón de vivir, un sentido de dignidad. A punta de protestas, marchas y fortaleza estos hombres están dispuestos a hacerse oír. Billy, aparentemente ajeno a esto, enfrenta su propia batalla, perseverar en sus clases de danza a las que asiste a escondidas. Estas dos luchas, tienen un punto en común, oponerse a un entorno hostil, buscar maneras de ser escuchado y ganar un sitio en la sociedad a la que se pertenece. Lo hermoso de la película, es que realiza un sencillo homenaje al arte y las manifestaciones estéticas como productoras de comunicación y herramientas de sublimación. Es a través de la danza que Billy conseguirá expresarse de manera efectiva, será capaz de aceptarse y aceptar a los otros en sus diferencias y se convertirá en vocero de una minoría deprimida. No hay final feliz estilo hollywoodense sino una aventura interna de búsqueda y afirmación que llega a feliz término e ilumina la existencia de un puñado de hombres.

martes, abril 19, 2005

Breve reflexión sobre la muerte

Quisiera reiniciar la actividad en la página para hablar un poco de la muerte que tocó, una vez más, a mi puerta. .
No pretendo hacer un análisis filosófico ni literario sobre el tema, ni más faltaba… Me contento con decir que es difícil acostumbrarse a su presencia aunque uno ya conozca sus señales. Es decir, hace unas semanas vi en la mirada de mi abuelo Carlos, la misma luminosidad que percibí hace años en los ojos de mi abuelo Guillermo. Durante la semana contemplé las fotos del Papa agonizante y era como ver a mi abuelo vestido de blanco. Ninguna muerte se parece, pero en esos dos ancianos sentí el mismo impulso de vivir que se negaba a abandonarlos, la necesidad de comunicarse hasta el final y, en sus últimas horas, tras hacer un amago de recuperación, la entrega al único futuro posible. En los dos casos ya eran sombras de lo que habían sido, ya era difícil reconocer en los rostros angulosos y desgastados sus antiguos gestos y, sin embargo, uno hubiera querido verlos unos años más. Un deseo egoísta claro, miserablemente egoísta, pero por qué no disfrutar un poco más de una sonrisa que se ilumina al verte y de una mano que estuvo junto a ti desde que tienes uso de razón. La muerte de los mayores, nuestros abuelos, nuestros padres conlleva de una u otra forma el temor de perder a aquellos que te protegían, ya sabes, cuando en la noche alguien te abrazaba y de verdad creías que nada malo podrá pasarte. ¿Al extinguirse los guardianes quién cuidará de nosotros? No deja de ser angustioso afrontar las adversidades del mundo, que son tantas y tan variadas, en solitario y con otros, más pequeños, que ahora toman tu mano esperando que alejes las pesadillas y los miedos.
Sé que la muerte me espera al final del recorrido, confieso que quisiera saltarme esa etapa, que desearía ahorrarme los pormenores de la extinción de mi conciencia (aunque la inmortalidad también me produce horror). Me cuesta imaginar un lugar atemporal en el que podría quedarme al infinito. No sé si mis seres queridos, tantos que he perdido, estén allí y de verdad uno pueda confiar en un reencuentro feliz, a veces eso me suena muy fácil. Por lo pronto, me aferro a mi vida, a mi pequeña vida… no me cuesta respirar en esta tierra de atardeceres amarillos, y libros por leer. He construido la existencia que deseaba para mí y no me quejo, o por lo menos intento no hacerlo todo el tiempo. Lo que sí sé es que el tiempo pasa rápido y que lo poco que se atesora es muy simple, sonrisas esporádicas, conversaciones felices, lecturas inolvidables, en resumidas momentos de feliz comunicación en los que se tiende un lazo hacia otro. Suena a lugar común, lo sé, pero son momentos esporádicos, raros, que de joven una deja pasar sin miramientos. Comunicarse, comunicación real, no la que venden por ahí o se enseña en las universidades es algo que ocurre muy pocas veces, me siento afortunada de seguir rodeada por personas que un día me escucharon y a las que me encanta oír. En últimas, esta pequeña reflexión quiere ser un homenaje a los vivos, a los que nos dan fuerzas para seguir hasta que nos encontremos con la muerte, esos vivos que aún pueden leer estas líneas. A los muertos, a esas ausencias cotidianas que son un dolor constante en el pecho supongo que ya no tengo que decirles nada porque espero que el regalo que nos depare nuestro paso al más allá sea habitar por siempre el corazón de quienes nos amaron.

