domingo, febrero 24, 2008

El relámpago


En medio de la noche oscura irrumpe de repente el relámpago.
Pequeños avisos presagian su llegada, el aire se ha enrarecido un poco, una ligera electricidad circula, quizás hasta unas pequeñas gotas han resbalado por tu piel. Sin embargo, no lo intuyes, aparece de improvisto, veloz, rápido, contundente.
Es el relámpago que viene e ilumina todo y te carga de energía.
Brillante, fuerte, impetuoso, aparece en un sitio, luego, solo unos segundos después parece estallar casi a tu lado.
Es el relámpago… no sabes si llega porque sí o si alguna fuerza tuya, una necesidad desconocida, lo ha invocado.
Ilumina la noche con su descarga eléctrica, percibes todo con claridad.
Es el relámpago…
Hay hombres así.

(Ana y Alf un mes y medio de secuestro, sigue sin saberse nada)

jueves, febrero 21, 2008

Felipe



Cuando pienso en Felipe pienso en muchas cosas a la vez.
Pienso en las casualidades que terminan por no ser tan casuales como cuando lo vi entrar al stand de Alfaguara, en el que yo trabajaba, durante la Feria del libro. Me basta cerrar los ojos para verlo con su abrigo azul mirando libros, callado, serio, guapísimo. Me basta abrir algun cuaderno de esa época (1995) para encontrar su nombre entre las páginas y reconstruir una historia que nació un día en un stand y que necesitó tres visitas más de él y mi terca y absoluta autodeterminación de ir a buscarlo a la Nacional para empezar a ser una historia.
La primera vez que me tomé un café con Felipe hablamos de libros, de obsesiones, de películas como lo haríamos después tantas otras veces.
Almorzamos algunos días, nos sentamos en una banca del Parque Nacional a ver transeuntes despreocupados y tráficos secreto que yo ignoraba.
Ahí arrancó nuestra amistad aunque después de un viaje mío a Cuba los regalos se quedaron guardados y miré, sin entender mucho la cosa, la iguana amarilla que le había traído recoger polvo entre mis estantes.
Cuando pienso en Felipe recuerdo siempre nuestro segundo reencuentro, mejor, más intenso y vital (quién dijo que no eran buenas las segundas partes). Recuerdo los atardeceres en las Torres del Parque, las largas conversaciones, las caminatas y los planes disparatados siempre cargados de histrionismo, literatura y humor.
Recuerdo la promesa que nos hicimos en la Santamaría y el esfuerzo que a partir de entonces hemos hecho por mantenerla.
Fueron pasando los años y a pesar de la distancia hemos conseguido mantenernos unidos hilando esta hermandad extraña, nosotros que tenemos a dos madres nacidas el mismo día y con el mismo nombre, nosotros que crecimos solos y hemos llenado con palabras e historias el silencio.
Felipe ha estado junto a mí todo este tiempo acompañandome desde su trinchera, desde su castillo, desde su buhardilla, depende del día y de su estado anímico. Me ha retado, me ha querido, me ha hecho reir y llorar pero nunca jamás ha dejado de entregarme sus palabras, hasta hace poco que se silenció durante varias semanas....
Solo el sábado supe que casi lo pierdo, "que la parca le pasó cerca" como dice él y al rozarlo le ha dejado cicatrices imborrables.
Él apenas se recupera, yo aún no respiro tranquila de solo pensar que casi no vuelvo a recibir un mensaje suyo, a sentir su presencia distante pero presente junto a mí, más presente que otras que están tan cerca.
Casi lo pierdo.... casi se va....
Ahora estoy lejos y no puedo visitarlo y tomarle la mano en silencio y verlo sonreir. No puedo leerle una historia, acompañarlo a su casa o prepararle una taza de café.
Espero a que sea el fin de semana para escuchar su voz y confirmar que está vivo, que no se ha ido, que el aire sigue llenando sus pulmones, que volverá algún día a su casa así sea solo a recoger sus cosas y que empacará la iguana amarilla que le traje de Cuba y le entregué 11 años después.
Cuando pienso en Felipe, hoy que pienso en él, pienso en París y en nuestros días juntos allá, en los largos paseos y la dulzura de su cálida presencia.
espero que me sienta cerca y que escuche el secreto que le susurro al oído en su cama de hospital: "me alegra infinitamente que estés vivo"


