miércoles, abril 26, 2006

El sexo en la ciudad


Qué buen título para una entrada... ni se diga. Hace días quería escribir sobre un descubrimiento televisivo que tuve el año pasado: Sex and The City. A la serie yo me la había topado, algunas veces, traducida por algun canal nacional y no la había soportado, veía unos minutos y me aburrían esas conversaciones de mujeres en cafés y restaurantes. Después Carolina se compró todas las temporadas y se obsesionó.... Yo la llamaba a las 10 de la mañana "Hola, qué haces"... "No, aquí viendo sex and the city" y volvía a llamarla a las 7 de la noche y seguía en las mismas... Yo, la verdad, hasta me preocupé. Ahora, Carolina y yo hemos sido compañeras de vida y gustos, nos hemos compartido libros, hemos llorado y reído en las mismas películas y en general podemos saber qué le podría gustar a la otra. Así que decidí intentarlo y empecé con la primera temporada. La cosa fue como una droga, en el momento en que logré acercarme a esas cuatro mujeres, conocer sus personalidades entré de lleno a disfrutar esa serie. Duraba horas viendo capítulos . Sus protagonistas tienen personalidades definidas y claro, pueden ser hasta estereotipos: Miranda, la abogada neurótica, trabajadora e independiente. Prototipo de la mujer moderna que se ha hecho sola y es exitosa en su trabajo. No cree en el amor, es exceptica, ruda y fría. Con ella no van los romanticismos ni las cursilerías. En realidad le cuesta mucho recibir y dar afecto. Samantha, a ella alguna vez le rompieron el corazón y ha decidido dejarlo guardado, ha separado por completo el sexo del amor y está decidida a no negarse ninguna experiencia. Samantha es divertida y osada y sus relaciones son fugaces, intensas y sin compromiso. Carrie es la protagonista, la columna semanal que escribe "sex and the city" es la que le da el título a la serie. Carrie es un punto medio. Busca el amor, no es tan fría e independiente como Miranda, pero lejos está de ser tan liberada como Samantha, tampoco es como Charlotte. Es una mujer independiente, aficionada a los zapatos, en busca de conseguir a un hombre que la quiera, inteligente y sensible, coqueta y frívola a ratos, muchas se identifican con ella.. Por el camino se topa todo tipo de personajes pero ella siempre busca enamorarse. Termino con Charlotte porque fue el personaje con el que más pelee durante la serie. Charlotte es dulce, es la tierna y, por qué no decirlo, la cursi del grupo. Antes me habían dicho que me parecía a ella en cosas así que por eso la miraba con curiosidad. Definitivamente no soy tan "señorita" como ella pero había cosas de su ingenuanidad y su creencia absoluta en el amor que me seducían. Terminé por odiarla un poco porque se casó y abandonó su carrera y porque se negaba a aceptar que su vida había perdido el rumbo, la quise cuando se esforzó por restaurarse pero no le perdoné sus arrebatos de niña mimada y egoísta. Lo cierto es que el gran tema de la serie es el amor, el sexo está ahí pero porque va de la mano con esta búsqueda por alguien que nos escuche, nos abrace y decida quedarse después de una noche juntos. Cada una busca a su manera y la serie es amable con el espectador porque el final es feliz... Charlotte es, muchas veces, la que sostiene la confianza del grupo. Con sus modales finos, y sus lecturas de autoayuda, con su sección de la cosmopolitan se niega a testimoniar la caída del amor y alienta a sus amigas a creer que todavía es posible. No pierde la fe en el cuento de hadas y por hacerlo realidad es capaz de múltiples y variados sacrificios, así es ella... la odié mil veces quizás porque encarna, desde su dulzura, sus ridiculeces y pataletas muchas de nuestras grandes fragilidades femeninas, quizás porque desde allí, desde esa confianza que tiene también es fuerte y consigue, al final, superar sus prejuicios y conformar la familia que siempre deseo para sí.

Sobre las diferentes vidas

Lo recuerdo perfectamente: estaba en villavicencio y vi por televisión una entrevista a Paola Turbay que estaba por casarse o quizás recién casada. Le preguntaron cómo habían decidido casarse junto con su esposo y ello contó con su sonrisa y desparpajo casi calculados que un día rumbeando en Andrés Carne de Res estaba bailando con Alejandro y se dió cuenta de que todos sus amigos se estaban casando y que entonces le dijo "ay Alejo deberíamos casarnos ¿no? y listo... lo contó, claro, con absoluta sinceridad y con grandes carcajadas, para mí fue una revelación. Ese día entendí lo que antes intuía la vida puede, realmente ser muy diferentre para algunas personas. De ahí en adelante solo confirmo mi teoría... Mi visión de la vida no es mejor ni peor que la de nadie, no creo que se trate de hacer un ranking y repartir premios (aunque la idea suena divertida) pero definitivamente la vida de ciertas personas en la distancia se ve tan fácil, tan grácil.... A mí me aburren el poder y sus laberintos, no ambiciono grandes cargos y todos esos juegos sociales me arrancan inmensos bostezos. Los lobbys, las reuniones, la contabilidad... no consigo encontrarle el sentido a más de la mitad de las profesiones, ni entiendo la otra mitad de problemas que tiene la gente sobre todo los relacionados con tener ciertas pertenencias. Me dan lo mismo las marcas de los carros, de los relojes, de las carteras y nunca he entendido el estatus que se obtiene por tener una billetera de Tous de 600.000 pesos. Ni que decir de los tacones, los maquillajes, las horas de ejercicios y demás... Me cansan los horarios y la monotonía, me agobian los jefes y las oficinas... y necesito mucho tiempo en silencio, y mucho tiempo para mí. No me siento mejor persona con un jean de la mejor marca, una rumba asegurada para el viernes una acción en el club y un viaje a Miami. Busco satisfacciones en otros lugares, quizás más esquivos, más dificiles o sombríos. Claro, hay que aceptarlo he desarrollado con los años el gusto por cierto dramatismo y sobre todo la incapacidad de no analizarlo todo. Me gustan las historias las que leo y construyo a diario, y el contacto con la gente que siempre es nuevo, que siempre cambia y se renueva. Paso tiempo con gente parecida a mí y eso a veces me hace olvidar que existen otros cuyas vidas no entiendo y quienes de seguro no entienden la mía.... así son las cosas.

domingo, abril 09, 2006

La película que miramos...