sábado, marzo 19, 2005

Blogs recomendados

Se acerca una larga semana de vacaciones y El gato que pesca va a parar actividades por unos días.Hoy 19 de marzo aún debo el comentario sobre Donnie Darko y explicar por qué es el DVD recomendado de la semana. Por lo pronto adelanto que es dificil quedarse imperturbable frente a ella, la película llama al espectador a tomar partido, como lo señaló una alumna de la clase, o la amas o la odias. En fin pronto llegará el comentario...
Por lo pronto quiero dejar una serie de blogs y páginas recomendadas:
Empiezo con Puntadas de Penélope, blog de Carolina Alonso, que además de ser una gran amiga mía es una escritora talentosa e inteligente, como puede apreciarse en sus escritos. A aquellos amantes de la filosofía les recomiendo un paseo largo por Monadas de Alejandro Martín que con su infinita paciencia me dió acceso a este mundo de los blogs. Él, navegante más aavezado del ciberespacio, me hizo las siguientes recomendaciones que ahora transmito:imomus un blog muy interesante y en permanente actualización(en inglés) y, por último, de caracteristicas similares pero en español, Blue elephant.
Felices vacaciones...

miércoles, marzo 16, 2005

DVD RECOMENDADO DE LA SEMANA

DONNIE DARKO




Dirección y guión: Richard Kelly.País: USA.Año: 2001.Duración: 122 min.Interpretación: Jake Gyllenhaal (Donald 'Donnie' Darko), Jena Malone (Gretchen Ross), Mary McDonnell (Sra. Rose Darko), Drew Barrymore (Srta. Karyn Pomeroy), Patrick Swayze (Jim Cunningham), Holmes Osborne (Sr. Edward Darko), Katharine Ross (Dra. Lillian Thurman), Noah Wyle (Profesor Kenneth Monnitoff), Beth Grant (Srta. Kitty Farmer), Maggie Gyllenhaal (Elizabeth Darko), Daveigh Chase (Samantha Darko), James Duval (Jack).Producción: Sean Mc Kittrick, Nancy Juvonen y Adam Fields.Música: Michael Andrews.Fotografía: Steven Poster.Montaje: Sam Bauer y Eric Strand.Diseño de producción: Alexander Hammond.Vestuario: April Ferry.

Tema de la banda sonora de la película.

Mad World (Tears for fear)
All around me are familiar faces
Worn out places, worn out faces
Bright and early for their daily races
Going nowhere, going nowhere
And their tears are filling up their glasses
No expression, no expression
Hide my head I want to drown my sorrow
No tommorow, no tommorow
And I find it kind of funnyI find it kind of sad
The dreams in which I'm dying
Are the best I've ever had
I find it hard to tell you'Cos I find it hard to take
When people run in circles
It's a very, veryMad World
Children waiting for the day they feel good
Happy Birthday, Happy Birthday
Made to feel the way that every child should
Sit and listen, sit and listen
Went to school and I was very nervous
No one knew me, no one knew me
Hello teacher tell me what's my lesson
Look right through me, look right through me

