lunes, enero 14, 2008

La ingenuidad


Tras mi último post estuve durante varios días sin posibilidades de acceder a internet. Solo pensaba en la ingenuidad infinita de mi última entrada imaginando desde mi cómoda mesa a Emmanuel con su madre. No solo no iban en ese helicoptero sino que además el niño llevaba años alejado de Clara.

No logro ser tan perversa, ni al parecer tengo tanta imaginación.

Hoy se puede hablar de la alegría de ver a dos secuestradas libres y podemos imaginar a Emmanuel empezando a reconocer los rasgos, la voz, las caricias de esa mujer que dice ser su madre. Sin embargo, hoy también recibí la llamada en la que me informaban del secuestro de dos personas que conozco. De nuevo me fulminó la extrañeza e impotencia que surgen al recibir esta noticia porque a pesar de haber hablado del tema con varias personas durante el día en uno u otro momento regresaba la cotidianidad, la vuelta al banco, el examen por corregir, hasta el chiste... una vida que trascurre mientras ellos, los secuestrados se preguntan cuánto tiempo durará su espera. Javier me dice que seguramente Alf hablará con sus captores e intentará convencerlos de liberarlo y que tal vez lo logre, yo también quisiera creer que este matemático extraviado en la selva tendrá las palabras necesarias para producir su liberación, que se obre ese milagro que me permita creer que la vida, ciertas vidas, se rigen con parámetros y morales que conozco y que mi ingenuidad aún es válida y tiene cabida en esta patria.
Le "robé" la foto a Javier... solo para decir como él: el de la izquierda, ese es Alf.


sábado, diciembre 29, 2007

Desde el suelo

Sentada en la tienda de postres con unas fresas con crema en la mano.
El día está fresco. Es mi última tarde aquí, siguen destinos desconocidos.
Nada irrumpe en esta calma silenciosa.
A los lejos un sonido que se acerca cada vez más.... Son dos helicopteros.
pasan lentamentamente, muy cerca, están por aterrizar.
Son los helicopteros de la cruz roja, se identifican gracias a los colores.
La señorita que limpia las mesas comenta "ahí deben venir"..
Yo veo los helicopteros y me parece que pasan muy lentamente, veo sus ventanas pequeñas e imagino que Clara Rojas sujeta a Emanuel sobre su regazo mientras mira la carretera, la tienda de postres, los anónimos comensales que se encuentran allí sentados.
Quizás hasta se hayan cruzado nuestras miradas por un instante.
Un ligero escalofrío me recorre la espalda de solo imaginarlo.
No más palabras.
El helicoptero que se aleja.
El fin de una larga pesadilla para ella.
Yo me como otra fresa en el sopor de una tarde anodina
.

sábado, diciembre 22, 2007

Carta al niño Dios


Querido niño Dios:


Para mi sorpresa debo empezar aceptando que la última vez que te escribí practicamente todo se cumplió.
A este año lo despido con infinito agradecimiento porque aprendí mucho de mí misma, porque fue un año de pruebas y reconciliaciones, de paz en el corazón y de haber entregado amor a manos llenas.
El año pasado me puse en paz con mi pasado, con los dolores y citracices que han dejado tantos sufrimientos y pérdidas, este año viví en el presente muchos de sus días.
Te pido entonces niño Dios un broche para cerrar los ciclos que deben cerrarse. Entereza para dejar tras de mí lo que debe ser dejado y paciencia para recolectar con calma las primeras cosechas.
Te pido cordura, equilibrio... un largo hilo de colores para caminar sobre él desafiando los abismos.
Te pido amor para los que me amen y también para los que no me quieren tanto.
Una silla cómoda para sentarme cuando esté cansada y zapatos cómodos para salir a bailar muchas noches.
Te pido un albúm para almacenar los recuerdos del 2007, un albúm al que me pueda asomar sin nostalgias.
Te pido páginas en blanco para llenar con mis palabras, disciplina para hacerlo, compromiso conmigo misma.
Te pido que el destino encuentre los caminos para manifestarse, que la felicidad me sorprenda cuando menos la espere.
Te pido que mi casa se llene de risas y música, de gratas compañías; que sean posibles los encuentros tantas veces postergados y que las nuevas presencias ocupen el lugar que les corresponde.
Pido valentía y coraje, firmeza y decisión.... dulzura y comprensión.
Un libro siempre sobre la mesa de noche
y películas que me cuenten historias nuevas.
Sonrisas para mis hijas y pies calientes bajo las sábanas frías.
Gracias Niño Dios

domingo, diciembre 16, 2007

Felicidad relativa

De Juana (4 años)
-"Mamá te tengo dos buenas noticias: La primera es que Maya y yo ya hicimos las paces."
-" Qué bueno, me alegro mucho, ¿y la segunda?"
-" Que me salió un bebé
"