sábado, febrero 09, 2008

Las palabras


Las palabras son seres vivos, mutantes, amfibios... nadan bajo profundas aguas, se mueven con dificultad en terrenos pantanosos y a veces son aéreas, volátiles rápidas.
¿Conocemos realmente a una persona cuando hablamos con ella?
Ahí estamos, escuchandola, sintiendola, intentando conocerla a través de esos seres coloridos que surgen de su boca y llegan hasta nosotros. Captamos apenas trozos de su interior, adaptamos lo que nos dice a nuestro discurso.
De estos efímeros momentos de comunicación surgen historias sorpresivas, momentos de descubrimiento, especies de alumbramientos del discurso en los que se construyen puentes.
Creemos que nos conectamos, creemos que el puente puede ser suficientemente fuerte para sostener el peso de lo que somos y hemos sido, creemos que la estructura es sólida y sostendrá nuestros sueños y esperanzas.
A veces nos equivocamos, caer nunca es agradable, descubrir que el puente no existía menos... duele reconstruir pedazos de roca, duele levantar andamios a medio hacer y duele más contemplar a las palabras sofocadas, ahogadas, desnudas sobre el andén muriendo lentamente.
Igual creo que no es tiempo perdido el que invertimos en construir, el que invertimos en reconocer a esos seres de colores que salen del otro e intentan acercarse a nosotros aunque sean espejismos, aunque sean algo diferente de lo que creemos al comienzo, aunque sean puñales que al final te hacen daño,aunque sean rosas que se secan en la madrugada con los primeros rayos de sol....
Ana y Alf: un mes de secuestro y no se sabe nada.

domingo, febrero 03, 2008

Más y más...

Superposición de días y de inquietudes...
La situación del país y el difícil compromiso que tenemos como ciudadanos de no callar ante tantas atrocidades, ante tanto dolor. Mañana es el día de salir a marchar y lo cierto es que todo el que ha querido ha manipulado el verdadero sentido de esta marcha. Lo de mañana no debería ser una acción progobierno si no simplemente un gesto de protesta ciudadana. Un gesto que contemple no solo a las FARC sino también a los paramilitares, a los políticos corruptos, a los abusos cometidos por cualquier institución contra la población indefensa. Es hora de decir No Más pero desde una conciencia clara y determinada no porque los medios nos dicen que debemos hacerlo.


Y mientras todo este sucede la vida continúa su transcurrir y subida en un avión hacia Cartagena tras horas de eterna espera David (de quién desconozco el apellido y que seguramente jamás leerá esto) me cuenta sus historias en el infierno que es El copey y me habla de los bombardeos nocturnos que escuchaba en el Arauca mientras realizaba su trabajo como ingeniero eléctrico. El avión atravesó varias turbulencias y en la mitad de una, através de la ventana solo vi la enorme luna llena que brillaba. Parecía la luz que nos muestra la finalización de un túnel oscuro. La imagen me pareció poderosa, sobrecogedora y ahora creo que fue un indicio, una especie de metáfora.

Hace ya muchos meses que regresando de la costa escuché la canción Más y más de Robie Draco Rosa en un momento que antecedió mucho dolor. Escuché esa canción y supe que hablaba de una historia de amor que ya no era mía y que estaba por terminar, desde entonces la suave cadencia de la voz de Draco y la sensualidad de esa canción me remitían a ese momento en el que me sentí ajena y triste.
Ya no es el caso, la canción se ha reinventado ante mis ojos y adquirido nuevos significados...
Aquí queda, por hoy, un pedazo de la letra insinuante de Más y más, este pedido de amor, esta entrega de amor y la habitación que se ha transformado en verde agua de mar, metáfora de la sensualidad, la ligereza y la profundidad.

Más, si te acercas un poquito más
me meterás, en ti;
más, si te sueño más
ya no podré dormir nunca jamás;
así susurrándome, tú te vienes a mí
y mi habitación se llenará
de verde agua de mar
verde que me pierde,
más y más si más te quiero, quiéreme
tú mucho más
más y más dentro de mí entrarás
más y más, tú más y más;
yo no sé cómo abrazarme a tus brazos
y no sufrir
voy por la vida pidiéndote un amor de suicida
así susurrándome tú te vienes a mí
más y más. si más te quiero quiéreme
tú mucho más
más y más dentro de mí entrarás


Cierro este domingo con un recorderis: Ana y Alf Onshus llevan ya tres semanas secuestrados y los medios parecen haberlos olvidado a ellos como a los otros miles que están perdidos en las selvas contra su voluntad.

lunes, enero 14, 2008

La ingenuidad


Tras mi último post estuve durante varios días sin posibilidades de acceder a internet. Solo pensaba en la ingenuidad infinita de mi última entrada imaginando desde mi cómoda mesa a Emmanuel con su madre. No solo no iban en ese helicoptero sino que además el niño llevaba años alejado de Clara.