domingo, marzo 13, 2005

Comentario primer capítulo de Lost

Lost


El día que se estrenó el primer capítulo de la serie Lost en Estados Unidos alcanzó a tener una audiencia de 20 millones de personas. La cifra es impactante a pesar de que los gringos ya nos tienen acostumbrados a su exageración (¿dónde está la piscina termal más grande? ¿El ovillo de lana más grande? ¿La coca-cola más grande? Etc.) Esta serie ha conseguido posicionarse junto a Desperate Housewife (de la que hablaremos en su momento) como uno de los programas más vistos en ese país. En días pasados se realizó su lanzamiento simultáneo por la televisión por cable en los canales Sony y AXN. Al ver ese primer capítulo es fácil entender el por qué de ese rápido éxito. La historia se inicia en plena acción y con una imagen fuerte y contundente, un avión ha caído en una playa. Los pocos sobrevivientes (unos 48) salen de entre los escombros, aún colapsados por el golpe. Llama la atención que casi todos están en perfectas condiciones, pero bueno, la escena es creíble. Rápidamente conocemos a Jack (Matthew Fox) el apuesto e intrépido doctor, una suerte de cruce entre E.R y Mac Gyver y que sabe de medicina, puede sanar, pero también posee toda clase de conocimientos prácticos: es el primero en realizar una expedición jungla adentro en busca de la cabina del avión, tiene nociones básicas de pilotaje, de montañismo y de supervivencia. Es ágil, rápido y mantiene la calma en situaciones extremas gracias a un método propio: si siente temor cuenta hasta cinco, tiempo en el cual permite que el miedo se apodere de él, pero solo por cinco minutos, terminado el conteo es tiempo de retomar el control de la situación (¡Uau!), si ese no es el hombre que todas quieren no sé qué decir. El personaje de Kate (Evangeline Lilly) no tarda en ver todas estas cualidades en su compañero de accidente y es fácil suponer que allí existirá una cierta tensión sexual amorosa que ya fue esbozada. Ella, cómo no, es supremamente guapa y sexy y ya nos regalaron una toma de su curvilíneo y trabajado cuerpo en ropa interior, o tal vez era un bikini satinado. La chica es una heroína tipo Lara Croft, aguerrida y fuerte, a esto se le suma que esconde un oscuro pasado. Alrededor de ellos se mueven toda suerte de personajes: el japonés machista que tiene oprimida a su mujer (una representación del choque entre culturas y de , por qué no, ese discurso que le encanta a los gringos de que en su país se respira mejor y se es más libre). La frágil japonesa, casi al final del capítulo, se desabotonó un botón tras ver la libertad de las otras mujeres y se esperan más actos de rebeldía y desacato a la autoridad masculina. A ellos se suma el rockero adicto (qué raro); la rubia tontarrona (inimaginable), que supondremos irá evolucionando y dejando de lado su gazmoñería y debilidad; el patán; el gordo rechazado; en fin, toda la fauna necesaria para una película que ocurriera en una preparatoria gringa. Aparece también el toque conciliador: el árabe que luchó por su país durante la guerra del golfo (prepárense republicanos). Como si recurrir a todas estas formulas conocidas y exitosas fuera poco los creadores de Lost dan un paso más al frente y ubican la acción en una isla perdida y misteriosa, en la que “algo” habita. Muchas tomas recuerdan de inmediato Jurassik Park (escena del capitán que es sacado violentamente de la cabina y mordisqueado por algo gigante que no se alcanza a definir). Cuando logran matar una de las amenazas que los acechan, los personaje descubren asombrados que se trata de un oso polar. ¿Evocaciones de La Isla del doctor Moreau? Puede ser, porque a ratos suena a experimento genético abandonado. El otro acierto es colgarse de la exitosa formula aplicada en el reality más visto en Estados Unidos: Survivor. Abandonados en la isla, como los concursantes del reality, los sobrevivientes del fatal accidente están condenados a convivir y trabajar en equipo para poder mantenerse con vida. Las personalidades extrañas o conflictivas aseguran historias para rato y el misterio de la isla genera suspenso y expectativa. Esperemos a ver qué nos depara el porvenir de esta serie y si podrán mantener vivo el interés del espectador.

Reseña corta sobre Hitch

Hitch, experto en seducción


Dirección: Andy Tennant.País: USA.Año: 2005.Duración: 122 min.Interprétes: Will Smith (Alex "Hitch" Hitchens), Eva Mendes (Sara Melas), Kevin James (Albert Brennaman), Amber Valletta (Allegra Cole), Michael Rapaport (Ben), Adam Arkin (Max Trundle), Julie Ann Emery (Casey), Kevin Sussman (Neil), Robinne Lee (Cressida), Nathan Lee Graham (Geoff), Jeffrey Donovan (Vance), Paula Patton (Mandy).Guión: Kevin Bisch.Producción: James Lassiter, Will Smith y Teddy Zee.Música: George Fenton.