Dolor de patria

Durante días he escrito en mi cabeza buscando las frases con las cuales lograr, de alguna manera, expresar el horror, la impotencia, el desamparo frente al drama de los secuestrados de este país.
Han pasado los días y a la terrible desazón de esos días, contemplando las fotos y las pruebas de supervivencia, se suma el hecho de que la vida ha continuado su cauce y que de nuevo se llenan los días de minucias, de pequeñas preocupaciones y rápidas alegrías. En medio del trabajo, los alumnos, las risas, las pequeñas historias intento pensar en todos ellos ha quienes les han arrebatado de un cuajo la posibilidad de vivir y es un instante de dolor el que acompaña su recuerdo. Lo triste es que el dolor termina por diluirse lentamente porque si no sería imposible respirar, caminar, mirar los días pasar.
¿De qué pequeñas cosas se llenará la cotidianidad de estos desaparecidos forzosamente? ¿De qué manera albergar sueños, esperanzas frente a tanta crueldad y frente al silencio de una sociedad que los olvida rapidamente?
Todos estos sucesos me hacen pensar en la materia de la que estamos formados, quizás es la hora de reconocerse como cobardes, cómplices desde el silencio, espectadores callados que contemplan la maldad desde el confort de un cómodo sillón. No me gusta pensarme como cobarde, como cómplice, como facilitadora pero la lección parece haber calado: toca pensar en otra cosa.
No entiendo la pasividad social que acompaña mi país y sin duda ese el mayor logro de los interminables baños de sangre que nos han sacudido, así como nos convertimos en un pueblo recursivo somos incapacidades de levantarnos contra los más terribles atropellos. El silencio, la amnesia inmediata hacen parte de nuestra esencia. Infinitamente individualistas cuidamos nuestra parcelita, nuestro pequeño terruño esperando que nadie lo ensucie, nadie lo toque.
Nos perdemos en infinitas distracciones y creemos que esta realidad es común a un país escindido y violento.
Aprendemos que aquí gana el más fuerte, que es necesario buscar atajos y salidas rápidas, que los caminos rectos pueden no terminar conducendo a ninguna parte, al otro lo puedo agredir, palmotear, debo exigir mis derechos con violencia, hablando duro porque el más macho gana, el que cede se jode y por el camino, mientras se aplica tan magna filosofía, llenarse de historias superficiales que impidan pensar en lo que hago, en lo que hacen lo demás, en lo que está ocurriendo.
El día que leí la carta de Ingrid se me escurrían las lágrimas, mi hija angustiada me preguntó qué me pasaba y cuando le expliqué y le mostré las fotos, porque no quiero que ella viva en la ignorancia total del país que habita, ella se puso a llorar conmigo.
¿Servirá, francamente, eso de algo?

domingo, noviembre 18, 2007

High fidelity

"¿Qué ocurrió primero, la música o las penas? A la gente le preocupa que los jóvenes jueguen con armas o que vean videos violentos, que una cultura de violencia los absorba. A nadie le preocupa que los jóvenes escuchen miles, literalmente miles de canciones sobre corazones rotos, rechazo, dolor, desgracia y pérdida. ¿Acaso escuchaba yo música pop porque era miserable o era infeliz porque escuchaba música pop?"
Con esta reflexión Rob Gordon (John Cusak) da inicio a esta película en la que la música juega un papel fundamental.
Rob Gordon es el dueño de una tienda de discos especializada en la que pasa los días con dos maníacos de la música como él, otros dos que han encontrado en ese pequeño almacén un refugio para su dificultad de sociabilización y para encauzar el desprecio que sienten por todos aquellos que no saben de música.
La novia de Gordon, con la que vivió varios años, ha decidido dejarlo y él se debate entre la depresión y el desconsuelo, o, como dice él, experimentando "la pérdida de la fe y la dignidad." buscando una explicación a su historial amoroso, que él considera es una racha de mujeres que han preferido abandonarlo.
Obsesivo, Gordon realiza el top five de sus rupturas más dolorosas y decide que la constante en su vida ha sido el abandono de aquellas que más ha querido, ahora, él está decidido a buscarlas de nuevo y encontrar una respuesta a lo que él considera ha sido la eterna historia de su vida: el fracaso amoroso, la pérdida constante de lo que más amamos.
Con la ayuda de oportunos flash back y la propia narración del protagonista que le dirige directamente a la cámara, a nosotros, el relato de sus emociones o últimos sucesos, reconstruímos la vida amorosa de este eterno adolescente que le teme al compromiso y que encuentra en la música la posibilidad de, expresar sentimientos y crear "la banda sonora de su vida".
High Fidelity habla de las historias que nos contamos a nosotros mismos para mantener vivos nuestros temores, historias que hemos construídos con los años y no son necesariamente ciertas porque el inmaduro y sensible Gordon descubrirá pronto que ciertas cosas no eran como él las recordaba y que el pasado puede cambiar y por ende cambiar nuestro presente.
Y mientras Gordon realiza su periplo personal de autodescubrimiento y empieza a asumirse, la película nos mantiene atentos y divertidos gracias a los divertidos personajes secundarios, a las secuencias de recuerdos o imaginaciones de Gordon y sobre todo, gracias, a la increíble banda sonora.
(El personaje secundario Barry, interpretado por Jack Black nos muestra a este actor en una de sus mejores facetas, aquí está el germen del profesor de Escuela del Rock).
En suma, una buena y divertida película sobre el amor, el despecho y la dificultad para asumirnos como constructores de nuestro propio destino.