Hace un rato terminé de verme Adiós a Lenin. Durante varios meses la tuve en mi estante de películas y se me pasaban los días sin verla... la vi, como siempre ocurre con estas cosas, en el momento justo. En la película Alexander hace lo posible porque su madre, recién recuperada de un coma que duró 8 meses, no se entere de lo que ha ocurrido mientras ella "dormía". No es una labor fácil teniendo en cuenta de que lo que este hijo amoroso desea es evitar que su madre se entere de la reunificación alemana, la caída del muro, el triunfo del capitalismo. Alexander intuye que su madre, ferviente militante del partido, no soportará esa nueva realidad. Para mantener esta farsa Alexander irá hasta el límite, sobornar niños que se hagan pasar por pioneros, rellenar frascos de conservas para que la mamá no note la desaparición de los productos tradicionales, crear un noticiero falso, etc... Hay muchas cosas hermosas en la película: el amor de este hijo por su madre y sobre todo, la reflexión sobre la realidad. ¿Qué es más real, esa alemania reunificada o la creada en el corazón de Alexander para mantener feliz a su madre? Finalmente, es real lo que creemos como tal y de una u otra forma nuestra realidad intenta amoldarse a la visión que tienen otros de la misma. La madre terminará por revelarles a sus hijos que no es cierto lo que han creído durante tantos años sobre el abandono de su padre y de repente, nosotros somos testigos de como la madre ya había hecho lo que Alexander hace ahora: darles a sus hijos una visión de las cosas, crear un escenario, engañarlos para no ser ella la cobarde de la historia... y de alguna manera, al decirles esa mentira, tuvo la fuerza para justificarse a sí misma no haber aceptado la propuesta del padre y dejarlo todo atrás. La madre sabe que Alexander miente pero lo oculta porque ve todo el amor que él ha depositado en la creación de su mentira y se deja engañar y disfruta el engaño. Ella no es la única que disfruta esta mentira, el antiguo austronauta ahora obligado a manejar taxi, el cineasta frustrado, cada uno de ellos colabora y por un instante cumplen un sueño, son útiles, hacen realidad una esperanza frustrada.
Esta no es una verdadera reseña de la película es más bien un intento por esbozar una idea que me surge a partir de esta historia (que tiene tantos ecos con La salud de los enfermos de Cortázar), creamos nuestra propia realidad, amoldamos las actitudes de los demás, sus gestos, sus miradas, sus actos a la película que esperamos estén protagonizando. A veces son películas muy malas con guiones escritos por Ionesco y todo es absurdo, sin sentido. Una serie de conversaciones de sordos. Otras veces son comedias divertidas, alegres y ligeras. Se pueden grabar muchas películas con una misma persona, eso es parte de la diversión, lo triste es que a veces las malas películas terminan por distorsionar las felices.... Lo cierto, como se ve en Adiós a Lenín, es que en algun momento alguien te quiere lo suficiente como para escribir una historia para tí, alguien decide escribir un guión y hacerte partícipe de él. En esos instantes ocurre la magia, el hechizo de encontrarse en la misma realidad. Eso me ocurre con mis amigas, allí no hay malentendidos, falsas entradas o escenas malas hace tiempo que compartimos la misma película y nos damos la mano en los momentos tristes porque todas podemos ver, al tiempo, cuando es uno de esos momentos. Eso me ocurre con mis amigas, de resto me contento con malos casting, desencuentros, actuaciones fozadas y expectativas no cumplidas. Bueno, es cuestión de esperar y dejar el butaco de al lado vacío... cuando menos se espere alguien te sorprenderá con que ha comprado, sin dudarlo, entradas para esa proyección y te ofrecerá compartir un paquete de palomitas.

lunes, abril 03, 2006

Homenaje a Rocío Durcal




Es cierto, falleció Rocío Durcal.... Ese día yo llegué a mi casa y mi empleada me dijo " sí vió señora... se murió Shakira". Cuando ella me dice esas cosas a mí escapa de darme un infarto porque con solo este pequeño ejemplo se puede apreciar su grado de despiste. "Shakira no, la que se murió fue Rocío Durcal...." "Ahhhh.... ¡uich! pero cómo cantaba de bonito ¿no?".
El sábado estuve en una fiesta en homenaje a ella. Mientras iba en el taxi dichosa y feliz porque habíamos logrado contratar a nueve mariachis mujeres para que nos cantaran el taxista se reía de nuestro motivo de festejo " ustedes si es que celebran cualquier cosa ¿no?". Lo cierto es que cuando sonaban las canciones de Rocío todos cantamos conmovidos y felices. Son canciones inmensamente melodrámaticas llenas de lugares comunes y clichés y ahí está su encanto. Porque igual, son clichés ingeniosos y letras cargadas de sentimiento. Hay humor, hay juego... qué tal el famoso dueto " No tienes nada, nada nada ? ; qué no, qué no..." O la clásica " Estando yo sentada en la arena de la playa viendo el mar, un hombre guapo, venía remando en una barca que venía acercandose hacia mí...." Ni que decir cuando este guapo aparecido de la nada le suelta la clásica "Hola, ¿por qué tan sola?". En las canciones cantadas con tanto sentimiento por Rocío se condensan eses elementos histriónicos y drámaticos que se han ido perdiendo en muchas de las letras modernas. Por si esto fuera poco mi generación creció escuchandola por radio y sus letras están incorporadas a nuestro disco duro de una manera natural. Festejamos y brindamos por Rocío, la recordamos con cariño y dejamos que la noche tomara su curso y nos deparara sorpresas. La vida, en suma es como una de sus canciones, divertida, dramática, llena de melodramas y clichés y en eso, como en las canciones, radica su encanto.
Cierro hoy con un clásico de las canciones de Rocío Durcal. La pongo por diversas razones, por un lado hay un gato , gata en este caso, protagonista. Y bueno, ya había puesto el gato de metal de García así que sigamos con esta temática.. y por otro lado, pues aquí se condesa mucho de lo que he anotado. ¿Qué tal la imagen del encuentro en el boulevard? Claro, como culpar al otro por toparse con nosotros así, de repente... La gata bajo la lluvia se queda sola, sí, pero altiva... disculpa las lágrimas dice y acepta su destino, acepta que esto fue un momento y que se debe vivir sin expectativas.
No está mal, creo yo... y canturree la tonada mientras caminaba por la ciclovía, con una sonrisa en los labios y buscando un taxi que me llevara a casa.