No logro ser tan perversa, ni al parecer tengo tanta imaginación.

Hoy se puede hablar de la alegría de ver a dos secuestradas libres y podemos imaginar a Emmanuel empezando a reconocer los rasgos, la voz, las caricias de esa mujer que dice ser su madre. Sin embargo, hoy también recibí la llamada en la que me informaban del secuestro de dos personas que conozco. De nuevo me fulminó la extrañeza e impotencia que surgen al recibir esta noticia porque a pesar de haber hablado del tema con varias personas durante el día en uno u otro momento regresaba la cotidianidad, la vuelta al banco, el examen por corregir, hasta el chiste... una vida que trascurre mientras ellos, los secuestrados se preguntan cuánto tiempo durará su espera. Javier me dice que seguramente Alf hablará con sus captores e intentará convencerlos de liberarlo y que tal vez lo logre, yo también quisiera creer que este matemático extraviado en la selva tendrá las palabras necesarias para producir su liberación, que se obre ese milagro que me permita creer que la vida, ciertas vidas, se rigen con parámetros y morales que conozco y que mi ingenuidad aún es válida y tiene cabida en esta patria.
Le "robé" la foto a Javier... solo para decir como él: el de la izquierda, ese es Alf.


sábado, diciembre 29, 2007

Desde el suelo

Sentada en la tienda de postres con unas fresas con crema en la mano.
El día está fresco. Es mi última tarde aquí, siguen destinos desconocidos.
Nada irrumpe en esta calma silenciosa.
A los lejos un sonido que se acerca cada vez más.... Son dos helicopteros.
pasan lentamentamente, muy cerca, están por aterrizar.
Son los helicopteros de la cruz roja, se identifican gracias a los colores.
La señorita que limpia las mesas comenta "ahí deben venir"..
Yo veo los helicopteros y me parece que pasan muy lentamente, veo sus ventanas pequeñas e imagino que Clara Rojas sujeta a Emanuel sobre su regazo mientras mira la carretera, la tienda de postres, los anónimos comensales que se encuentran allí sentados.
Quizás hasta se hayan cruzado nuestras miradas por un instante.
Un ligero escalofrío me recorre la espalda de solo imaginarlo.
No más palabras.
El helicoptero que se aleja.
El fin de una larga pesadilla para ella.
Yo me como otra fresa en el sopor de una tarde anodina
.

sábado, diciembre 22, 2007

Carta al niño Dios


Querido niño Dios:


Para mi sorpresa debo empezar aceptando que la última vez que te escribí practicamente todo se cumplió.
A este año lo despido con infinito agradecimiento porque aprendí mucho de mí misma, porque fue un año de pruebas y reconciliaciones, de paz en el corazón y de haber entregado amor a manos llenas.
El año pasado me puse en paz con mi pasado, con los dolores y citracices que han dejado tantos sufrimientos y pérdidas, este año viví en el presente muchos de sus días.
Te pido entonces niño Dios un broche para cerrar los ciclos que deben cerrarse. Entereza para dejar tras de mí lo que debe ser dejado y paciencia para recolectar con calma las primeras cosechas.
Te pido cordura, equilibrio... un largo hilo de colores para caminar sobre él desafiando los abismos.
Te pido amor para los que me amen y también para los que no me quieren tanto.
Una silla cómoda para sentarme cuando esté cansada y zapatos cómodos para salir a bailar muchas noches.
Te pido un albúm para almacenar los recuerdos del 2007, un albúm al que me pueda asomar sin nostalgias.
Te pido páginas en blanco para llenar con mis palabras, disciplina para hacerlo, compromiso conmigo misma.
Te pido que el destino encuentre los caminos para manifestarse, que la felicidad me sorprenda cuando menos la espere.
Te pido que mi casa se llene de risas y música, de gratas compañías; que sean posibles los encuentros tantas veces postergados y que las nuevas presencias ocupen el lugar que les corresponde.
Pido valentía y coraje, firmeza y decisión.... dulzura y comprensión.
Un libro siempre sobre la mesa de noche
y películas que me cuenten historias nuevas.
Sonrisas para mis hijas y pies calientes bajo las sábanas frías.
Gracias Niño Dios

domingo, diciembre 16, 2007

Felicidad relativa

De Juana (4 años)
-"Mamá te tengo dos buenas noticias: La primera es que Maya y yo ya hicimos las paces."
-" Qué bueno, me alegro mucho, ¿y la segunda?"
-" Que me salió un bebé
"