High fidelity (2000)
Director: Stephen Frears

Reeña publicada en
http://www.ochoymedio.info/

miércoles, noviembre 14, 2007

Presentimiento


Hoy es un día pesado, lleno de citas, responsabilidades, encuentros, compromisos.

Los días así mantienen a quienes los viven en un presente permanente y único.

Ella vive un día así, entre papeles y carreras, ha pensado mil cosas, ha cambiado de ánimo varias veces.

De repente se detiene, es solo un instante. Un recuerdo se cruza por su mente, una sensación, dura una fracción de segundo y esboza una sonrisa. Mientras lo hace tiene la absoluta y total seguridad de que a kms de allí, en una calle de París, él se detuvo camino al trabajo a mirar algo y ese recuerdo simétrico también cruzó por su mente y también lo hizo sonreir.

lunes, noviembre 12, 2007

domingo, noviembre 11, 2007

Bailar

Sabía que iba a Bailar.
Que bailar es encontrarse con los Muertos
Severo Sarduy De dónde son los cantantes


Escucho a Jens Lekman, su último disco Nights Falls Over Kortedala, tan bien reseñado por Diego en su blog de música.
Hoy quería escribir sobre lo que es bailar. Siempre me ha parecido algo muy especial del ser humano que le guste bailar, que se reuna a poner música y elabore códigos corporales para acercarse a la música en compañía de otros.
Bailar solo puede ser una experiencia personal fascinante. Pones la música y empiezas a bailar, sin preocupaciones, en cine hay muchos ejemplos de estos bailes solitarios y felices en los que el personaje se reconcilia con algo o expresa su libertad (Tom cruise en Negocios sucios, la protagonista de Bajo el sol de Toscana cuando conoce al italiano y tantos otros).
El baile tiene un componente irracional, sentimos la música a través del cuerpo e intentamos expresar ese ritmo. No estoy hablando aquí de Ballet o danza contempóranea. Hablo de lo que nos sucede cuando suena esa canción que nos gusta y nos sumamos a una muchedumbre que busca unirse a través del ritmo. Algunos bailan para otros pendientes de sus movimientos, de saberse el paso de moda, otros se entregan al ritmo. Me gusta ver a la gente bailar y me gusta bailar. No siempre funciona pero muchos momentos de felicidad se pueden experimentar en una pista de baile, en la sala de una casa junto a amigos o desconocidos, entonando una canción y sintiendote feliz mientras te mueves.
La manera como bailas también habla de tu cuerpo y de la relación que tienes con él, por eso nada más seductor que un hombre que baila bien y entiendase bien por estar seguro de sí, de su cuerpo, seguro de moverse.
Y eso es otro tema... bailar en pareja.
Muchas películas incluyen a la pareja de la historia bailando y es un momento único, en el que no median las palabras y solo ves expresiones en el rostro, la química que producen esos dos cuerpos al encontrarse. El cierre de Todo el mundo dice Te amo de Woody Allen es una baile mágico entre los dos exesposos al lado del Sena, y muchas historias románticas incluyen a los protagonistas bailando; Love actually tiene una preciosa escena sobre esto, muy corta, en la que la cámara solo muestra la sonrisa de la chica que al fin ha conseguido bailar con el hombre que le gusta hace años. El hombre, tímido también, le acaricia con suavidad un mechón de pelo, no hay palabras, solo música y cuando la ves sabes exactamente qué está sintiendo ella en ese instante que quisiera detenerse porque no hay palabras ni malentendidos posibles, solo música, solo cuerpos, solo ritmo.
Bailar con alguien puede convertirse en una experiencia intensa y abrumadora que después es difícil de trasmitir. No ocurre muchas veces y depende de ciertas cosas, sobre todo de la disponibilidad de los intengrantes de la pareja para entregarse al ritual del baile.
Y en esa medida nada como el baile en el que te tocas y el hombre te guía. Años de reivindicar derechos femeninos terminan para mí en este momento en el que solo es posible desear que sea él el que te lleve, porque es difícil superar la sensación de una mano firme en tu espalda que te guía con seguridad. Un buen parejo te toma con firmeza y te convierte en la mejor bailarina. La sincronización es perfecta y si alguien grabara la escena, estás convencida, parecería ensayada. El buen bailarín, ese que está a gusto con su cuerpo sabe hacerte sentir segura del tuyo. Y cuando la comunicación ya se ha logrado no hay nada que decirse, no es el momento de contarse cosas, las palabras no pueden mediar cuando el cuerpo comunica de manera tan intensa. Aquí no hay espacio para la razón. El buen balarín tiene movimientos propios que surgen espontaneamente y se adapatan a ti, a tu cuerpo, y él te sorprende coqueto con cambio de ritmos, con sonrisas porque hay pocos momentos así, y cuando ocurren se parecen a lo que llamamos amor desde la racionalidad porque no tenemos palabras suficientes para ciertas gamas de sensaciones y esto que produce tanta felicidad, tanta ligereza, esta vuelta pequeña, esta variación que consigue quitarte el aliento deben venir del mismo lugar, crees, de donde surge el amor.
Yo no lo sé, pero sé que atesoro en mi corazón cada uno de los momentos en que algo así me ha ocurrido con todas sus infinitas variantes.
Pequeñas muertes, nacimientos llenos de luz, el baile te regresa a un estado antiguo, único e intenso, girando segura en mitad de la pista bajo la mirada de aquel que te guía decidido.