La Gata Bajo La Lluvia

Amor, tranquilo, no te voy a molestar.
Mi suerte estaba echada, ya lo sé, y sé que hay un torrente dando vueltas por tu mente.
Amor, lo nuestro sólo fue casualidad,la misma hora, el mismo boulevard.
No temas, no hay cuidado, no te culpo haber pasado.
Ya lo ves, la vida es así. Tú te vas, y yo me quedo aquí.
Lloverá, y ya no seré tuya. Sere la gata bajo la lluvia,y maullaré por ti.

Amor, no sé, no digas nada, de verdad.
Si ves alguna lágrima, perdón.
Ya sé que no has querido hacer llorar a un gato herido.
Amor, si alguna vez nos vemos por ahí,invitame a un café, y hazme el amor.
Y si ya no vuelvo a verte, ojalá que tenga suerte.
Ya lo ves, la vida es así. Tú te vas, y yo me quedo aquí.
Lloverá, y ya no seré tuya. Seré la gata bajo la lluvia
y maullaré por ti...

jueves, marzo 30, 2006

De Felipe sobre Capote













A continuación, la reflexión de Felipe sobre mi reseña. Siempre acertivo el presidente del MoGo merece una entrada especial....

Diana,

Leí tu reseña sobre Capote. Traté de enviar un comentario pero no pude. Le voici:


"El único punto en el que disiento radica en un matiz de la relación entre Capote y Perry, pues no creo que el escritor lo considere como un asesino despiadado: él nota la almohada bajo la cabeza de la niña, la cobija sobre el cuerpo del muchacho, etc.. Eso me parece importante porque, por lo menos en la película, el título del libro parece una traición a la relación que se desarrolla entre ellos: Perry le ha hecho saber que no los mató "a sangre fría". Capote lo sabe. Pero por razones estéticas y de eficacia narrativa que no comparto, pinta a sus asesinos como brutos -ahí sí- despiadados. En ese sentido el ejemplo del inuit y el coyote es muy pertinente: el coyote muerde, mata, huye; pero no lo hace por maldad. El relato de Perry hace pensar en esas señoras bien que de un momento a otro sueltan un chorro de groserías y de blasfemias en plena misa. Por esa razón pensé en la idea de Bolaño según la cual nuestro asesino puede ser un ser sinceramente encantador... hasta que nos asesina. Para Capote Perry es más bien un pobre diablo que, como un espejo terrible, le hace verse a sí mismo como un diablo afortunado".

Un abrazo,
Felipe

miércoles, marzo 29, 2006

Capote


Esta reseña deseo empezarla con una frase que aparece en el capítulo final de El Eskimal y la Mariposa de Nahum Montt “El Eskimal intentó mirar en lo más profundo de Coyote, pero terminó hallándose a sí mismo”.
Empiezo con esta frase porque sin duda alguna esa experiencia del Eskimal al enfrentarse al ser humano sobre el cual quiere escribir fue la misma que le ocurrió a Capote: sentado frente a Perry, a ese asesino que había matado de manera despiadada a toda una familia, tuvo la revelación de que se encontraba frente a su alter ego. Perry estaba ahí para mostrarle que hubiera sido su vida si hubiera tomado otras decisiones, como bien lo dice el personaje de Capote durante la película “es como si Perry y yo hubiéramos crecido en la misma casa pero yo salí por la puerta de enfrente y él por la trasera.” Conocer a Perry le supone a Capote aventurarse en el descubrimiento de su ser más oscuro y doloroso. Ahí está, encarnado, lo que más teme de sí mismo. La película se centra precisamente en ese momento de la vida de Truman Capote en el cual decide escribir sobre el asesinato de una familia ocurrido en Arkansas. La actuación de Philip Seymour Hoffman como el escritor es impecable e impactante. Al comienzo impresiona su voz aguda, sus maneras femeninas, su pose, pero lentamente, como debía ocurrir en la vida real, nos vemos seducidos por ese hombre parlanchín, chismoso, divertido que termina por seducir con sus palabras. Me impresionó mucho la manera en que la película se esfuerza por captar el momento de extrema tensión emocional y sicológica que le produce a Capote la escritura de su libro A sangre fría. Claro, la película hace una elección, no se puede abarcar todo, así que en vez de enfrascarse en su infancia difícil o en su personalidad escandalosa y poco convencional, decide enfocarse en un momento decisivo de la vida de este hombre, y ante todo, anteponer su dimensión como escritor a cualquier otra. Sentados frente a la pantalla somos testigos privilegiados del momento en que Capote decide viajar hasta el lugar donde ha ocurrido el horrendo crimen con el fin de escribir un artículo. La historia lo cautiva y la película va a narrarnos la manera como la idea de escribir un libro empieza a habitar la cabeza del escritor y cómo este se va gestando dentro de él de manera lenta y concisa. Mientras tanto continúa reuniendo testimonios, realizando el milagro de la creación, y para ello debe saberlo todo... debe mirar los cadáveres, debe leer el diario íntimo de la adolescente asesinada, contemplar las fotografías, adentrarse en el horror de lo que desea plasmar. Y después, sumergirse en la mente de Perry. Para los que hemos leído ese libro sobrecogedor que es A sangre fría diría que la película está llena de claves, de propuestas de lectura que complementan y dimensionan el libro. Para los que no lo han leído, es importante saber que Capote no aparece en el texto, él se borra del registro, obvia su presencia y se trasmuta en un narrador omnipresente que planea en la mente de los protagonistas. Dudo que alguien pueda leer ese libro sin impresionarse ante la aparición de Perry y el relato de su vida, pero que no se equivoque nadie, el relato no lo justifica, ni pretende que sintamos lástima por el asesino, simplemente nos adentra en el horror, acompañamos a Capote de la mano y cerramos las páginas sin aliento. Cómo no estremecerse entonces cuando vemos en la pantalla a Capote alimentando con paciencia y armado de compotas infantiles al moribundo Perry que está decidido a dejarse morir de inanición. Cómo no estremecerse ante los silencios de Capote, ante su certeza de estar escribiendo un libro fenomenal y único pero que le está consumiendo la vida. Capote sabe que si Perry no muere no podrá terminar de escribir nunca, se verá obligado a seguir pensando una y otra vez en esa historia pero también sabe que al morir se lo llevará consigo. Ya la literatura fantástica nos lo había advertido: la existencia “del otro” está ligada a la nuestra y su desaparición nos arrastrará a la tumba como ocurre en El extraño caso del Doctor Jeckill y Mister Hyde.
Es por eso que entendemos las mentiras de Capote, su desesperación, sus sentimientos ambiguos, el afecto que siente por Perry y el dolor que le causa su existencia, y al tiempo la escritura dándole forma a lo innombrable, capturando esos instantes de sufrimiento para él y todos los implicados en la historia.
Solo puedo concluir diciendo que Capote es una película profundamente conmovedora, intimista, que puede ser difícil para un espectador que no conoce nada sobre el escritor, pero que vale la pena ver solo porque tiene el valor de adentrarse en los avatares de lo que fue un intenso y doloroso proceso creativo.