Dolor de patria

Durante días he escrito en mi cabeza buscando las frases con las cuales lograr, de alguna manera, expresar el horror, la impotencia, el desamparo frente al drama de los secuestrados de este país.
Han pasado los días y a la terrible desazón de esos días, contemplando las fotos y las pruebas de supervivencia, se suma el hecho de que la vida ha continuado su cauce y que de nuevo se llenan los días de minucias, de pequeñas preocupaciones y rápidas alegrías. En medio del trabajo, los alumnos, las risas, las pequeñas historias intento pensar en todos ellos ha quienes les han arrebatado de un cuajo la posibilidad de vivir y es un instante de dolor el que acompaña su recuerdo. Lo triste es que el dolor termina por diluirse lentamente porque si no sería imposible respirar, caminar, mirar los días pasar.
¿De qué pequeñas cosas se llenará la cotidianidad de estos desaparecidos forzosamente? ¿De qué manera albergar sueños, esperanzas frente a tanta crueldad y frente al silencio de una sociedad que los olvida rapidamente?
Todos estos sucesos me hacen pensar en la materia de la que estamos formados, quizás es la hora de reconocerse como cobardes, cómplices desde el silencio, espectadores callados que contemplan la maldad desde el confort de un cómodo sillón. No me gusta pensarme como cobarde, como cómplice, como facilitadora pero la lección parece haber calado: toca pensar en otra cosa.
No entiendo la pasividad social que acompaña mi país y sin duda ese el mayor logro de los interminables baños de sangre que nos han sacudido, así como nos convertimos en un pueblo recursivo somos incapacidades de levantarnos contra los más terribles atropellos. El silencio, la amnesia inmediata hacen parte de nuestra esencia. Infinitamente individualistas cuidamos nuestra parcelita, nuestro pequeño terruño esperando que nadie lo ensucie, nadie lo toque.
Nos perdemos en infinitas distracciones y creemos que esta realidad es común a un país escindido y violento.
Aprendemos que aquí gana el más fuerte, que es necesario buscar atajos y salidas rápidas, que los caminos rectos pueden no terminar conducendo a ninguna parte, al otro lo puedo agredir, palmotear, debo exigir mis derechos con violencia, hablando duro porque el más macho gana, el que cede se jode y por el camino, mientras se aplica tan magna filosofía, llenarse de historias superficiales que impidan pensar en lo que hago, en lo que hacen lo demás, en lo que está ocurriendo.
El día que leí la carta de Ingrid se me escurrían las lágrimas, mi hija angustiada me preguntó qué me pasaba y cuando le expliqué y le mostré las fotos, porque no quiero que ella viva en la ignorancia total del país que habita, ella se puso a llorar conmigo.
¿Servirá, francamente, eso de algo?