Los recuerdos

"Recordar era lo mejor de todo. A veces creía que no le interesaban las cosas más que para poder recordarlas luego. Como esto:este momento exactamente: sus ojos, las largas pestañas, el color amarillo de aceite de sus ojos, la luz reflejada en el mantel que tocaba su cara, sus ojos, sus labios: las palabras que salían de ellos, el tono, el sonido bajo y acariciante de su voz, sus dientes, la lengua que a veces llegaba hasta el borde de la boca y se retiraba rápida: el murmullo de la lluvia, el tintineo de las copas, de los platos, de los cubiertos, una música distante, irreconocible, que llegaba de ninguna parte:el humo del tabaco:el aire húmedo y fresco que venía del parque: le apasionaba la idea de saber cómo recordaría exactamente este momento."
Guillermo Cabrera Infante, Delito por bailar el chachachá.

jueves, noviembre 01, 2007

Octubre en Nueva York 2

.En el vagón del metro van tres mujeres con pelucas verdes fluorecentes. Van vestidas igual. Yo las veo desde la estación, unos segundos, van sonriendo, son idénticas enfundadas en sus trajes blancos. La imagen parece sacada de una película de Lynch.
.El sonido de la respiración de Sara durante la noche. El recuerdo de mis propias hijas haciendo esos mismos ruidos hace apenas unos años.
.Las mañanas tranquilas de compañía y desayunos, las horas largas de no hacer nada y compartir cotidianidad, en esta ciudad de locos el tiempo se detuvo. No hay museo con mejor exposición que esta.
. Caminar horas y horas reconstruyendo una vida que ha transcurrido rápido, mientras caminas aparece un parque, una entrada decorada, un pequeño restaurante, y cada paso es un mes, un año que aparece y se desvanece ante tus ojos porque el tiempo siempre será relativo

martes, octubre 30, 2007

Octubre en Nueva York

Hojas sueltas por el piso. El otoño se instala lentamente.
El aire helado recorre las calles.
En NewYork los días se suceden a diferentes velocidades. En el metro te cruzas con los locos de siempre, la señora que cree que la sigues (haces parte de un plan oculto y permanente por desaparecerla), el otro que habla solo, el que grita desesperado...
En medio de las calles, de la inmutabilidad de los rostros en el subterráneo aparece de repente una mujer con orejas de gato, otra con cuernos de diablo, alguno vestido de vaquero o esos que parecen zombies. Pequeños coletazos de Halloween que se aproxima, disfraces que casi pasan desapercibidos en el movimiento de esta gran ciudad.
Camino, camino.
Junto a mí Mónica, a quien conozco desde hace tantos años, crecimos juntas, fuímos compañeras de puesto en el colegio, compañeras de vida durante todo este tiempo. Nos hemos visto crecer, cambiar y de alguna manera hemos encontrado los lazos necesarios para mantenernos unidas.
Camina junto a mí, sonriente, preciosa y en su regazo va Sara que empieza a conocer el mundo lentamente. Sara solo tiene 20 días de nacida y la gente le habla por la calle, le sonríe, la bendice porque aún en esta agitada ciudad que nunca duerme, nunca para, la llegada de una nueva vida sigue siento un motivo de alegría, una suerte de luz de esperanza.
Yo camino y siento que este viaje solo ha sido felicidad y reencuentros, tan variados, tan distintos (como lo es la felicidad que cada uno me proporciona) y que mientras compartes un café, o contestas una llamada hecha desde el otro lado de Estados Unidos las piezas desajustadas regresan a su sitio.