martes, marzo 28, 2006

Las palabras


Según el registro de la duración de mis llamadas en el celular he hablado 30 horas, 49 minutos y 57 segundos, cuando yo he llamado y 22 horas 18 minutos y 36 segundos cuando he recibido llamadas.
Es decir, practicamente dos días y medio de mi vida los he pasado con el celular en la oreja.
Yo hablo mucho, es cierto, hablo en clase, hablo por telefono... paso horas con mis amigas analizando detalles contandoles mi vida. Cuando no hablo con alguien leo, que es hablar con otro, cuando no leo escribo y, en el tiempo que queda, me hablo a mi misma... siempre hay palabras, en mi cabeza siempre trascurre un discurso...
No es una actitud muy Zen supongo pero las palabras permean y construyen mi mundo, lo hacen girar, me habitan, me consuelan, me condenan y me abarcan.

domingo, marzo 26, 2006

DE MUJERES, RELACIONES Y COBIJAS


Estos días han estado grises y lluviosos. Hoy es domingo y me he levantado muy temprano... Hace años descubrí que levantarme temprano un domingo me producía un placer íncreible. La cosa tiene algo de perversión, es levantarse a una hora que uno sabe que los demás duermen y es más, que se espera que uno duerma. Me gusta estar despierta porque la mañana del domingo parece detenida, los minutos trascurren despacio y puedes sentarte a escribir o a leer y el mundo parece haber contenido la respiración para que puedas hacerlo.
Pongo
www.pandora.com y decido que quiero exlplorar este genoma de la música. Ahí están las notas que salen de mis pequeños parlantes anudandose a esta mañana gris y solitaria. "Isn´t it a Pity" de Cowboy junkies es la primera escogida y es una canción preciosa que yo no conocía.
Hoy, creo, quiero escribir sobre las mujeres... sobre lo dificil que puede ser ser mujer en estos tiempos modernos. Claro, no voy a inventar el agua tibia ni decir nada que no se sepa pero quiero sumar mi voz a la de otras que han denunciado las incongruencias de este tiempo que nos tocó vivir. No voy a alargarme en lo más obvio, nuestra "obligación" de ser madres, profesionales, amantes, amas de casa, amigas... ¿qué más? y cumplir todos esos papeles con esmero y dedicación. Me basta con decir algo que dije en las conferencias que dicté sobre mujer y literatura en diferentes lugares, la necesidad de la mujer de priorizar sus proyectos personales, el reto que eso significa. Es decir, de una u otra manera parecemos condicionadas a diluirnos en los otros, a condicionarnos a los otros. ¿Cuántos casos conozco? La mujer inteligente, capaz e independiente que conoce a un hombre y decide postergar su decisión de estudiar fuera del país, o de postergar su viaje, o las onces con su amigas o el tiempo que le quería dedicar a una novela. Ahí estamos cambiando planes, adecuandonos, eso nos han enseñado... no sería grave si los hombres, más bien, parecieran estar cada vez menos dispuestos a ceder. Resutado: la cosa parece muchas veces un dialogo de sordos, un desencuentro inevitable. Queremos pues ser independientes, digamos egoistas, e intentamos acercarnos al otro y quererlo desde esa nueva postura pero ¿cómo construir desde islotes separados? Quizás ese sea el porvenir de ciertas relaciones. Mis abuelos tenían camas separadas, siempre fue así. En medio de las dos camas tenían una mesa de noche con una lámpara. Mi abuela se acostumbró a dormir sola, a colocar sus cobijas como a ella le gustaba y las pocas veces que tuve que compartir cama con ella en paseos la pobre no podía pegar los ojos. Decía que sentía mucho calor, que cada vez que yo me movía la intranquilizaba. Mis abuelos dormían en camas separadas y eventualmente se hacían visitas cortas, gracias a eso engendraron cuatro hijos, pero no amanecían juntos, no se abrazaban por la noche ni debían, tampoco, darse la espalda algunas veces. Quizás es un momento para tener camas separadas, vidas separadas, acomodar las cobijas como a uno le parece y hacerse espóradicas visitas que alegren algunas mañanas, quizás las cosas puedan estar bien así, lo malo es que es dificil no añorar estrechar una mano en medio de la noche que se abre, muchas veces, desolada y oscura...

miércoles, marzo 15, 2006

DE UNA ALUMNA....