Todo aquel que quiera ir un día a cine y divertirse un rato sin mayores complicaciones puede hacerlo sin problema pagando la boleta para Hitch, la última película con Will Smith que llega a nuestra cartelera. Sí, tiene los ingredientes de la comedia romántica que tanto gustan, sí, se complementan con los clásicos gags de la comedia gringa pero creo que el resultado de la mezcla sale bien librado. Señalaría que cada vez parece ser más dificil hacer una comedia o contar una historia de amor que contenga alguna novedad. En Hitch lo intentan, no se arriegan a perder la fórmula de oro (en ese aspecto es superior Bajo el sol de Toscana) pero se esfuerzan por contar algo de otra manera. La acción se centra en los protagonistas masculinos más que en los femeninos y hacen a un lado los chistes escatológicos y vulgares que ya nos tienen tan saturados. A ratos la película peca por ambiciosa (¿se puede ser ambicioso en este cine?) y deja algunos cabos sueltos, o los desarrolla de una manera no muy convincente pero ¿quién le está pidiendo tanta coherencia a una comedia ligera? Al final hay moraleja edificante y la tranquilidad (después de Closer) de creer que "el amor verdadero" si existe. Compren una palomitas, ríanse un rato con este seductor que se las sabe todas menos cómo abrir su corazón y quédense hasta el final porque los últimos cinco minutos son los más divertidos de toda la película.

martes, marzo 08, 2005

Reseñas Mar adentro, Golpes del destino, Closer

Mar adentro





Dirección: Alejandro Amenábar.País: España.Año: 2004.Duración: 110 min.Intérpretes: Javier Bardem (Ramón Sampedro), Belén Rueda (Julia), Lola Dueñas (Rosa), Mabel Rivera (Manuela), Celso Bugallo (José), Clara Segura (Gené), Joan Dalmau (Joaquín), Alberto Jiménez (Germán), Tamar Novas (Javi), Francesc Garrido (Marc).Guión: Alejandro Amenábar y Mateo Gil.Producción: Fernando Bovaira y Alejandro Amenábar.Música: Alejandro Amenábar.Fotografía: Javier Aguirresarobe.Montaje: Iván Aledo.Dirección artística: Benjamín Fernández.Vestuario: Sonia Grande.