domingo, noviembre 18, 2007

High fidelity

"¿Qué ocurrió primero, la música o las penas? A la gente le preocupa que los jóvenes jueguen con armas o que vean videos violentos, que una cultura de violencia los absorba. A nadie le preocupa que los jóvenes escuchen miles, literalmente miles de canciones sobre corazones rotos, rechazo, dolor, desgracia y pérdida. ¿Acaso escuchaba yo música pop porque era miserable o era infeliz porque escuchaba música pop?"
Con esta reflexión Rob Gordon (John Cusak) da inicio a esta película en la que la música juega un papel fundamental.
Rob Gordon es el dueño de una tienda de discos especializada en la que pasa los días con dos maníacos de la música como él, otros dos que han encontrado en ese pequeño almacén un refugio para su dificultad de sociabilización y para encauzar el desprecio que sienten por todos aquellos que no saben de música.
La novia de Gordon, con la que vivió varios años, ha decidido dejarlo y él se debate entre la depresión y el desconsuelo, o, como dice él, experimentando "la pérdida de la fe y la dignidad." buscando una explicación a su historial amoroso, que él considera es una racha de mujeres que han preferido abandonarlo.
Obsesivo, Gordon realiza el top five de sus rupturas más dolorosas y decide que la constante en su vida ha sido el abandono de aquellas que más ha querido, ahora, él está decidido a buscarlas de nuevo y encontrar una respuesta a lo que él considera ha sido la eterna historia de su vida: el fracaso amoroso, la pérdida constante de lo que más amamos.
Con la ayuda de oportunos flash back y la propia narración del protagonista que le dirige directamente a la cámara, a nosotros, el relato de sus emociones o últimos sucesos, reconstruímos la vida amorosa de este eterno adolescente que le teme al compromiso y que encuentra en la música la posibilidad de, expresar sentimientos y crear "la banda sonora de su vida".
High Fidelity habla de las historias que nos contamos a nosotros mismos para mantener vivos nuestros temores, historias que hemos construídos con los años y no son necesariamente ciertas porque el inmaduro y sensible Gordon descubrirá pronto que ciertas cosas no eran como él las recordaba y que el pasado puede cambiar y por ende cambiar nuestro presente.
Y mientras Gordon realiza su periplo personal de autodescubrimiento y empieza a asumirse, la película nos mantiene atentos y divertidos gracias a los divertidos personajes secundarios, a las secuencias de recuerdos o imaginaciones de Gordon y sobre todo, gracias, a la increíble banda sonora.
(El personaje secundario Barry, interpretado por Jack Black nos muestra a este actor en una de sus mejores facetas, aquí está el germen del profesor de Escuela del Rock).
En suma, una buena y divertida película sobre el amor, el despecho y la dificultad para asumirnos como constructores de nuestro propio destino.

High fidelity (2000)
Director: Stephen Frears

Reeña publicada en
http://www.ochoymedio.info/

miércoles, noviembre 14, 2007

Presentimiento


Hoy es un día pesado, lleno de citas, responsabilidades, encuentros, compromisos.

Los días así mantienen a quienes los viven en un presente permanente y único.

Ella vive un día así, entre papeles y carreras, ha pensado mil cosas, ha cambiado de ánimo varias veces.

De repente se detiene, es solo un instante. Un recuerdo se cruza por su mente, una sensación, dura una fracción de segundo y esboza una sonrisa. Mientras lo hace tiene la absoluta y total seguridad de que a kms de allí, en una calle de París, él se detuvo camino al trabajo a mirar algo y ese recuerdo simétrico también cruzó por su mente y también lo hizo sonreir.

lunes, noviembre 12, 2007

domingo, noviembre 11, 2007

Bailar

Sabía que iba a Bailar.
Que bailar es encontrarse con los Muertos
Severo Sarduy De dónde son los cantantes