Estoy dedicada a corregir trabajos de alumnos, horas y horas dedicada a marcar con rojo las hojas que ellos me han entregado.
Hace unos días llevé a algunos de mis alumnos, a los que tienen entre 14 y 16 años, a visitar el cementerio central. Fue una experiencia muy bonita ir con estos jóvenes para los que ese sitio era completamente ajeno.
Les pedí que me escribieran sobre su experiencia durante la visita y no puedo irme a dormir sin transcribir lo que me escribió una de mis alumnas...
Ana María Gamba cerró así su escrito:

"La visita fue interesante, pudimos ver como las personas tratan a los muertos de diferentes maneras. Yo personalmente no creo que los muertos todavía estén ahí. Creo que "las almas" se mueren como los cuerpos. Y si sí hay almas no veo por qué se quedarían ahí, me imagino que van a visitar el mundo, todo lo que nos rodea. Creo que visitarían el universo, eso es lo que yo haría después de conocer el mundo."

lunes, marzo 13, 2006

DE LLANTOS Y RISAS

Un día, no hace tanto, pasé una noche horrible y me levanté atragantada de tristeza.
Siento que muchos dolores guardados emergieron de repente, muchos miedos, muchas lágrimas. Nunca es fácil abandonar lo que se conoce, lo que se quiere y esa mañana me levanté con la certeza de que algo había cambiado, de que la relación que había tenido hasta ese momento se había terminado.
Empecé a llorar a eso de las 7 de la mañana; el llanto para mí sigue siendo una experiencia nueva y extraña. Durante muchos años no pude llorar, sentía un nudo en la garganta que me aprisionaba pero de lágrimas nada... A ratos salían pero entonces era una especie de emerger forzado, lloraba con esfuerzo, me costaba y al final me dolía mucho la cabeza. Las lágrimas llegaron a mí tras la maternidad, suena a lugar común pero la maternidad puede colonizar aspectos desconocidos de nuestro interior, a mí me conectó con mis lágrimas, me enseñó a expresar mis sentimientos, a dejarlos fluir.
Ese día, entonces, ese domingo de enero, tomé aire y empecé a llorar. Lloré por todo... por mí que me sentía triste, por una historia que terminaba, por otras historias, por la sensación de quedar sola frente una vida que se abría indeterminaba hacia mí y que era menester recorrer sola. Lloré por sueños rotos,por dolores viejos como heridas. Cuando ya llevaba tres horas llorando decidí bañarme y bajo el agua de la ducha tuve una avalancha de recuerdos, las lágrimas ya no parecían suficientes... Entonces empecé a aullar, no reconocía mi propia voz bajo el agua pero ya no me importó me pareció peor guardar eso por dentro. Además sentí, que ese llanto desesperado limpiaba el espacio... que los recuerdos que me dolían se convertían en recuerdos, que de alguna forma llorarlos los purificaba, los liberaba.
No sé cuánto tiempo aullé, no sé durante cuanto tiempo regresé a ese estado casi animal pero ya estaba vestida y sentía la mano de Carolina tomandome la mía.
Supongo que cuento esta historia como conté la de los ruidos internos porque no deja de sorprenderme que siempre existan dos lados de una misma sensación. Porque no puedo evitar crear vínculos y siento que lo que lloré con desmesura ese día encontró su equilibrio durante este fin de semana.
Acompañada y feliz,rodeada de amigos festejando, sintiendo el aire caliente alrededor mío sentí, de nuevo, que no termino de redescubrirme y reiventarme... que el tiempo trascurre diferente cuando se está feliz y que la vida me ha premiado durante todos estos días con sorpresas y regalos maravillosos.
Y todo fluyó.
Cuando se está feliz el cuerpo se siente grácil y ligero y la boca se ve obligada a sonreir.
Bailas feliz....
En algun momento de la madrugada.. dentro de una piscina de agua tibia y tras el ambiente cargado de energía que había dejado la tormenta eléctrica que nos había sorprendido me sentí sobrehumanamente feliz...y entonces empecé a reirme... Al comienzo eran carcajadas de esas que lo agarran a uno a veces, pero cada vez se hicieron más fuertes, más y más fuertes y sentía que todo el cuerpo se me estremecía y que mi risa se elevaba por encima de la música, de las voces... que mi risa me conectaba con algo primigenio y feliz. Una risa plena y absoluta que limpiaba todo.
Y ahí estaba el cielo abierto.... el recuerdo de unas historias recientes y felices. El abrazo que me rodeaba y mi risa que lo llenaba todo y se abría como una promesa de felicidad.

domingo, marzo 05, 2006

TAYRONA

En el océano me pierdo
Veo el océano y ... no sé
Tan increíblemente inmenso
Tan respetable
Que no navegaré
No navegaré
No lo navegaré

Miguel Bosé






Ahí está el mar, se abre inmenso bajo tus pies.
Es la segunda vez que lo visitas este año, eres afortunada porque escucharlo te alivia el corazón, te aligera el cuerpo.

Parada frente al mar sabes que estás sola.... siempre estamos solos.
Parada frente al mar sabes que es una soledad dulce porque la acompañan el sonido de las olas, la luz de las estrellas, los movimientos imperceptibles de los cangejos...
Parada frente al mar sientes una mano que toma con firmeza la tuya y escuchas con cuidado la promesa: por el camino encontrarás siempre a alguien que quiera contemplarlo junto a ti.
Ya en la ciudad piensas en el mar, en los recuerdos que son móviles como las olas.
Ya en la ciudad te encuentras con un tiempo que trascurre diferente, con silencios y ocupaciones.
Extrañas el mar y te sientes triste por un tiempo... es normal. Después te paras frente a la ciudad, frente a las luces que titilan bajo tu ventana.
Este es tu sitio.
Por ahora no navegarás.

lunes, febrero 20, 2006

Sobre el amor sin demonios

Por estos días he estado escuchando sin parar la canción de Serrat Soy sinceramente tuyo, una una oda al amor genuino. Yo estoy aquí pero no quiero transformarme en otro para éstar junto a ti.... Yo estoy aquí y no puedo ocultarte la verdad, no te miento, no te prometo lo inalcanzable...
La escuché como un mantra durante días y días y de pronto siento que el milagro ha sucedido. Quizás yo había perdido las esperanzas en el amor, en las formas que tiene para manifestarse y hoy debo decir que creo en él, que se materializa en mi vida de formas inesperadas y dulces.
No fueron semanas fáciles y probablemente ni siquiera fueron años fáciles... termina uno por creerse la manera en que los demás te miran, la manera en que tu miras a los demás y la vida se achica, el horizonte se empequeñece y los días trascurren monótonos e iguales.