Peor que se te muera un hijo es que se quiera morir

De la película de Alejandro Amenábar ya se ha dicho tal vez demasiado. Más allá de insistir en ciertos temas reiterativos hay algunas cosas que quisiera señalar. Lo primero es la capacidad que tiene este joven director para realizar inesperadas “vueltas de tuerca”. Qué más se puede decir del virtuosismo con el que maneja el suspenso en Tesis y en Los otros. (En esta última, es envidiable el despliegue de todo un imaginario gótico y fantástico, reutilizado de una manera original, en la que el terror es producido por algo que no vemos pero que creemos percibir). En el caso de Mar adentro la vuelta de tuerca está en la capacidad de tratar un tema tan difícil sin caer en la tentación del melodrama fácil, ni en la de haberse centrado en el proceso judicial que vivió Sampedro y realizar una suerte de Philadelphia ibérica en la que el tema ya no fuera el SIDA sino la eutanasia. Amenábar, a mi juicio, consigue mantenerse al margen de esas tentaciones y termina por poner el dedo en la llaga en otro tema.: ¿qué nos da razones para vivir? Ahí están, desnudas frente a nosotros, durante el tiempo que dura la película las preguntas que la humanidad ha intentado contestarse durante siglos, ¿para qué vivir?, ¿qué o quién justifica nuestra existencia? La familia, el amor, la poesía, el servicio a los otros, la compañía de los amigos, razones parece haber muchas pero lo cierto es que ninguna es suficientemente fuerte para hacer a Ramón Sampedro, ese hombre que llora riendo, cambiar de opinión, él no desea vivir más. Somos testigos de las emociones encontradas que su decisión produce a su alrededor porque aceptar sin titubeos que alguien desea morir es, en últimas, aceptar que quizás no hay razones suficientes para convencerlo de lo contrario. Para Ramón pasearse por ahí en una silla de ruedas le parecen simples migajas de lo que fuera una existencia libre y despreocupada en la que recorrió medio mundo antes de los veinte años, estar postrado en una cama, imposibilitado para realizar cualquier movimiento por mínimo que sea (tocar la mano de una mujer) no es vida para él. Nada de lo que haga lo va a devolver a ese instante en el que distraído se lanzó contra un banco de arena, uno de esos pequeños momentos, instantes aparentemente intrascendentes que pueden modificar toda una existencia. Lo otro es un lento transcurrir de amaneceres que sin embargo, lo han hecho más sabio, más dolorosamente humano y conciente de nuestras contradicciones y flaquezas, de nuestro deseo permanente por encontrar una respuesta, un camino un asidero que nos libre de la muerte o de nosotros mismos. Es por eso que el personaje de Sampedro consigue fascinarnos porque el ya tiene la respuesta a las preguntas y aunque sea la muerte su única solución eso no deja de ser un canto a la vida, una aceptación trágica sí, pero aceptación al fin de cuentas del destino que le tocó en suerte. Mar adentro no quiere emitir juicios pero sí termina por demostrar que una historia no es una sola sino que tiene muchos matices, muchos ángulos y que lo que podemos interpretar sobre la vida de los otros no son sino vanos intentos en los que terminamos, teniendo como el cura de la película “una boca muy grande.”
Con la última escena, no contento con lo anterior, Amenábar decide hacernos una confrontación final, ¿qué requiere más valor o más cobardía, morir dignamente, o aferrarse a la vida aunque en el esfuerzo terminemos desdibujándonos nosotros mismos?



Golpes del destino
Million Dollar Baby






Warner Bros., 2004, 137 minutos
Director:Clint Eastwood Guión: Paul Haggis, basado en las historias de F.X. Toole Edición: Joel Cox Intérpretes:Clint Eastwood (Frankie Dunn) Hilary Swank (Maggie Fitzgerald) Morgan Freeman (Eddie)

Hillary Swank es Maggie Ftizgerald, una mujer que a pesar de sus 31 años está decidida a convertirse en boxeadora profesional. Hillary, indiscutible ganadora del Oscar por este papel, ya nos había demostrado tras rescatar la saga de Karate Kid, que podía pelear de manera convincente, y aquí tras un exhaustivo entrenamiento y un gran trabajo de caracterización le creemos cada uno de sus puños y no podemos evitar unirnos a las exclamaciones de los demás espectadores durante las escenas de peleas. ¿Acaso hay algo que puede representar mejor la perseverancia y la pasión por cambiar un destino en el que se parece predestinado “a no ser nadie” que una mujer dándose, literalmente, golpes para hacerlo? Clint Eastwood, por su parte, además de componer la música y dirigir, es el encargado de dar vida a Frankie Dunn un entrenador atormentado y retraído, que parece ya haber sufrido demasiado y se encuentra entregado a sus remordimientos cuando decide aceptar un último reto, entrenar a Maggie y convertirla en campeona. Durante esos primeros minutos de película vemos la tenacidad y entereza que se deben tener para sobrepasar obstáculos e imponerse frente a rivales que, como lo dice Fankie, son mejores que nosotros, y cómo, la misma determinación y obstinación (condiciones básicas del boxeador), que llevan a Maggie a entrenar como autómata y soportarlo todo con estoicismo, hacen a Frankie regresar cada día, año tras año, a la iglesia a ver si termina por encontrar un poco de sosiego a pesar de su incredulidad.
Ahí estamos, inocentes, y durante varios minutos sentimos que se están emulando y superando los mejores momentos de Rocky y que el microcosmos que se recrea en el viejo gimnasio que dirige Frankie ya ha conseguido darnos suficientes cosas para pensar. No es así... lo que parecía ser una historia sobre el coraje y la autodeterminación termina por llevar de la mano al espectador a recorrer otros caminos, más difíciles y sinuosos. Tras esa experiencia emocional a la que terminamos abocados, solo nos queda por decir que no son únicamente las historias de los grandes vencedores las que merecen ser contadas, que la noción de derrota o de pérdida es francamente relativa y que mientras enfrentamos nuestras batallas solitarias es posible encontrar compañeros de viaje, esos amigos que se transforman para nosotros en una nueva familia, quizás la única verdadera, que nos da fuerzas para cumplir nuestro destino y encontrar el camino de la redención. Finalmente, todo es más sencillo, más allá de las victorias y las derrotas, los golpes inesperados y los nocaut decisivos Golpes del destino es la hermosa y sentida narración de un anciano que intenta describir de qué está hecho el corazón de un amigo.