Escucho a Jens Lekman, su último disco Nights Falls Over Kortedala, tan bien reseñado por Diego en su blog de música.
Hoy quería escribir sobre lo que es bailar. Siempre me ha parecido algo muy especial del ser humano que le guste bailar, que se reuna a poner música y elabore códigos corporales para acercarse a la música en compañía de otros.
Bailar solo puede ser una experiencia personal fascinante. Pones la música y empiezas a bailar, sin preocupaciones, en cine hay muchos ejemplos de estos bailes solitarios y felices en los que el personaje se reconcilia con algo o expresa su libertad (Tom cruise en Negocios sucios, la protagonista de Bajo el sol de Toscana cuando conoce al italiano y tantos otros).
El baile tiene un componente irracional, sentimos la música a través del cuerpo e intentamos expresar ese ritmo. No estoy hablando aquí de Ballet o danza contempóranea. Hablo de lo que nos sucede cuando suena esa canción que nos gusta y nos sumamos a una muchedumbre que busca unirse a través del ritmo. Algunos bailan para otros pendientes de sus movimientos, de saberse el paso de moda, otros se entregan al ritmo. Me gusta ver a la gente bailar y me gusta bailar. No siempre funciona pero muchos momentos de felicidad se pueden experimentar en una pista de baile, en la sala de una casa junto a amigos o desconocidos, entonando una canción y sintiendote feliz mientras te mueves.
La manera como bailas también habla de tu cuerpo y de la relación que tienes con él, por eso nada más seductor que un hombre que baila bien y entiendase bien por estar seguro de sí, de su cuerpo, seguro de moverse.
Y eso es otro tema... bailar en pareja.
Muchas películas incluyen a la pareja de la historia bailando y es un momento único, en el que no median las palabras y solo ves expresiones en el rostro, la química que producen esos dos cuerpos al encontrarse. El cierre de Todo el mundo dice Te amo de Woody Allen es una baile mágico entre los dos exesposos al lado del Sena, y muchas historias románticas incluyen a los protagonistas bailando; Love actually tiene una preciosa escena sobre esto, muy corta, en la que la cámara solo muestra la sonrisa de la chica que al fin ha conseguido bailar con el hombre que le gusta hace años. El hombre, tímido también, le acaricia con suavidad un mechón de pelo, no hay palabras, solo música y cuando la ves sabes exactamente qué está sintiendo ella en ese instante que quisiera detenerse porque no hay palabras ni malentendidos posibles, solo música, solo cuerpos, solo ritmo.
Bailar con alguien puede convertirse en una experiencia intensa y abrumadora que después es difícil de trasmitir. No ocurre muchas veces y depende de ciertas cosas, sobre todo de la disponibilidad de los intengrantes de la pareja para entregarse al ritual del baile.
Y en esa medida nada como el baile en el que te tocas y el hombre te guía. Años de reivindicar derechos femeninos terminan para mí en este momento en el que solo es posible desear que sea él el que te lleve, porque es difícil superar la sensación de una mano firme en tu espalda que te guía con seguridad. Un buen parejo te toma con firmeza y te convierte en la mejor bailarina. La sincronización es perfecta y si alguien grabara la escena, estás convencida, parecería ensayada. El buen bailarín, ese que está a gusto con su cuerpo sabe hacerte sentir segura del tuyo. Y cuando la comunicación ya se ha logrado no hay nada que decirse, no es el momento de contarse cosas, las palabras no pueden mediar cuando el cuerpo comunica de manera tan intensa. Aquí no hay espacio para la razón. El buen balarín tiene movimientos propios que surgen espontaneamente y se adapatan a ti, a tu cuerpo, y él te sorprende coqueto con cambio de ritmos, con sonrisas porque hay pocos momentos así, y cuando ocurren se parecen a lo que llamamos amor desde la racionalidad porque no tenemos palabras suficientes para ciertas gamas de sensaciones y esto que produce tanta felicidad, tanta ligereza, esta vuelta pequeña, esta variación que consigue quitarte el aliento deben venir del mismo lugar, crees, de donde surge el amor.
Yo no lo sé, pero sé que atesoro en mi corazón cada uno de los momentos en que algo así me ha ocurrido con todas sus infinitas variantes.
Pequeñas muertes, nacimientos llenos de luz, el baile te regresa a un estado antiguo, único e intenso, girando segura en mitad de la pista bajo la mirada de aquel que te guía decidido.

Los recuerdos

"Recordar era lo mejor de todo. A veces creía que no le interesaban las cosas más que para poder recordarlas luego. Como esto:este momento exactamente: sus ojos, las largas pestañas, el color amarillo de aceite de sus ojos, la luz reflejada en el mantel que tocaba su cara, sus ojos, sus labios: las palabras que salían de ellos, el tono, el sonido bajo y acariciante de su voz, sus dientes, la lengua que a veces llegaba hasta el borde de la boca y se retiraba rápida: el murmullo de la lluvia, el tintineo de las copas, de los platos, de los cubiertos, una música distante, irreconocible, que llegaba de ninguna parte:el humo del tabaco:el aire húmedo y fresco que venía del parque: le apasionaba la idea de saber cómo recordaría exactamente este momento."
Guillermo Cabrera Infante, Delito por bailar el chachachá.

jueves, noviembre 01, 2007

Octubre en Nueva York 2

.En el vagón del metro van tres mujeres con pelucas verdes fluorecentes. Van vestidas igual. Yo las veo desde la estación, unos segundos, van sonriendo, son idénticas enfundadas en sus trajes blancos. La imagen parece sacada de una película de Lynch.
.El sonido de la respiración de Sara durante la noche. El recuerdo de mis propias hijas haciendo esos mismos ruidos hace apenas unos años.
.Las mañanas tranquilas de compañía y desayunos, las horas largas de no hacer nada y compartir cotidianidad, en esta ciudad de locos el tiempo se detuvo. No hay museo con mejor exposición que esta.
. Caminar horas y horas reconstruyendo una vida que ha transcurrido rápido, mientras caminas aparece un parque, una entrada decorada, un pequeño restaurante, y cada paso es un mes, un año que aparece y se desvanece ante tus ojos porque el tiempo siempre será relativo