Sé que soy adicta a los inicios, sé que adoro las mariposas en el estómago, el descubrimiento paulatino del otro, la sensación de una nueva mirada sobre ti que te redescubre, de nombra de nuevo. Sé que muchos somos adictos eso.... y sé también que el amor a veces no subsiste tras unos días de felicidad y fervor y que todo parece consumirse en su propio fuego. Pero, hoy creo.... hoy siento que soy feliz, que no importan las noches largas sin dormir, que no estoy cansada de caminar y caminar, que no me hacen falta promesas ni seguridades. Hoy creo en el amor sin demonios ni temores, en los caminos inesperados que toma la vida, en la certeza de que los encuentros ocurren en los momentos oportunos.
Hoy creo en la posibilidad de comunicación, en la sincronía de las almas....
Hoy creo en el amor y, tal vez, eso sea creerse enamorada....


Soy sinceramente tuyo

No escojas sólo una parte,
tómame como me doy,
entero y tal como soy,
no vayas a equivocarte.

Soy sinceramente tuyo,
pero no quiero, mi amor,
ir por tu vida de visita,
vestido para la ocasión.
Preferiría con el tiempo
reconocerme sin rubor.

Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés
uno sólo es lo que es
y anda siempre con lo puesto.
Nunca es triste la verdad,
lo que no tiene es remedio.

Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahí
ni por estar junto a ti
ni para ir a ningún lado.

No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien,
ni que me suba a un taburete
si quieres, probaré a crecer.

Es insufrible ver que llorasy yo no tengo nada que hacer.
Cuéntale a tu corazón que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés,
uno sólo es lo que es
y anda siempre con lo puesto.
Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es remedio.

miércoles, febrero 01, 2006

Sobre los ruidos internos

A veces escucho sonidos... No vienen de afuera, se producen adentro.
Solo hay uno que rompe la regla: las paladas de tierra cayendo sobre el ataúd de mi mamá. Yo tenía catorce años y la compostura que había mantenido duró hasta ese momento. El sonido me pareció salvaje, bestial, deagarrador... Pum, Pum, Pum y en mi cerebro no lograba registrar que allí abajo estaba mi mamá y ya no quería imaginar más su cara con los ojos cerrados, parecerá dormida, pensaba, porque nunca la vi muerta, con la tierra negra cayéndole. "Ella no está allí" , "ella no está allí" me repetía como en una letanía que me diera fuerzas porque sentía mis piernas flaqueando. Las paladas resonaron en mi cabeza durante mucho tiempo y de una u otra manera fue como si yo también me hubiera lanzado tierra encima durante muchos años.
Después vinieron los sonidos internos... Mi abuela llamó con voz entrecortada una tarde. En realidad yo ni siquiera la reconocí porque solo atinaba a decirme que fuera a su casa ya, con una voz extrañamente trasmutada. Yo acaba de trastearme a una nueva casa y llevaba todo el día desempacando, sintiendome feliz... De pronto entendí, mi tío se había matado en un accidente de carro. Mi tío, mi hermano. Me levanté como pude y me apoyé en una de las tablas del closet y entonces oí un rasguño interno, hondo, profundo, sentí un dolor inmenso y total. Un dolor que literalmente me partía en dos, me doblegaba. Ya sabía qué era la muerte, y la conciencia absoluta y total de que lo que me quedaba por delante era una vida sin Juan me parecía imposible.
Hace unos años el ruido volvió, sentada en el Fiat, el mismo que manejaba mi mamá, escuché unas palabras que me taladraron el corazón. El ruido fue nítido, claro.. yo solo alcancé a murmurar "me has partido el corazón" y sentí que semejante cliché era, en este caso, literal. Ese día, para mí, empezó a morir un amor en el que creí durante más de 8 años.
Pero esta no es una historia con final triste... el sonido lo volví a escuchar hace poco. Tras unos días de profundas tristezas y de ataques de ansiedad... en la mitad de una fiesta feliz y rodeada de amigos, una intervención sorpresiva me rescató. Esta vez escuché click, un sonido claro y fuerte, click y sentí que algo había regresado a su lugar.
Eso he creído estos días y todo se siente mejor...

martes, enero 31, 2006

Estos días

Estos han sido días de pruebas y autodescubrimientos, de preguntas y respuestas, de preguntas sin respuesta y de hacerle pedidos al cielo. Cómo nos volvemos de pedigüeños cuando sentimos el abismo frente a nosotros. Nos da susto caer y entonces rogamos por nuestra salvación, clamamos por redes salvavidas, soñamos con algun Deux ex Machina que nos salve de lo que parece inminente. Yo he optado por dejarme caer... no me sentido sola, creo que muchos nos reconocemos en ese momento. Hace muchos años alguien de quien creí estar enamorada me dijo que la vida era eso, como un gran vértigo y que en medio de esa caída reconocíamos a otros que estaban en nuestra situación, él decía que así me había visto, que me reconocía como igual. Yo, con 16 años, sentí que era lo más hermoso que me había dicho borracho alguno... mi destino quedó sellado porque desde entonces me enamoro no solo de personas sino de historias, de la manera en como yo puedo contarlas o como me las cuentan a mí.
No consigo hilar mucho más esta noche pero quería hablar de llegar a mi casa, abrir mi blog y encontrarme comentarios tan largos y sentidos.... no me sentí sola.
Un beso, de aquellos besos especiales, para mis interlocutores.