domingo, octubre 28, 2007

En el Benito Juárez

Al llegar a migración en el aereopuerto de México el amable funcionario me informa que me visa solo permite una entrada y que debo escoger si la uso en este momento o a mi regreso. La respuesta es fácil, debo usarla después porque ahora solo voy de pasada y despúes pienso quedarme unos días. Yo estoy parada frente a este hombre con sentimientos encontrados porque recorrí muchas veces ese aereopuerto en otras circunstancias y los olores, el acento, la vista de chapultepec desde el avión y del Popocatepetl nevado me tienen conmovida y emocionada.
Cuando le aviso que la usaré después me dice que entonces estaré bajo custodia.
Soy guiada a un cuarto pequeño, donde el aire acondicionado no deja de enfriar, rodeada de seres desanimados y tristes a los que quizás les espera un destino incierto. A mí me retiran el pasaporte y mis pasajes y a partir de ese momento estaré acompañada de un oficial. Del cuartto frigorífico donde una catrina nos mira sonriente vestida con sus tules rosados (se acerca el día de muertos) me llevan a otro cuarto blanco, más grande, donde quedo aislada con los otros parias, que como yo, carecen de una visa regular o de un pasaporte que los respalde. Ahí estamos, el taiwanés, la familia hindú, el africano, el chino y dos colombianas.
No hay que pensar mucho para ver que ese es el orden mundial, ese cuartico donde no hay nada, ni baño, ni posibilidades de comer nada y en donde un televisor minúsculo trasmite sin cesar horas de noticieros que nadie ve es de alguna manera el lugar que ocupamos ciertas nacionalidades.
Estoy 5 horas allí. Mi maleta de mano, afortunadamente, contiene tesoros inesperados y salen revistas, la novela de Yolanda Reyes, que terminó allí, controles para corregir.
Además debo servirle de intérprete al taiwanés que no habla español y está preocupado por sui suerte y porque nos deje nuestro vuelo de conección
Un oficial me explica mis derechos... siempre simpático y reiendose y me dice que puedo "hacer una llamada, ir al baño y traer algo para comer allí" claro todo esto acompañada.
Salgo con mis compañeros de espera siempre escoltados por el oficial y mientras camino por esos pasillos llenos de luces, compras, duty free que me parece ajenos después de tres horas de encierro, siento que caminamos unidos, los hindús, las colombianas, el taiwanés, vamos sonriendo divertidos esperandonos en las diferentes paradas, mirando con distancia a esos otros que andan por ahí libremente.
La aventura terminó en el momento de abordar el avión que partía rumbo a New York, me despedí de la caleña, del chino, de mis amables "carceleros" que se rieron conmigo, firmé el libro de custodios y cuatro horas después, en NY el taiwanés me contó en el JFK que estaba en problemas porque había visitado Cuba, asistió a un congreso, me mostró su hoja de aduana rayada. Ya le habían advertido que apenas llegara su maleta le iban a sacar todos los productos cubanos que tuviera al interior. Me miró desolado, "por qué pasa esto? compré cigarros y café". De pronto el se estrena en esto de ser paria, de ser diferente por tener un pasaporte con cierta nacionalidad y no entiende cómo pueden condenar unos productos por provenir de un sitio, o entiende menos que lo dejaran salir hacia allá pero no devolverse tranquilo.
Ya en New York, a las dos de la mañana, voy en el metro cargado de maletas mientras atravieso la zona 0, el hueco que dejaron las torres gemelas (arrasadas por odios culturales), voy en ese vagón con negros, latinos, asiáticos, gringos disfrazados... donde todos parecemos iguales, por un efímero momento.