martes, octubre 30, 2007

Octubre en Nueva York

Hojas sueltas por el piso. El otoño se instala lentamente.
El aire helado recorre las calles.
En NewYork los días se suceden a diferentes velocidades. En el metro te cruzas con los locos de siempre, la señora que cree que la sigues (haces parte de un plan oculto y permanente por desaparecerla), el otro que habla solo, el que grita desesperado...
En medio de las calles, de la inmutabilidad de los rostros en el subterráneo aparece de repente una mujer con orejas de gato, otra con cuernos de diablo, alguno vestido de vaquero o esos que parecen zombies. Pequeños coletazos de Halloween que se aproxima, disfraces que casi pasan desapercibidos en el movimiento de esta gran ciudad.
Camino, camino.
Junto a mí Mónica, a quien conozco desde hace tantos años, crecimos juntas, fuímos compañeras de puesto en el colegio, compañeras de vida durante todo este tiempo. Nos hemos visto crecer, cambiar y de alguna manera hemos encontrado los lazos necesarios para mantenernos unidas.
Camina junto a mí, sonriente, preciosa y en su regazo va Sara que empieza a conocer el mundo lentamente. Sara solo tiene 20 días de nacida y la gente le habla por la calle, le sonríe, la bendice porque aún en esta agitada ciudad que nunca duerme, nunca para, la llegada de una nueva vida sigue siento un motivo de alegría, una suerte de luz de esperanza.
Yo camino y siento que este viaje solo ha sido felicidad y reencuentros, tan variados, tan distintos (como lo es la felicidad que cada uno me proporciona) y que mientras compartes un café, o contestas una llamada hecha desde el otro lado de Estados Unidos las piezas desajustadas regresan a su sitio.

domingo, octubre 28, 2007

En el Benito Juárez

Al llegar a migración en el aereopuerto de México el amable funcionario me informa que me visa solo permite una entrada y que debo escoger si la uso en este momento o a mi regreso. La respuesta es fácil, debo usarla después porque ahora solo voy de pasada y despúes pienso quedarme unos días. Yo estoy parada frente a este hombre con sentimientos encontrados porque recorrí muchas veces ese aereopuerto en otras circunstancias y los olores, el acento, la vista de chapultepec desde el avión y del Popocatepetl nevado me tienen conmovida y emocionada.
Cuando le aviso que la usaré después me dice que entonces estaré bajo custodia.
Soy guiada a un cuarto pequeño, donde el aire acondicionado no deja de enfriar, rodeada de seres desanimados y tristes a los que quizás les espera un destino incierto. A mí me retiran el pasaporte y mis pasajes y a partir de ese momento estaré acompañada de un oficial. Del cuartto frigorífico donde una catrina nos mira sonriente vestida con sus tules rosados (se acerca el día de muertos) me llevan a otro cuarto blanco, más grande, donde quedo aislada con los otros parias, que como yo, carecen de una visa regular o de un pasaporte que los respalde. Ahí estamos, el taiwanés, la familia hindú, el africano, el chino y dos colombianas.
No hay que pensar mucho para ver que ese es el orden mundial, ese cuartico donde no hay nada, ni baño, ni posibilidades de comer nada y en donde un televisor minúsculo trasmite sin cesar horas de noticieros que nadie ve es de alguna manera el lugar que ocupamos ciertas nacionalidades.
Estoy 5 horas allí. Mi maleta de mano, afortunadamente, contiene tesoros inesperados y salen revistas, la novela de Yolanda Reyes, que terminó allí, controles para corregir.
Además debo servirle de intérprete al taiwanés que no habla español y está preocupado por sui suerte y porque nos deje nuestro vuelo de conección
Un oficial me explica mis derechos... siempre simpático y reiendose y me dice que puedo "hacer una llamada, ir al baño y traer algo para comer allí" claro todo esto acompañada.
Salgo con mis compañeros de espera siempre escoltados por el oficial y mientras camino por esos pasillos llenos de luces, compras, duty free que me parece ajenos después de tres horas de encierro, siento que caminamos unidos, los hindús, las colombianas, el taiwanés, vamos sonriendo divertidos esperandonos en las diferentes paradas, mirando con distancia a esos otros que andan por ahí libremente.
La aventura terminó en el momento de abordar el avión que partía rumbo a New York, me despedí de la caleña, del chino, de mis amables "carceleros" que se rieron conmigo, firmé el libro de custodios y cuatro horas después, en NY el taiwanés me contó en el JFK que estaba en problemas porque había visitado Cuba, asistió a un congreso, me mostró su hoja de aduana rayada. Ya le habían advertido que apenas llegara su maleta le iban a sacar todos los productos cubanos que tuviera al interior. Me miró desolado, "por qué pasa esto? compré cigarros y café". De pronto el se estrena en esto de ser paria, de ser diferente por tener un pasaporte con cierta nacionalidad y no entiende cómo pueden condenar unos productos por provenir de un sitio, o entiende menos que lo dejaran salir hacia allá pero no devolverse tranquilo.
Ya en New York, a las dos de la mañana, voy en el metro cargado de maletas mientras atravieso la zona 0, el hueco que dejaron las torres gemelas (arrasadas por odios culturales), voy en ese vagón con negros, latinos, asiáticos, gringos disfrazados... donde todos parecemos iguales, por un efímero momento.