lunes, enero 30, 2006

HOMENAJE A LA PEÑA LITERARIA

Hace pocas horas regresé de Cartagena. Estuve en el Hay Festival y sí, tengo muchas cosas que decir al respecto y quisiera irlas desgranando lentamente durante los próximos días. Fueron 5 días de viaje que sentí intensos y profundos y que dejaron una huella honda en mi corazón y en el de otros. Durante unos días estuve rodeada por personas maravillosas disfrutando de los encuentros que se permiten en estos ambiente extra-ordinarios (fuera de lo ordinario). Días de caminar por las calles antiguas, de escuchar ponencias y conmoverse con algunas de las figuras invitadas, compartir la pasión por los libros con otros; sentir latidos de ansiedad, de felicidad o de profunda tristeza, sentirlo todo con intensidad.
Ya estoy aquí dispuesta a continuar mi vida y reanudar mi ritmo cotidiano, tengo energías renovadas y nuevas expectativas.
Junto a mí estuvo La peña literaria un grupo que terminó por gestarse durante esos días. Las palabras de hoy son para honrar a cada uno de sus miembros honorarios y agradecerles por un tiempo único.
Cierro con un regalo que recibí en el Festival, un poema de Pessoa que leyó emocionado Vila-Matas el día de su intervención. El poema nos arrancó lagrimas a todos y al amanecer, junto a JD, lo recordé , cuando nos despedíamos de Cartagena y yo no podía evitar recordar Lost in traslation y pensar que así era, que uno se encuentra lejos de casa y puede comunicarse de otras maneras y que lo que surge en esos días de alejamiento, soledad y autodescubrimiento es la aproximación profunda con otro, con otros, que ocuparán, de una manera especial y única, de ahí en adelante, un lugar en mi corazón.

Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra,
al claro de luna y al sueño, por la carretera desierta,
conduzco a solas, conduzco casi despacio, y un poco
me parece, o me fuerzo un poco para que me parezca,
que voy por otra carretera, por otro sueño, por otro mundo,
que voy sin que haya Lisboa atrás dejada o Sintra a la que llegar,
que voy, ¿y qué más habrá en ir sino parar pero ir?

Voy a pasar la noche en Sintra por no poder pasarla en Lisboa,
mas cuando llegue a Sintra me apenará no haberme quedado en Lisboa.
Siempre esta inquietud sin propósito, sin nexo, sin consecuencia,
siempre, siempre, siempre
esta desmedida angustia del espíritu por cosa alguna,
en la carretera de Sintra, o en la carretera del sueño, o en la carretera
de la vida…

Maleable a mis movimientos subconscientes del volante
salta debajo de mí conmigo el automóvil prestado.
Me sonrío del símbolo, al pensar en él, y al torcer a la derecha.
¡Cuántas cosas que me prestaron conduzco como mías!
Cuánto me prestaron, ¡ ay de mí!, ¡yo mismo soy!

A la izquierda la casucha - sí la casucha- a orilla de la carretera.
A la derecha el campo abierto, con la luna a lo lejos.
El automóvil, que parecía hace poco que me daba libertad,
es ahora una cosa en donde estoy encerrado,
que sólo puedo conducir si en él estoy encerrado,
que sólo domino si me incluyo en él, si él me incluye a mí.

A la izquierda allá hacia atrás la casucha modesta, más que modesta.
Allí la vida debe ser feliz, sólo porque no es la mía.
Si alguien me vio por la ventana soñará: ese sí que
es feliz.
Quizá para el niño que atisbaba detrás de los cristales de la ventana del piso
que está encima
quedé (con el automóvil prestado) como un sueño, como un hada real.
Quizá para la muchacha que al oír el motor miró por la ventana de la cocina
en el piso de abajo,
soy algo del príncipe de todo corazón de muchacha,
y ella me mirará de soslayo, por los cristales, hasta la curva en que me
perdí.
¿Dejaré sueños tras de mí, o es el automóvil el que los deja?
¿Yo, conductor del automóvil, o el automóvil prestado que yo conduzco?

En la carretera de Sintra a claro de luna, en la tristeza, ante los campos y la noche,
conduciendo el Chevrolet prestado desconsoladamente,
me pierdo en la carretera futura, me esfumo en la distancia que
alcanzo,
y, en un deseo terrible, súbito, violento, inconcebible,
acelero…
Pero mi corazón quedó en el montón de piedras del que me desvié
al verlo sin verlo,
junto a la puerta de la casucha,
mi corazón vacío,
mi corazón insatisfecho,
mi corazón más humano que yo, más exacto que la vida.

En la carretera de Sintra, cerca de la medianoche, al claro de luna,
al volante,
en la carretera de Sintra, qué cansancio de la propia imaginación,
en la carretera de Sintra, cada vez más cerca de Sintra,
en la carretera de Sintra, cada vez menos cerca de mí…

miércoles, enero 25, 2006

UN POEMA

V
Claro que moriré y me llorarán

en huesos o cenizas
y que dirán palabras y cenizas
y yo habré muerto totalmente.

Claro que esto se acabará
mis manos alimentadas por tus manos
se pensarán de nuevo
en la humedad de la tierra.

Yo no quiero cajón
ni ropa

que el barro asuma mi cabeza
que sus orines me devoren
ahora
desnudo de ti

(no recuerdo el autor pero no es mío, lástima)