jueves, octubre 25, 2007

El silencio cómplice

Tal vez una de las cosas más terribles (una entre tantas) que se pueden ver es cuando una clase decide atacar sin ninguna conmiseración a un profesor.
Ejemplos hay muchos y variados. Entre sus recuerdos de juventud Mario Vargas LLosa comenta en el capítulo titulado "El cadete de la suerte" de El pez en el agua, que en una ocasión tuvieron a un profesor (que entre otras era un gran poeta peruano pero eso lo descubrió Llosa años después) y que los alumnos gozaban, en ese ambiente de masculinidad y agresión, intimidando a ese ser sensible y diferente a ellos.
En mis épocas de colegio la víctima (una de tantas) fue un profesor de inglés en el que pienso frecuentemente con sentimientos de culpabilidad y vergüenza. A él literalmente le hacían un infierno cada hora de clase. Chistes irrespetuosos, salidas de clase a escondidas, risas sin control, sonidos de animales que interrumpían continuamente todo, robo de exámenes, etc, etc.. él se molestaba, se ofendía, intentaba dialogar en diferentes tonos, amenazaba furiosamente con castigos(no servía de nada) y lo peor era cuando hablaba con la voz quebrada, los ojos aguados porque esa impotencia no conmovía a nadie.
Yo no participaba activamente en las diferentes actitudes acosadoras pero tampoco me enfrentaba a mis compañeros. Callaba frente al dolor de mi profesor y con mi silencio apoyaba a los que se lo causaban.
Desde que soy profesora he pensado mucho en él, en últimas muchas veces temí enfrentarme a un grupo por miedo a sufrir un trato semejante porque vi cómo no existía, al parecer, mecanismo de control que pudiera detener esa situación.
A pequeña escala esto ilustra perfectamente lo que ocurre cuando muchos se unen para atacar a otro, cuando el ser humano se une en manada para "cazar" y oprimi y humillar a otro se convierten en virtudes. Estoy segura de que muchos de los que estaban allí son sensibles al dolor humano y no quisieran causar daño voluntariaremente a nadie pero la situación exacerbaba los ánimos que es lo que ocurre cuando se siente el poder de aprovecharse de un débil, y más si se es apoyado incondicionalmente por otros para hacerlo.
A veces los humanos solo estamos esperando ser azuzados para atacar entonces nos sumamos a una ofensa, contamos chistes racistas, nos burlamos sátiricamente, ingresamos a algun grupo de facebook para denigrar de alguien, insultamos en algun foro... las opciones son múltiples, lo primordial es sentirme por un rato superior.
Desde este espacio que de seguro jamás leerá le pido disculpas a mi profesor por mi silencio cómplice, por tantas lágrimas derramadas durante su estadía en este país y por haber participado en la jauría que decidió exterminarlo.

martes, octubre 23, 2007

Cosas que pasan


El violín de mi hija se ha dañado. En el almacén me dicen que se le ha soltado el alma. "¿Cómo?"pregunto yo, porque suena terrible eso de que se haya desprendido el alma del violín. " ¿Fue acaso un golpe, un maltrato, quizás un trato brusco o una palabra seca la que produjo el incidente?" El señor, imperturbable me contesta que es normal que el alma se desprenda que no se necesita nada tan fuerte para ocasionarlo, "es una dolencia común"él lo arreglará.
Tras unos largos minutos de espera regresa inmutable... "Aquí está".
Si todos los desprendimientos del alma se pudieran solucionar tan fácilmente....

sábado, octubre 20, 2007

Los problemas de Juana

Juana dice que tiene muchos problemas, y eso que solo tiene 4 años:
"Mamá, cuando quiero jugar me tengo que dormir, cuando quiero jugar tengo sueño, cuando tengo que comer no tengo hambre y cuando tengo hambre no es hora de comer... esos son mis problemas"
Cómo la entiendo...

miércoles, octubre 10, 2007

La jaula y el amor

Retomando el hilo después de días de ausencia.
No hace mucho vi el documental que realizó Madonna "Voy a contarte un secreto" sería la traducción literal. Esta mujer que ha sabido conservarse vigente década tras década, esta mujer que no duda en reinventarse y redescubrirse explora durante varios minutos su mundo íntimo durante una gira que realizó por Europa: la contratación de los bailarines, las arduas jornadas de entrenamiento, su vida familiar, la crianza, el matromonio, sus inquietudes humanisticas, etc.. so abordados de manera fresca y desprevenida.
En un momento Madonna dice que vive en una jaula, una jaula debido a su trabajo y a sus múltiples ocupaciones, pero aclara después que por lo menos esa jaula está llena de luz y las palabras vienen acompañadas por la imagen del escenario iluminado.
He pensado mucho en eso, en cómo vivimos en jaulas, es cierto y sería difícil, si no imposible, de evitar. Construímos límites, los necesitamos, paredes y techos para protegernos. Se necesitan estructuras sólidas. Con el paso de los años adquirimos responsabilidades, ladrillos que terminan por formar el muro. No vivimos libres del todo abandonados al azar o, por lo menos, yo no vivo así. Sin embargo me gusta mi jaula, me gustan mis barrotes construídos con palabras, las caras de mis alumnos, el amor de mis amigos, las risas de mis hijas, el tapete del piso, la vista desde la ventana y las infinitas puertas que abren los libros que mantienen el lugar aereado.

Desde mi jaula comparto un poema de María Mercedes Carranza que me repetí mentalmente por estos días.