Llevados por el deseo
Closer




Dirección
: Mike Nichols.Año: 2004. Duración: 98 min. Intérpretes: Julia Roberts (Anna), Jude Law (Dan), Natalie Portman (Alice), Clive Owen (Larry).Guión: Patrick Marber; basado en su obra teatral "Closer".Producción: Mike Nichols, John Calley y Cary Brokaw.Fotografía: Stephen Goldblatt.Montaje: John Bloom y Antonia Van Drimmelen.Diseño de producción: Tim Hatley.Dirección artística: Hannah Moseley.Vestuario: Ann Roth

El que vaya a Closer esperando, como de pronto lo pueden sugerir ciertos cortos, ver una historia de amor, sí, con traiciones y desplantes, pero finalmente de amor puede quedar un tanto sorprendido. ¿Creíamos que íbamos a ver cómo se gesta el amor?, ¿los pequeños gestos, los coqueteos que son la delicia de todos aquellos que gustan del género romántico? Para nada. La película se inicia sin miramientos, va rápido y se detiene solo para hacernos participes de ciertos momentos claves y de los crudos diálogos entre los protagonistas. Los saltos temporales se suceden sin preaviso, no esperen un condescendiente seis meses o un año después. Lo que vemos es la evolución o involución (auque el término suene extraño) de dos relaciones que corren paralelas y se cruzan de maneras inesperadas y peligrosas. La película es una adaptación hecha por Patrick Marber de su exitosa obra teatral del mismo título, presentada en Inglaterra. El director, Mike Nichols (¿Quién le teme a Virginia Wolf?, El graduado) se decidió a mantener el tono teatral y esa es otra de las razones por la cual la película se aleja aún más de las grandes producciones hollywoodenses y toma un tono más propio del cine independiente. Es refrescante, y eso es necesario decirlo, ver a ese elenco de “luminarias”, como lo son Julia Roberts, Clive Owen, Jude Law y Natalie Portman, asumir el reto que propone este tipo de películas. Los cuatro actores consiguen dar vida a personajes complejos y convincentes acompañados por una banda sonora muy bien escogida que aparece solo en los momentos indicados. La fuerza de Closer se centra en los diálogos y en lo que allí se plantea. ¿Qué es el amor? ¿Cómo definirlo en una sociedad cada vez más individualista en la que las relaciones personales se han convertido, muchas veces, en oscuras transacciones de bajos deseos y represiones? Para la muestra baste recordar la escena de encuentro entre los personajes interpretados por Clive Owen y Jude Law en una página de sexo virtual. ¿Cómo definir el amor entre personas que se debaten de manera permanente entre la culpa, el fracaso el descontento y en el que ser otro, o pretender serlo se convierte en una estrategia necesaria para sobrevivir y no ver la sordidez que los rodea? Por eso es difícil ver esta película y sentir empatía por las historias de amor que allí se desarrollan, o, mejor dicho, por eso quisiéramos sentir que no nos parecemos en algo a esos seres desolados que están allí, recordándonos que la consecución del amor termina siendo la confirmación de la más profunda soledad y del desconocimiento absoluto de ese "extraño" que duerme a nuestro lado.