viernes, enero 20, 2006

Una historia

Mi primer beso me lo dieron a la entrada de un baño. Supongo que eso tiene que significar algo.... Debo decir que el muchacho y yo llevábamos días hablando por teléfono. Estabamos en vacaciones del colegio y cada vez que me llamaba yo sentía mariposas. Pero, y eso sí que es importante, yo fui la primera que llamó. Mi mamá me dió la idea..."llámalo tú" dijo y me dió una excusa perfecta. Quizás ahí quedé marcada con la sensación de que yo debo, o puedo, ser la de la iniciativa en esos casos. Terminamos por vernos como 15 días después de nuestras charlas interminables y tras una ida a cine en una fiesta de 15. Allí me tuvo un buen rato, a la entrada de ese baño, intentando hilar un discurso con el que me quería pedir que fuerámos novios. Cuando parecía que lo estaba logrando alguien, que necesitaba el baño, nos interrumpía... "permiso, permiso" y tocaba retomar acompañados de la melodía del inodoro colgándose. Finalmente terminó y yo dije que sí y nos quedamos pasmados. Yo tenía trece años, él 14. Yo, enfrascada en un vestido azul, propio de los ochenta, brillante y esponjado, él de corbata... éramos unos niños. Yo, me creía enamorada. Mi mamá llegó por mí, en realidad había llegado antes pero yo la había convencido de volver un poco después. Me parece verla, hasta ahora caigo en cuenta que quién sabe qué tuvo que ponerse a hacer mientras me esperaba, sola, a esas horas de la noche. Cuando al fin llegó por mí, el muchacho en cuestión me dió un beso en la boca. Fue un pico. Me pareció íncreible.... en el carro, que es el mismo que manejo ahora, me tocaba los labios impresionada de sentir la humedad de otra saliva en ellos. Durante varios días hablamos por teléfono hasta que al fin fue a verme y salimos a dar un paseo por los parques del vecindario. Yo sabía que la cosa iba a terminar en besos y que esta vez iba a ser más que ese tímido besito. La caminata fue larga y terminamos debajo de una estructura metálica en algún parque que ahora quisiera visitar.... Se me acercó.... me parece verme.... Apenas sentí su lengua dentro de su boca pensé que eso no estaba entre mis planes.... "¿Cómo, besarse no es acaso un delicado roce de labios?" El intruso me tomó por sorpresa y me produjo bastante asco. LLegué a mi casa extrañada y sentada frente al televisor pensé que estaba jodida... "tengo trece años y besar me parece una porquería, ¿qué se puede esperar del resto?"
Siempre me ha parecido un enigma que terminara, tras semejante sorpresa inicial, por cogerle ráidamente el gusto a la cosa y que a los pocos días estuviera, como buena adolescente, dedicada a besarme durante horas.... Me parece algo triste que esa capacidad besuqueadora se pierda con los años, ¿o acaso es fácil encontrarse a alguien de más de treinta que diga... "uy ayer estuve dándome besos durante cinco horas seguidas"? usualmente se pasa a otra cosa y los besos largos quedan por el camino..... En fin, hoy pensé en eso y en cuando ir al cine era el momento de besarse aún más. Con ese novio estuve tres años y durante ese tiempo pensaba que iba a ser muy raro darse besos con otro que no fuera él (aunque hacía tiempo que no quería estar más ahí), que de seguro me iba a dar asco como la primera vez.... No fue así aunque encontrarse con un cuerpo nuevo siempre es sorpresivo.
Hoy pensé en eso......
Supongo que porque estos días he pensado en inicios y finales, en besos, despedidas y silencios insondables.... supongo que porque esta vez quiero que otro haga la llamada decisiva.

Segunda historia


Ayer tuve un día díficil porque los muchachos, en clase, estaban hablando mucho. El límite entre ser paciente y terminar convertida en el payasito de ellos siempre me ha parecido delgado. Ayer, ya un tanto harta, terminé por ponerles una tarea terriblemente absurda y larga para hacer; "¿no quieren trabajar en clase? -sentencié drámatica- pues trabajen en la casa". Hoy llegaron callados y me alegra sentir que por encima de todo existe entre nosotros camaradería y con más de alguno un verdadero cariño.
Los viernes me gusta leerles historias porque creo, como lo dice Pennac, que uno debe dar a leer. Leí "La carta robada" de Edgar Allan Poe con tres clases de adolescentes. Con las dos primeras estuvo bien, dejé que algunos de ellos leyeran y en su mayoría hubo atención, con la última estuvo mejor... quizás porque fue el curso al que le puse una tarea más larga hubo, hoy, un silencio total.... Sentí a toda la clase concentrada. Yo fuií la única que leyó, ellos me lo pidieron, y yo leí con pasión, haciendo voces y pausas. El texto tiene varios momentos lentos e intenté, en la medida de lo posible, insertar el dramatismo necesario para que se conmovieran con esa aventura del intelecto que es este cuento. Cuando terminé todos aplaudieron fréneticos y yo estuve tentada a hacer una venia. Me dió gusto porque fue un momento especial, porque no deja de maravillarme que un texto escrito en 1800 consiga ser tan actual. Pienso en Poe, en su muerte solitaria en el hospital tras días de errar, perdido entre la nieve, confundido. Pensé en Baudelaire traduciéndolo al francés convencido de que se trata de su alma gemela, de una reencarnación pasada, quizás. Por eso mientras me aplaudían me senía un poco como Luke, en la última película de la saga de Star Wars, cuando estaban en la última celebración y a su lado se encontraban Yoda, ObiWan y su padre sonriendo desde otra dimensión......

jueves, enero 19, 2006

Deseos


Quisiera que mi padre
hubiese sido un tiburón.
Que hubiese hecho pedazos
a cuarenta arponeros
(y yo habría aprendido
a nadar en su sangre).
Mi madre una ballena azul
mi nombre Leautréamont
Muerto en París en 1871
desconocido

Heiner Müller

miércoles, enero 18, 2006

Los pequeños rituales

Hoy quiero escribir sobre esas pequeñas costumbres que le dan orden a nuestros días. Yo necesito ciertas rutinas, son seguridades chiquitas que me tranquilizan el corazón y me permiten mantener los pies en la tierra. Desde hace algunos meses me levanto muy temprano, a las 5:30 empiezo a abrir los ojos. Los días ahora son un poco más largos y eso implica que a esas horas de la madrugada aún no ha salido el sol. Abro la ventana del baño y veo la luna brillante, el cielo que se adivina despejado. Estos días, a esa hora, me he sentido triste... me he dejado llevar por la tristeza por aquello de que "nunca se debe estar triste de estar triste". Me baño despacio y me quedo envuelta en mi toalla, sentada por ahí, pensando en la luna, en otras cosas, en las horas del día que me faltan por vivir. Es un momento mío, que tiene sus tiempos y su orden.... el jabón, el shampoo, la crema en la cara... De ahí salgo a enfrentar el día.
Tengo otro momento, hacia las siete de la noche, cuando me acuesto con mis hijas a leerles historias. No importa qué haya pasado ese día, ni qué tan triste, desesperada o aburrida haya a estado, ese momento me llena de tranquilidad. Apago la luz, me quedo con ellas, a veces me quedo dormida allí un rato y es un sueño reparador y tranquilo. Salgo de allí y siento que empieza otro momento, horas nocturnas sola en el silencio de mi casa o la noche abriendose en abanicos de posibilidades. Los dos son, a su manera, momentos de recogimiento, necesito ambos.