ODA AL AMOR


Una tarde que nunca olvidarás
llega a tu casa y se sienta a la mesa.
Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación,
en las paredes y los muebles estarán sus huellas,
destenderá tu cama y ahuecará la almohada.
Los libros de la biblioteca,
precioso tejido de años,
se acomodarán a su gusto y semejanza,
cambiarán de lugar las fotos antiguas.
Otros ojos mirarán tus costumbres,
tu ir y venir entre paredes y abrazos
y serán distintos los ruidos cotidianos y los olores.
Cualquier tarde que ya nunca olvidarás
el que desbarató tu casa y habitó tus cosas
saldrá por la puerta sin decir adiós.
Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa,
reacomodar los muebles, limpiar las paredes,
cambiar las cerraduras, romper retratos,
barrerlo todo, y seguir viviendo.

lunes, septiembre 10, 2007

Los últimos días

Los últimos días son un sucesión de eventos, encuentros reencuentros, lecturas y relecturas.
Sé que la literatura no es compañía para todo el mundo es algo que respeto pero que me cuesta trabajo entender. Dificil me parecerían los días sin palabras y sin historias.
Eternas las horas sin libros... eso debe ser el infierno: una sala de espera sin nada que leer. Solos por completo enfrentados al silencio total.
Pasan los días y el regreso al colegio marca para mí el inicio de la rutina y la disciplina de la relectura que depara, siempre, innumerables sorpresas.
Los días se hacen cortos para leer, hablar, dictar clases, intentar en vano ver películas que se me acumulan en los estantes, jugar con mis hijas, sentarse a escribir, descansar. Por lo pronto, hoy, que no me quería dormir sin escribir algo cierro con una cita de Bioy Casares sobre Borges extraída del inmenso libro que me compré el viernes en una especie de arrebato, cita que, como muchas cosas de Borges me ha parecido certera:

"Borges me dijo que los recuerdos que más nos emocionan son los de olores y gustos, porque suelen estar rodeados de abismos de olvido: hay que oler el mismo olor para recordar un olor, hay que sentir el mismo gusto para recordar un gusto (no ocurre así con imágenes y sentidos)."

Por eso quizás, y esto ya lo anoto yo, la evocación de un recuerdo a través del gusto (como la magdalena de Proust) o del olfato es tan contunte y fuerte. No funciona como los otros recuerdos que puedes repetir una y mil veces y que modificas lentamente con los años, añadiendo o adjuntando ciertos aspectos. Los recuerdos que nos llegan a través de estos sentidos tienen la facultad de trasladarnos inmediatamente a ese otro tiempo (como le sucede a Ego, el crítico implacable, al probar la ratatouille preprada por Remy en la última película infantil.)
Durante unos instantes quedamos atrapados entre dos tiempos distantes cuando ese pasado regresa como una bofetada.
Me gustan esos momentos que conectan a Dianas distantes en el tiempo, a esas otras que fui y que a veces olvido, recuerdos que irrumpen en mi nueva realidad y me enfrentan a esa otra que también soy yo y que aún me habita.

lunes, agosto 27, 2007

Maya pregunta

¿Y si uno pelea contra uno mismo quién gana, quién pierde?

martes, agosto 07, 2007

El último libro de Harry Potter


Decidida a desempolvar el teclado y no dejarme echar tierra (como dicen por aquí) subí más reseñas a http://www.ochoymedio.com/ Están publicados dos comentarios que quería escribir hace rato uno sobre la película chilena Machuca y otro sobre Donnie Darko. Las dos son películas que he visto varias veces y sobre las que he discutido con mis alumnos en clase. No son comentarios largamente desarrollados, como quizás quisiera que siempre fueran, pero por lo menos dan una pincelada sobre estas dos películas y pueden servirle de abre bocas a algún espectador que no sepa qué alquilar un día.

Javier señala que logramos llegar a la reseña número 500 en ochoymedio, no deja de ser asombroso que la revista siga viva y mejorando después de tanto tiempo, sí valdría la pena el festejo.

Después de esta introducción me concentro en lo que me ha estado dando vueltas últimamente: Harry Potter y su fenómeno editorial.
Para nadie es un secreto que los libros del joven mago se venden como pan caliente, el último libro de la saga vendió la bobadita de 10 millones de ejemplares en las primeras horas de su lanzamiento. Mala noticia para los que proclaman el fin del libro y un suceso que amerita sentarse a pensar un poco.
Lo primero sería decir que cuando se toma la decisión de hacer la primera película de Harry Potter los productores ya iban a la segura, el libro, para entonces, ya era un éxito de ventas y las cosas solo podían mejorar con la entrada en la pantalla grande. Lo importante es que ya había un público cautivo y se sabía que los niños y adolescentes hacían largas colas con el fin de adquirir esa historia.
A las películas no les ha ido nada mal y su reto ha sido no defraudar a los lectores que han tenido, menos mal, la posibilidad de llevarle la delantera a las películas.
Yo leí los dos primeros y paré. Me he visto las películas y decidí leerme los dos últimos libros, ya (como dice el poema) "con ganas de saber en qué paraba la cosa".
Me leí los dos libros en pocos días, la lectura es fácil y rápida y me he quedado pensando.
Finalizando el sexto libro tuve la sensación de que la escritora podía aprovecharse un poco del lector, es decir que tras definir unos personajes y unas situaciones se daba el gusto de realizar giros inesperados violentando, a mi gusto, una lógica que ya había planteado.
Tuve la sensación de que había una suerte de efectismo que se permitía a raíz de ya tener un lector ganado y pensando en sorprenderlo para mantenerlo atento, así es como ocurrían sucesos que, a mi modo de ver, eran poco creíbles dentro de la historia y desafiaban al lector que no podía aducir un clásico "ya lo sospechaba". Sin embargo, para mi sorpresa, Rowling retoma aliento y endereza los entuertos y organiza todo en el último libro.
Pasé de tener la sensación de que la historia se supeditaba un poco a sus caprichos más que un plan predeterminado a sentir que sí tenía las cosas "fríamente calculadas".