jueves, octubre 25, 2007

El silencio cómplice

Tal vez una de las cosas más terribles (una entre tantas) que se pueden ver es cuando una clase decide atacar sin ninguna conmiseración a un profesor.
Ejemplos hay muchos y variados. Entre sus recuerdos de juventud Mario Vargas LLosa comenta en el capítulo titulado "El cadete de la suerte" de El pez en el agua, que en una ocasión tuvieron a un profesor (que entre otras era un gran poeta peruano pero eso lo descubrió Llosa años después) y que los alumnos gozaban, en ese ambiente de masculinidad y agresión, intimidando a ese ser sensible y diferente a ellos.
En mis épocas de colegio la víctima (una de tantas) fue un profesor de inglés en el que pienso frecuentemente con sentimientos de culpabilidad y vergüenza. A él literalmente le hacían un infierno cada hora de clase. Chistes irrespetuosos, salidas de clase a escondidas, risas sin control, sonidos de animales que interrumpían continuamente todo, robo de exámenes, etc, etc.. él se molestaba, se ofendía, intentaba dialogar en diferentes tonos, amenazaba furiosamente con castigos(no servía de nada) y lo peor era cuando hablaba con la voz quebrada, los ojos aguados porque esa impotencia no conmovía a nadie.
Yo no participaba activamente en las diferentes actitudes acosadoras pero tampoco me enfrentaba a mis compañeros. Callaba frente al dolor de mi profesor y con mi silencio apoyaba a los que se lo causaban.
Desde que soy profesora he pensado mucho en él, en últimas muchas veces temí enfrentarme a un grupo por miedo a sufrir un trato semejante porque vi cómo no existía, al parecer, mecanismo de control que pudiera detener esa situación.
A pequeña escala esto ilustra perfectamente lo que ocurre cuando muchos se unen para atacar a otro, cuando el ser humano se une en manada para "cazar" y oprimi y humillar a otro se convierten en virtudes. Estoy segura de que muchos de los que estaban allí son sensibles al dolor humano y no quisieran causar daño voluntariaremente a nadie pero la situación exacerbaba los ánimos que es lo que ocurre cuando se siente el poder de aprovecharse de un débil, y más si se es apoyado incondicionalmente por otros para hacerlo.
A veces los humanos solo estamos esperando ser azuzados para atacar entonces nos sumamos a una ofensa, contamos chistes racistas, nos burlamos sátiricamente, ingresamos a algun grupo de facebook para denigrar de alguien, insultamos en algun foro... las opciones son múltiples, lo primordial es sentirme por un rato superior.
Desde este espacio que de seguro jamás leerá le pido disculpas a mi profesor por mi silencio cómplice, por tantas lágrimas derramadas durante su estadía en este país y por haber participado en la jauría que decidió exterminarlo.

martes, octubre 23, 2007

Cosas que pasan


El violín de mi hija se ha dañado. En el almacén me dicen que se le ha soltado el alma. "¿Cómo?"pregunto yo, porque suena terrible eso de que se haya desprendido el alma del violín. " ¿Fue acaso un golpe, un maltrato, quizás un trato brusco o una palabra seca la que produjo el incidente?" El señor, imperturbable me contesta que es normal que el alma se desprenda que no se necesita nada tan fuerte para ocasionarlo, "es una dolencia común"él lo arreglará.
Tras unos largos minutos de espera regresa inmutable... "Aquí está".
Si todos los desprendimientos del alma se pudieran solucionar tan fácilmente....

sábado, octubre 20, 2007

Los problemas de Juana

Juana dice que tiene muchos problemas, y eso que solo tiene 4 años:
"Mamá, cuando quiero jugar me tengo que dormir, cuando quiero jugar tengo sueño, cuando tengo que comer no tengo hambre y cuando tengo hambre no es hora de comer... esos son mis problemas"
Cómo la entiendo...