Harry Potter tiene todo para ser un producto exitoso y una historia que atraiga muchos públicos porque posee dosis exactas de elementos que funcionan: el colegio, el paso a la adolescencia, la aventura, los retos iniciáticos, la idea del elegido que nos reivindicará, la búsqueda de una misión etc.. es como unir Stars Wars, Hig Musical, Matrix, Camelot y muchas más en una sola ficción.
Eso se lo anoto a Rowling. Me extrañó, eso sí, quizás por creer que el "elegido" debe hacer alarde de más autocontrol, cómo a Harry lo posee la ira en innumerables ocasiones y que los deseos de venganza literalmente "lo consumen"; madura, es cierto, y tiende a hacerse mejor persona pero se mantiene en un plano emocional un tanto básico.
También me llama la atención que cuando la amenaza de Voldemort ya parece haberlo contaminado todo y que se acerca la caída ineludible hacia lo que parece ser el "lado oscuro" Harry y sus amigos aún tienen fuerzas para distraerse con problemas del corazón o conflictos adolescentes. El personaje de Draco, por ejemplo, a pesar de alcanzar unos grados de maldad inusitadas no pasa de tener escaramuzas un tanto colegiales con Potter.
El último libro de Harry Potter, el que parece ser el cierre definitivo de la saga, va a ser dificil de ser llevado a la gran pantalla por la cantidad de sucesos que abarca y como la politica, hasta ahora, ha sido sacrificar lo menos posible no me imagino qué van a seleccionar.

Ante el último éxito de ventas de Rowling los intelectuales levantan la ceja... y ese es el tema que más me ha rondado. Estamos ante una buena historia contada en el momento adecuado y ante una escritora sagaz que ha sabido construir un emporio con su imaginación pero, no hay que confundir las cosas, no creo que estemos ante una gran escritora. En realidad el lenguaje, protagonista fundamental de la literatura, es bastante pobre en estas novelas. No crean que esto se deba a que no utiliza palabras complicadas sino, simplemente a que ella no está pretendiendo manejar el lenguaje de una manera especial, no hay una propuesta estética ni es de lejos la preocupación de la autora hacerlo. ¿Pero cómo hacer esto en literatura juvenil? ejemplos hay varios. Ahí está el caso de Michael Ende y La historia interminable que de ser el autor de otra estirpe hubiera podido convertir su libro en algo similar al éxito de Potter (hacer una saga). Ende no lo quiso así y basta ver la estructura del libro o la complejidad (no se entienda complejidad como dificil sino como profundo) de ciertas situaciones o lugares a los que se enfrenta el protagonista para saber que estamos ante otra propuesta ( sin ser tampoco una obra maestra ni mucho menos)
No digo que una sea mejor que otra sino diferentes.
Aquí, sin embargo, entramos en la eterna discusión: ¿pero si vende tanto eso no la hace gran escritora? no supera entonces a otros.... o peor... pensar que como vende debe ser mediocre, fácil de leer, puro marketing.
No me inclino ni por un lado ni por el otro... leí con avidez y curiosidad los dos libros. Tuve momentos de completa absorción en los que creo que Rowling lograba una escritura interesante, en otros me aburría un poco de ciertas simplicidades y de algunas incoherencias (como ciertos personajes secundarios que quedan olvidados por el camino, situaciones dramáticas que quedan en la mitad, o distracciones innecesarias) pero sin duda son libros que pueden recomendarse y que han convertido ha muchos niños en lectores porque después de empacarte 7 libros (el último de casi mil páginas) es probable que quieras seguir leyendo y solo por eso hay que estarle muy agradecido a J.K Rowling.
No quisiera cerrar este breve comentario diciendo que me sentí un poco como cuando leía las aventuras de Los cinco de
Enid Blyton o de los siete secretos.. niños transformandose en adolescentes que se enfrentan a problemas del mundo adulto pero desde una lógica un tanto infantil e ingenua y a los que todo les sale bien....

Pd; Y que conste que no me uno a El tiempo que decidió tirarsele el final de la saga, gracias a un titular inapropiado, a cualquier lector que abriera desprevenidamente el periódico.